NUESTRA OPINIÓN …
Que me gusta Arantza Portabales está claro. Hace años que la descubrí, y no fue con su primera novela, y desde entonces es una cita obligada cada vez que publica nuevo título. Para mí es un sinónimo de acierto, de que esa novela va a tener todos los ingredientes que me van a hacer disfrutar de la lectura y que va a ser un libro que me va a gustar. Asesinato en el Molino del Cura no ha sido una excepción.
Alba Mariño vuelve decide pedir una excedencia y trasladarse a Loeiro después de ver una noticia en el telediario, aunque no tiene muy claro qué la lleva a ello.
Alba tiene muchas incertidumbres. No recuerda nada de su vida antes de cumplir 9 años cuando estuvo a punto de perder la vida y prueba de ello es una gran cicatriz que tiene en la base del cráneo. Sus únicos recuerdos son de la vida que llevó con sus padres adoptivos.
Alba sufre unas pesadillas terribles que no sabe lo que pueden significar, pero cuando llega a Loeiro, no sabe el motivo, pero hay cosas que le resultan familiares. Con ayuda de Sinda, Araujo y Santaclara tratará de investigar si hay algo en ese pueblo que tenga que ver con ese vacío de memoria y si esas pesadillas que sufre tienen algo que ver esa falta de recuerdos y con que estuviera a punto de perder la vida.
Asesinato en el Molino del Cura comienza con un brutal asesinato. El lector no va a conocer a los protagonistas de la escena, sólo va a saber que aquello sucedió en la noche que mataron a Berta. Durante la novela iremos teniendo algunas certezas, intuyendo algunas cosas, sabiendo otras, planteándonos si nuestras conjeturas son correctas o no, dudando de todos y de todo y sobretodo, y es lo que más me gusta de estas novelas, cambiando mil veces de opinión sobre lo sucedido y aquellos que pudieron estar involucrados en los acontecimientos, sin que la autora se saque ningún conejo de la chistera, para que todo tenga un sentido y, una vez más, la resolución de lo sucedido sea coherente y, a la vez, nos sorprenda.
Aunque la trama de Asesinato en la Casa Rosa quedó totalmente cerrada, me ha gustado volver a encontrarme a algunos de sus personajes en la que es segunda entrega de Los Crímenes de Loeiro, y que a todas luces parece que no va a ser la última. Y es que es imposible no rendirse ante personajes como el de Sinda, que en esta ocasión va a adquirir un papel más relevante que en la anterior novela.
Y es que los personajes y la profundidad con la que están diseñados es uno de los puntos fuertes de las novelas de Arantza Portabales. A los ya conocidos en Asesinato en la Casa Rosa, en los que vamos a seguir descubriendo cosas de sus personalidades, se suman otros nuevos como la propia Alba Mariño con la curiosidad, vulnerabilidad y decisión, entre otras características, que la empujan a querer rellenar esos huecos que le faltan en su historia y conocer su pasado; O las hermanas Freijomil que crean a su alrededor un ambiente opresivo, inquietante y amenazador, y sobre las que Aurita, la hermana mayor, ejerce un control férreo.
La trama se desarrolla en dos líneas temporales que se van alternando. Una de ellas es la correspondiente al presente y a la investigación que lleva Santaclara para intentar aportar luz a los vacíos de Alba Mariño, y otra que sucede 40 años atrás y gracias a la cual el lector va a ir conociendo y rellenando huecos del pasado.
También se intercala en la trama pasajes en primera persona que comienzan con el título «La madre» en los que vamos a ir conociendo a través de los ojos de la madre de Alba lo que pasó en aquellos años que Alba no recuerda.
En resumen, Arantza Portabales en Asesinato en el molino del cura, nos presenta una novela con una trama que no da tregua al lector, con una estructura impecable, con una tensión y un misterio bien dosificados que mantienen al lector pegado a sus páginas y unos personajes complejos y muy bien dibujados que no nos dejarán indiferentes.
Una lectura totalmente recomendada por nosotras.






















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