Vergara, septiembre 2020

Una casa en Santorini de Sibila Freijo, la novela más sexy y romántica de la rentrée.

¿Crees que hay personas y lugares con los que uno está conectado para siempre?

¿Quién no ha pensado alguna vez en dejarlo todo para irse a ‘vivir la vida’ a una isla de ensueño?

Dejar su pasado atrás y vivir felices en una isla griega. Eso es lo que pretenden los dos protagonistas de esta novela romántica, Raquel y Maxi, a los que ya nos encontramos en la primera entrega de la serie, Un chico cualquiera.

Ha llegado a las librerías Una casa en Santorini, la esperada continuación de esta historia de amor, que además se puede leer de forma independiente.

Cuando la fortuna no siempre sonríe a los valientes

Raquel y Maxi son dos personas que, tras un sinfín de inconvenientes se buscan desesperadamente y se hacen una promesa: encontrarse en la isla de Santorini para empezar allí una nueva vida juntos. Pero el destino decide jugarles una mala pasada y sus planes se verán truncados de forma inesperada.

Ambos comienzan dos vidas y dos caminos separados: ella, tras recibir un inesperado golpe de suerte, se adentra en el universo del intercambio de parejas de la mano de un hombre que le cambiará la vida y él, Maxi, nuestro escort más encantador, se convertirá por amor y despecho en alguien que llegará muy lejos, más lejos de lo que jamás imaginó.

Sexo, humor y escenarios evocadores

Encuentros, desencuentros, sueños incumplidos, golpes del destino y mucho humor convierten a esta novela en la lectura de evasión perfecta para esta rentrée.

Y cómo no, también se trata de una historia con una alta carga erótica, lo que le da la chispa que caracteriza a las tramas de esta autora, que mezcla humor y sexo a partes iguales. Las risas están aseguradas pero también las escenas de “alto voltaje”que subirán la temperatura de este otoño.

Además, el libro nos traslada a ambientes y ciudades evocadores. En esta ocasión, la isla griega de Santorini, pero también, Venecia, Londres… Porque los escenarios de nuestra vida importan mucho y porque hay lugares en el mundo que parece que se han inventado especialmente para nosotros.