A GRANDES MALES – César Pérez Gellida

A GRANDES MALES – César Pérez Gellida

NUESTRA OPINIÓN …

Siempre que acabamos una novela de César Pérez Gellida estamos deseando que llegue la siguiente y este caso no era una excepción, aunque por otro lado tampoco queríamos que llegara la fecha porque con A grandes males se pone fin a la trilogía “Canciones, refranes y rastros de sangre y no sabemos cuando será la próxima vez que volveremos a encontrarnos con estos personajes que llegaron a nuestra vida (por lo menos de la lectora), y se quedaron con nosotros.

Cuando César Pérez Gellida cruzó el charco y se fue a vivir a Argentina, no cabe duda que encontró un excelente escenario y no vaciló en que sus personajes le acompañan en el viaje para desarrollar allí prácticamente la totalidad de la trama de la novela con la que pone fin a la Trilogía Canciones, refranes y restos de sangre: A grandes males.

No voy a negar que cuando César, en un encuentro con blogueros con motivo de la publicación de Sarna con Gusto, nos comentó algunos extremos en los que iba a derivar la trama la tercera novela de la trilogía, sentí un cierto temor, y más con las explicaciones que nos iba dando. Unos temores que he podido comprobar eran infundados ya que, aunque todo lo relativo a la Divina Comedia y a la masonería no es algo que me atraiga especialmente y la mayoría de las veces me ha parecido complicado de entender, en A grandes males César Pérez Gellida ha hecho una gran labor aligerando lo más posible estos temas en la narración, haciendo que se comprendan con bastante facilidad y que no resulten una carga al lector con la consiguiente pérdida de ritmo en la lectura.

Y es que ritmo tampoco nos va a faltar en este final de la trilogía, A grandes males es un thriller lleno de acción, con una narración durante la cual vamos a estar cambiando continuamente no sólo de escenarios, dejándonos siempre con “la miel en los labios” en cada cambio y deseando volver a donde nos ha dejado, sino también de época, ya que viajaremos al pasado para conocer a Luis Barolo, que junto a Mario Palenti, fue el encargado de poner en marcha la construcción de un edificio que llevaría su nombre, y transitar por una historia con base en la masonería, las sociedades secretas y el vínculo de éstas con el poder, en la que realidad y ficción se entremezclan tanto que cuesta diferenciar dónde está la línea que las separa.

En ningún momento César Pérez Gellida nos aburre con detalles ni exceso de información, ésta está integrada perfectamente en la historia, pero se destila de lo narrado que ha realizado una gran  y meticulosa labor de documentación sobre la masonería, la Fede Santa y el Palacio Barolo, entre otros extremos, y no sólo eso, sino que se ha divertido haciéndolo, ha disfrutado y que le ha entusiasmado lo que iba encontrando y eso se transmite en la novela.

En A grandes males César Pérez Gellida nos va a llevar por otros vericuetos de la maldad. No es que no nos vayamos a encontrar crímenes en esta entrega, ya sabemos que a César no le tiembla el pulso a la hora de llevarse a alguien por delante, lo hemos podido ir comprobando novela tras novela, pero en esta entrega la maldad es distinta, es la manipulación; el conseguir un fin al precio que sea; el control sobre los demás; tener y ostentar el poder y riqueza; que una verdad que no nos interesa quede oculta con otra posiblemente menos importante, con una cortina de humo que hace que perdamos de vista nuestro objetivo, que no seamos capaces de ver lo que tenemos ahí delante porque es lo cotidiano, lo que tenemos más a la vista; la pérdida de perspectiva. Algo que, por otra parte, no nos suena nada extraño en nuestros días.

Está claro que César es un maestro que sabe contar historias que te dejen pegado a las páginas de sus novelas, visualizas lo que narra, nos lo ha dejado claro a lo largo de las 7 novelas en su haber, y siempre sorprende, cada novela es un paso más allá aun cuando pienses que ya no es posible, y vuelve a jugar con el lector sigue poniéndole todo a su alcance sin que seamos capaces de verlo, para demostrarnos al final que todo estaba ahí, que no hemos sabido verlo, que no se ha sacado nada de la manga, simplemente que nos hemos fijado en lo que no debíamos. Y además se permite el lujo de advertírnoslo en la propia novela.

No creo que se pueda decir nada nuevo sobre quienes pueblan las páginas de esta novelaya que nos ha quedado suficientemente claro que César Pérez Gellida es un gran constructor de personajes. De los que conocemos poco se puede añadir, los hemos ido conociendo en profundidad, pero ya os imaginaréis que también en esta novela van a aparecer otros que no nos dejarán indiferentes. Me ha encantado la construcción que ha hecho de Bujalesky, Telmo o de Gabriel, que dicho sea de paso, aun después de haber acabado la novela, me sigue teniendo tan desconcertada como desconcertante es su apariencia.Bujalesky y Telmo esos dos argentinos a los que parecía estar viendo y escuchando, que te hacen disfrutar con sus conversaciones que, por lo menos en mi caso, te descubres leyendo con esa cadencia porteña tan característica, y que en ocasiones están tocadas de un peculiar sentido del humor. Unos personajes de los que se sirve para comentar muchas de las cosas que se viven en Buenos Aires y cómo son quienes habitan la ciudad.

En esta última entrega de la Trilogía Refranes, canciones y rastros de sangre, nos vamos a encontrar menos refranes, pero no podría ser esta entrega final sin ellos, algo tan inherente a la esencia de Sancho; la música indudablemente no podía faltar, siempre presente, aunque en este caso no podamos escuchar prácticamente ninguna de las canciones que vienen de la mano de Bujita, el hijo de Bujalesky, y que éste último va cantando a lo largo de la novela; unas canciones cuya letra César ha escrito en su totalidad, aunque de momento tan sólo una tenga música y voz de la mano de Ferreiro y Saldarriagay sangre que de eso con este autor, de momento, nunca falta.

No me ha resultado fácil escribir esta reseña en mi afán intentar decir mucho sin descubrir nada de más, que de menos seguro que lo he hecho.

Después de introducirnos en este universo gellidista, es curioso lo mucho que nos cuesta desprendernos de él y los deseos inmediatos que sentimos de volver a sumergirnos en el mismo, y más ahora que, quitando la novela que está en marcha, no sabemos nada de lo que podemos esperar.

Nos queda un vacío que necesitamos seguir llenando.

 
 

17 comentarios en “A GRANDES MALES – César Pérez Gellida”

  1. El contar poco pero plasmar todas las sensaciones siempre es más difícil, pero te ha quedado estupenda, me apetece mucho terminar esta trilogía y ver como la cierra el autor, la leeré seguro, en cuanto encuentre algo de aire…
    Un beso

  2. Me leí la trilogía de versos, canciones y trocitos de carne, y uff Cesar Pérez Gellida se convirtió en uno de mis escritores favoritos de novela negra. Tengo pendiente esta nueva trilogía, de aquí a verano caerá seguramente.
    Besos

  3. Leí Memento mori y me gustó; empecé con el segundo de esa trilogía y lo dejé, no conseguía engancharme, así que pensé intentarlo más adelante y de esas cosas que ahí se ha quedado. Con esta trilogía me pasa más o menos lo mismo así que no sé si la leeré.

    Un beso

  4. Como le he comentado a Marina Córdoba me quedé muy atrás con los libros de Gellida. Todos los que leí me gustaron pero luego se me fueron quedando atrás los demás.. A ver si algún día me pongo a ello y me actualizo porque me dejaron muy buen sabor de boca. Besos

  5. Coincidimos totalmente en nuestras impresiones. Yo también iba con pies de plomo, Dante y su Divina comedia me generan curiosidad y sopor a partes iguales, al menos hasta esta lectura, ahora gana la curiosidad.
    Besos

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