Maeva, febrero 2021

Las mujeres de la casa de las lilas de Martha Hall Kelly, es una historia, basada en personajes y hechos reales, que demuestra que hasta en las peores situaciones el altruismo y la generosidad florecen.

Cuando su autora, Martha Hall Kelly encontró por casualidad un artículo sobre Caroline Ferriday, actriz y filántropa americana, supo que tenía que contar su historia y la de las mujeres que pudieron recomponer sus vidas gracias a ella.

Septiembre de 1939. Tres mujeres en tres lugares del mundo viven el comienzo de la Segunda Guerra Mundial de manera muy diferente.
En Estados Unidos, Caroline Ferriday trabaja como voluntaria para el consulado de Francia en Nueva York y ayuda a los que llegan de Europa hu-yendo de la guerra.

En Polonia, la joven Kasia Kuzmerick debe madurar de golpe después de que las SS detengan a su padre.

Y en Alemania, Herta Oberheuser, una ambiciosa doctora, acepta trabajar para el régimen nazi sin sospechar que se adentra en un territorio cruel.
Sus historias se acabarán entrelazando cuando Caroline y Kasia decidan buscar justicia para las mujeres olvidadas del campo de concentración de Ravensbrück. 

Las mujeres de la casa de las lilas cuenta la historia de Caroline, Herta y Kasia, tres mujeres que representan tres maneras de enfrentarse a la vida, pero que están unidas por su ambición, fuerza y tenacidad.

Una historia que muy bien podría definirse con la palabra sororidad, también a sus protagonistas, porque en aquel mundo hecho trizas, intentaron cambiar su realidad. Las mujeres de la casa de las lilas es también un homenaje a todas aquellas mujeres cuya vida quedó hecha trizas.

Martha Hall Kelly se licenció en periodismo y ha trabajado como publicista para agencias como J. Walter Thompson, McCann-Erickson y BBDO. Mientras estaba de baja por maternidad, descubrió la historia de Caroline Ferriday, una residente de Connecticut que ayudó a los “conejos”, cincuenta supervivientes del campo de concentración de Ravensbrück. Para conocer la verdadera historia de Caroline, Kasia y Herta, Martha Hall Kelly viajó por todo el mundo y consultó los archivos de Caroline Ferriday en Connecticut, Washington y Francia para documentarse.