Entrevista a José Luis Serrano

Samarcanda, marzo 

Con motivo de la publicación por Samarcanda, del libro La cuarta semilla queremos ofreceros la entrevista a José Luis Serrano realizada por Gerard Lombarte.

Esta es su primera novela. ¿Qué se encontrará el lector en La cuarta semilla?
Una historia que nos habla de la realidad actual. Y creo que, para dotar a esa historia de verosimilitud, lo mejor es ponerla en relación con otros hitos históricos, no demasiados lejanos. Una guerra mundial nos suena a tiempos remotos, pero solo nos separan de ella un par de generaciones. Acontecimientos de tal magnitud destruyeron muchas cosas, aunque sus propias cenizas fueron el abono perfecto para que otras semillas germinaran. Surgen entonces iniciativas para reinventar el mundo, nuevas organizaciones y redes para definir nuevos órdenes.

Son tiempos donde todo cambia…
Exacto. Esta época, carente de certidumbres, está tejida por micro revoluciones en diferentes ámbitos que crecen a razón exponencial. Asistimos sin percatarnos a caídas de estructuras tradicionales sin terminar de percibir las que nos sostendrán en un futuro. Quizás no sean estructuras rígidas sino maleables. Esta novela traza la experiencia de una familia que crece en torno al campo y que se enfrenta a este gran cambio invisible. Una crisis que no tiene nada que ver con la contundencia de las bombas sino con amenazas invisibles que ya circulan por las arterias de nuestra sociedad.

La novela se centra en la historia de Eduardo para sacar adelante su empresa, haciendo un paralelismo con las vivencias de sus abuelos en la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué decidió a enlazar las dos historias?
Creo que la verdadera gravedad de un asunto se percibe mejor en una posición relativa con respecto a otro. En la actualidad, el confinamiento internacional motivado por una severa pandemia ha sido percibido y vivido de manera traumática para la mayoría de las personas y nos situaba ante un enemigo invisible. Esta catástrofe y nuestro enemigo es de distinta naturaleza a una guerra mundial. Detectar al enemigo, su naturaleza y su ubicación es urgente para combatirlo. En la Segunda Guerra Mundial el enemigo estaba claro, así como sus efectos perniciosos. Hoy el enemigo no es tangible. Afrontamos los efectos de la tecnología sin percibir que en muchos casos acabará con nuestros empleos; encaramos las adversidades de un virus debiendo convivir con nuestro “Yo”, ese gran desconocido; desaparece el dinero físico y comienza una interconexión digital que suple a las antiguas conexiones fraternales. Creo que todo esto se entiende mejor hablando de historias reales paralelas.

Tal como nos cuenta, utiliza acontecimientos del pasado para contextualizar la realidad actual. ¿Le ayuda a plasmar lo que quiere contar?
Absolutamente. En primer lugar, hablar de una familia hace que se perciba la conexión secuencial lógica de acontecimientos. En la novela, los abuelos formaron parte de los “niños lobo” resultantes de la guerra. Han sido la primera generación de muchas empresas que han dado trabajo a muchos de nuestros coetáneos. Esto aporta la
perspectiva ideal para analizar una realidad. Cada generación tiene su gran crisis y todas ellas tienen distintas características. Hay que permanecer atento a todo aquello que puede provocar cambios y tratar de identificar los frentes, la artillería actual y las consecuencias que esta posguerra dejará. De estos profundos cambios han hablado
ilustres escritores como Charles Dickens, John Steinbeck, etc.

¿Cómo es el viaje que debe emprender el protagonista?
La novela narra tres tipos de viaje. El primero es físico, geográfico, porque los personajes se mueven por ciudades europeas y del mediterráneo. El protagonista
afronta un viaje inesperado mientras intenta escapar de una realidad para la que no estaba maduro. Cuenta un viaje en el tiempo, dado que la historia avanza a base
de puntadas a un lado y al otro del umbral del siglo. Y en esas puntadas se va tejiendo un remiendo creativo que cierra el desgarrón del pantalón. La clave de la
historia es cómo se remata el pespunte para evitar un cierre en falso, así como obtener las lecturas adecuadas de nuestros cambios como sociedad. Y nos habla
de un tercer viaje, el interior. Eduardo experimenta un proceso mediante el cual alcanza un estado que es el que le empuja a tomar determinadas decisiones y a ver
la vida desde la “roca del río” adecuada.

La novela trata distintos temas como el mundo empresarial, la tecnología, y hasta la jardinería. ¿Qué relación tienen entre ellos?
La vida en general está ordenada de manera biológica. Nuestro lenguaje está cuajado de expresiones relacionadas con el mundo vegetal. Expresiones como crecer, prender (emprendimiento), brotar, frutos, fértil, florecer, etc…. El mundo empresarial nos habla constantemente del florecimiento del comercio, los frutos de las inversiones; el tecnológico nos cuenta como fluye la información por capilaridad, como hacer minería en busca de yacimientos y un largo etcétera. Sin embargo, he querido que la esencia de esta historia quede condensada en una semilla, la cuarta de las que un hombre sencillo y noble entrega a unos niños “lobo” como única manera posible de ayudarles. Así comienza esta historia y a ese momento es al que me gustaría que el lector volviera una vez acabada su lectura.

Habla de la utilización de nuevas tecnologías como las criptomonedas en algo tan tradicional como es la agricultura. ¿Cree que ese es el futuro de ese sector?
Nos encontramos en un momento fascinantemente peligroso. No pretendo caer en el mesianismo, pero sí intuyo que la humanidad no sabe bien dónde se dirige. Cada día surgen nuevos hallazgos impensables hace unas semanas y de estos descubrimientos se derivan nuevas aplicaciones que el hallazgo inicial no pretendía. No soy ningún experto en tecnología, pero sí he realizado una investigación durante años y me doy cuenta de que la tecnología blockchain, unida a otros hallazgos, están revolucionando la humanidad. La sociedad convencional sigue con su discurso, en el que aparenta un desarrollo medianamente normal de las cosas. Sin embargo, muchas de las víctimas de esta sociedad han desarrollado tecnologías capaces de tamizar el mundo con sus propuestas.

En el mundo de la agricultura en concreto, ya existen iniciativas globales capaces de sostener toda la cadena de valor y obtener no solo grandes benéficos económicos, sino sociales. Ya es compatible ganar dinero y desarrollar el planeta de manera solidaria y responsable. Y esta posibilidad se abrirá paso a pesar de no ser demasiado bienvenida.

Para terminar, ¿Qué hay de autobiográfico en la novela?
En primer lugar, todo escritor plasma experiencias propias, emociones y sensaciones experimentadas en primera persona o sentidas al ser contadas por otros. Todas ellas son alojadas en una especie de “talega” emocional a la que acude para plasmar lo que quiere contar. Desde ese punto de vista uno escribe de manera autobiográfica siempre. En este caso he de decir que por motivos de mi trabajo (asesor financiero) durante décadas he ido acompañando a personas y empresas de muchos ámbitos y puedo deducir cuáles son sus emociones y sentimientos. He vivido cambios en el sistema monetario, grandes crisis empresariales y financieras y todas las consecuencias sociales que ello conlleva. Además, soy coach personal y ejecutivo certificado y he podido acompañar a mucha gente en sus procesos personales y corporativos. He cubierto para mi blog eventos mundiales empresariales y entrevistado a gurús mundiales de la superación personal. Este historial no es ni bueno ni malo, sino un lugar desde el que contar la realidad que percibo y la manera en que la siento. La historia nos cuenta que la mejor manera de hablar de una realidad es a través de las historias. Eso mismo representa la escenificación de la entrega de las cuatro semillas a aquellos niños.

Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a José Luis Serrano y os animéis a leer La cuarta semilla.

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