Entrevista a Alex Cabré

Bibiana Ripol, abril 2022

Con motivo de la publicación por Ediciones Eunate, del libro 3650 días queremos ofreceros la entrevista a Alex Cabré.

Empecemos por el prólogo de 3650 días escrito por el cineasta y autor de teatro Cesc Gay Cuéntanos por qué.
Siempre le estaré agradecido a Cesc Gay por haberse prestado a prologar mi novela, pero no tanto por el nombre del cineasta y dramaturgo —que le da visibilidad—, sino por la veracidad de sus palabras de amistad. Quien lea el prólogo se llevará una simpática anécdota que le da vida a esta novela y a la propia obra de teatro de Cesc Gay que tanto éxito está teniendo en los teatros, 53 domingos, en la que un oficinista escribe los domingos por la tarde, es decir yo.

En la cubierta podemos leer, «UNA HISTORIA SIN GÉNEROS». ¿Es así? (Psicológica, Thriller —Investigación, Asesinatos, Policía—, Romántica, Ciencia ficción)
Sí, la verdad es que es una novela que no encaja en un género determinado y esto que puede parecer un problema creo que es su gran virtud. 3650 días es un thriller, una novela psicológica, una historia de amor y una obra de ciencia ficción. Yo no escribo géneros, escribo libros que pienso que pueden interesar a los lectores; para mí esa es la
prioridad: entretener.

¿Cómo y cuándo surge la idea de esta historia?
La idea embrionaria surge de un pensamiento que aparece en la madurez; las decisiones que tomamos en el presente porque pensamos que en el futuro perderemos la razón, decisiones como practicarse la vasectomía o firmar un testamento vital, son actos que responden a la desconfianza en nosotros mismos, en nuestra capacidad de tomar decisiones cuando el instinto entra en juego y vemos a amigos cambiar pañales a los sesenta o a ancianos que se arrastran por la vida presos del instinto de supervivencia… La idea surge del suicidio programado.

¿Qué buscabas explorar con esta novela? ¿Es un objetivo ahondar en la presencia de la psicología y siempre presente en tu escritura?
Sí, la psicología es el motor de mi escritura, lo que me mueve a escribir es ahondar en la mente humana, buscar los límites entre la salud y la patología, romper estigmas y tratar la psicología de frente, aceptando sus imperfecciones e incluso defendiéndolas. 3650 días es una mirada psicológica desde la relatividad. Si te fijas en un detalle, casi nunca describo la fisonomía de mis personajes para que sea el propio lector quien los dibuje a través de la lectura y pueda así entrar más en su psique.

¿Por qué esa forma de escribir (breve, directa, capítulos rápidos)?, ¿Es un requerimiento de la historia o también es producto de escribir únicamente los domingos?
Creo que no sé donde está el origen de mi estilo, pero allí está. Procuro que el lector lea más imágenes que palabras. Quienes ya han leído 3650 días me comentan que se lee como si estuvieras viendo una serie. Escribir todos los domingos por la tarde me obliga a crear escenas autoconclusivas, lo mismo que ocurre en las series, pero dejando
una incógnita para el siguiente episodio, en este caso capítulo, cliffhanger lo llaman. La intermitencia también me ayuda a mí mismo a tener ganas de que llegue el próximo domingo para ver qué ocurre con la historia.

¿Qué nos puedes decir de tu particular proceso de escritura: primero escritura y después montaje?
A parte de esta singularidad de escribir los domingos por la tarde, pienso que también influye en el resultado el proceso de concepción de la obra. Primero la dibujó, como si fuera un plano de arquitectura, sin emplear ninguna palabra, simplemente trazó un esbozo de la estructura que busco; luego desarrolló las tramas por separado y
finalmente las monto, las superpongo, las alterno en el tiempo, de la misma manera como se trabaja en el mundo audiovisual, lo que el lector lee primero quizás es lo último que escribí. La verdad es que es un trabajo muy meticuloso que me obliga a estar muy atento para que todo encaje en el collage.

¿Y por qué esa manera de narrar? (3650 días se cuenta con cuatro voces, las de los diferentes personajes, desde su vivencia y subjetividad) ¿Qué te permite como autor?
Meterse en primera persona es la mejor forma de vivir con los personajes y sus historias, de sentir como ellos lo hacen. El clásico narrador omnisciente en tercera persona te da mucha libertad, pero a veces te aleja de los sentimientos de los personajes, porque el dolor, el sufrimiento y el éxtasis hay que sentirlo, no leerlo. Si quieres hacer
vivir al lector lo que siente Nicholas al matar no puedes escribir «La mató», tienes que escribir «La maté». Y, si además, quieres vivir su locura te sugiero que pases a la segunda persona: «La mataste», como si una segunda voz interior lo obligara a actuar ajeno a su voluntad.

Dices que el escritor es el que escribe, no el que publica, ¿por qué es para ti esencial la escritura, por qué eres escritor? ¿Cuándo comienzas a escribir?
Hace casi diez años que escribo todos los domingos por la tarde y 3650 días es el primer manuscrito que publico. Estoy muy contento de que vea la luz, pero tengo claro que publicar es solo un medio, no un fin. Publicar me anima a seguir escribiendo, que es lo que deseo seguir haciendo el resto de mi vida, para conocerme mejor, para relacionarme con el mundo y, obviamente, para conectar con mis lectores, que pueden ser unas decenas, cientos, o miles, sin embargo, esto último no debe ser el foco. El reto es sentarse cada domingo por la tarde y escribir. Esto te hace escritor.

Y qué me dices de la lectura, una faceta también pública (Alex Cabré comparte en su perfil de Instagram todos los libros que lee y realiza), ¿es igual de importante?
El escritor que no lee no existe. El publicador de libros que no lee sí, aunque es otro espécimen. Para mí la literatura es un gran ente que se alimenta a sí mismo a
través de lectores que vuelcan lo que leen en libros que leen otros lectores y que, a su vez, se convierten en escritores. En mi caso, por cada cincuenta novelas que
leo devuelvo una al gran ente llamado literatura y esta lleva trazas de lo leído. El inconsciente del escritor copia estilos, roba ideas, asimila puntos de vista. etc. Y, sin
darse cuenta, lo incorpora a su propia prosa, una visión «budista» donde todos los escritores-lectores formamos el gran karma de la literatura.

¿Podemos hablar del título?
Si echas cuentas verás que 3650 días son diez años. A partir de cierta edad, diez años de vida en perfectas condiciones serían un buen contrato con el diablo ¿no te parece?

¿Y del argumento, me puedes decir de qué va?
Parece mentira, pero nunca sé qué responder a esta pregunta. Me resulta más sencillo explicar de qué habla. 3650 días pone voz a un psicólogo que llega a su Nueva York natal donde atiende a sus pacientes y colabora con la universidad de Columbia en un experimento sobre la vida eterna. Los personajes, sus pacientes, nos hablan de la
anorexia nerviosa, de la identidad de género, del narcisismo y la psicopatía. La novela también nos habla de quiénes somos, de quiénes queremos ser, de las heridas del pasado, del miedo al futuro, del rencor, el odio y la culpa, y de esa barrera invisible que nos separa de convertirnos en monstruos.

¿Y de la portada?
Más que de la portada quisiera hablar de Tomás, el artista de esta enigmática cubierta. Le conté por teléfono la historia y nos presentó este collage 3D que resume perfectamente todos los elementos de la novela y, a la vez, genera una imagen inquietante. Me fascina el resultado y cómo lo hizo. Los seis elementos se compusieron en su mente.

Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a Alex Cabré y os animéis a leer 3650 días.

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