NUESTRA OPINIÓN …
Venganza de Carme Chaparro es el cierre de la trilogía que componen Delito, donde conocimos a los personajes que siguen poblando estas historias, Berta y Santi, y Castigo donde un caso implicó directamente a nuestra periodista favorita.
Lo primero que tengo que decir de Venganza es que, aunque este caso es autoconcluyente, no tiene sentido leerlo sin las entregas anteriores. La historia de los personajes tiene tanta relevancia en esta trilogía que no leerlos en orden puede hacer incluso que no seas capaz de comprender ciertos comportamientos de los personajes.
Venganza tiene un inicio muy potente al estilo de todas las novelas de la autora, además de muy visual: un gran magnate del mundo de la televisión, Carlos Manso, muere cayendo de la terraza de un hotel y quedando colgado de las reconocibles letras del cartel de Schweppes que tantas veces hemos visto en el emblemático edificio de Madrid. A partir de ese momento, y como siempre que hay una muerte de este calibre, mucho se especulará sobre las causas, sobre qué hacía allí, con quién estaba y sobre todo, qué va a pasar a partir de ahora con su imperio. Un imperio por el que sus dos hijas están más que dispuestas a luchar sin que los escándalos salpiquen la memoria de su padre.
Sin embargo, cuando todavía no se han recuperado en la cadena del shock y puesto las cosas en orden, ocurrirán otras muertes relacionadas también con altos cargos de la misma cadena, muertes que aparentemente son naturales y no están relacionadas entre ellas pero, ¿no es demasiada casualidad?
Carme Chaparro utiliza la muerte de Carlos Manso para mostrarnos el lado más oscuro del poder, tanto en lo personal como en lo profesional. En lo personal con familias enfrentadas, hijos criados bajo la educación de que hay que ser estricto, mantenerse por encima, destacar y hacer lo que sea necesario por mantener un imperio, presionados por estar a la altura de lo que se espera de ellos. La autora nos da un fiel reflejo de esa gente acostumbrada al poder, a tenerlo todo o a poderlo comprar con dinero o con chantajes, a no recibir un no por respuesta, gente para la que la justicia también se puede comprar y para la que el dinero cuando deja de ser un aliciente, solo le queda traspasar los límites para sentirse vivos.
En lo profesional, la autora nos muestra el mundo mediático lleno de presiones por la audiencia, por los clics donde la verdad no tiene importancia si no vende, un mundo desigual para hombres y mujeres y donde existen abusos y acosos que se silencian por la precaridad, las amenazas, el miedo, o, una vez más, por el poder. La autora nos muestra con la muerte de Carlos Manso cómo una noticia puede ser manipulada hasta tal punto que parece totalmente distinta dependiendo de quién la cuente, denunciando así cómo el poder puede llegar a manejar la información que consumimos cada día en televisión.
En mi opinión, la idea de la novela es buena y original, tiene un inicio potente y el cómo es utilizado para contar todo lo que ha querido mostrarnos está totalmente justificado y bien hilado. Sin embargo, creo que en esta historia se abren demasiados frentes e historias que quizá no acaban de aportar demasiado a la trama. El desarrollo de la historia y los giros que hay en ella hacen que se mantenga la atención, que quieras avanzar para ver por dónde va la trama pero creo que el ritmo de la novela es ligeramente inestable con un inicio que me resultó lento. Por el contrario, la historia tiene un final que sorprende, que está bien construido y que tiene coherencia con los personajes y la historia.
En cuanto a los personajes, vamos a tener de vuelta a Berta, Iluminada y Santi. Mediante saltos al pasado vamos a ver cómo ha transcurrido su vida en lo que separa Castigo de esta nueva entrega y, será mediante esos saltos al pasado y lo que ocurre en ellos, donde podremos entender la evolución, el estado actual y los sentimientos de estos personajes y por lo tanto sus acciones.
Por último, no puedo dejar de nombrar lo que ya llevo varias reseñas de los libros de Carme Chaparro diciendo que es el sello de la autora: la innovación. La autora siempre tiene un hueco para este tema en todas sus novelas y en esta novela se trata de la inteligencia artificial, un tema más que de actualidad, y que será más protagonista que nunca.
Venganza es una historia secretos, chantajes y abusos, de la impunidad de los poderosos, de la corrupción de las instituciones y de las consecuencias que estos abusos y el encubrimiento de los que los ejercen pueden tener en las personas, pero también es una luz de esperanza a quién alza la voz, a quién decide luchar por la verdad, la justicia y por un mundo mejor. Pero… cuando nos toca de cerca, ¿elegiríamos venganza o justicia?






















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