Planeta, marzo 2026
Mis lunes con aroma a matcha, de Michiko Aoyama, la autora que ha convertido el ‘healing fiction’ japonés en un fenómeno global. Segunda entrega de la serie El pequeño café de Tokio.
El pequeño café de Tokio, galardonada con el Premio Miyazakimoto, es una bilogía cálida y luminosa que en esta segunda entrega convierte el matcha en su emblema: un ritual que invita a detenerse, a reconectar con la calma y a redescubrir el valor de lo auténtico y lo sencillo.
La primera novela de Michiko Aoyama, La biblioteca de los nuevos comienzos, fue finalista del Premio de los Libreros en su país.
Un refugio. Un ritual. Un nuevo comienzo.
Bajo los cerezos, junto a uno de los ríos de Tokio, hay un pequeño café con tres mesas de madera. Un lugar discreto, casi oculto, donde el tiempo parece detenerse y las historias de sus visitantes pueden ser escuchadas.
Algunos lunes muy especiales, el Maestro, dueño del café, prepara una cata de matcha. Nada se anuncia con antelación. Hasta allí llegan quienes atraviesan momentos difíciles: una mujer a la que la suerte parece haber dado la espalda, una pareja que se ha distanciado con el tiempo o una artista que ha perdido la inspiración. Y al compartir el matcha, también comparten sus historias. La ceremonia del té, con sus movimientos lentos y delicados, los invita a detenerse, a escucharse y a comprender mejor qué les pasa y qué necesitan.
Mientras, un gato blanco de ojos irisados observa con calma a los sorprendentes humanos que lo rodean, cuyas vidas se cruzan alterándose así sus rumbos. Porque a veces no hacen falta grandes respuestas: basta un refugio, un ritual sencillo o una conversación para que, sin darnos cuenta, algo empiece a cambiar.






















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