LA ESTEPA INFINITA – Esther Hautzig

NUESTRA OPINIÓN …

Pese a tratar sobre un tema del que me gusta leer, no se trata de un libro que me haya llamado la atención desde las estanterías de las librerías, y eso que después de intentar echar un vistazo por las páginas de internet para hacerme una idea, he visto que es un libro bastante elogiado (y, después de haberlo leído no me extraña), y si no hubiese sido porque me lo recomendó una persona con la que suelo coincidir en gustos, quizás no hubiese pasado jamás por mis manos, ya que ni el título ni la portada hubieran conseguido que a simple vista me fijara en él. Además, el nombre de la autora tampoco me era conocido.

Indudablemente estar editado por Salamandra es una garantía, pero hasta este detalle creo que me hubiese pasado desapercibido.

Según nos cuenta la autora esta novela existe gracias a que Adlai E. Stevenson, político y diplomático estadounidense, que tras visitar Rubtsovsk, publica varios artículos sobre su viaje.

Esther, después de leerlos, decide escribir a Stevenson para contarle lo que ella vivió en Siberia. Stevenson contesta su carta con una sugerencia: “Creo que debería escribir un libro sobre su vida en esa región de la Unión Soviética durante aquellos días tan difíciles de la guerra. Ese libro nos sería mucho más útil que mis artículos. ¡Y seguro que estaría mejor escrito!”.

Por fortuna, Esther se decidió a poner manos a la obra y hacer efectiva esta propuesta.

Si tuviera que manifestar cual me parece el resultado lo calificaría como un relato que me ha encantado, me ha emocionado y recomiendo.

Después de lo mencionado unos párrafo antes, ya os imaginaréis que “La Estepa Infinita” es un relato autobiográfico de los años que Esther Hautzig vivió, junto con sus compatriotas deportados, en Rubtsovsk. Cómo fue su vida desde que llegó hasta que, por fin, les liberaron. Nos cuenta como fue ese viaje hasta aquel lejano lugar, en que condiciones lo hicieron. Cómo, cuando llegaron, les encomendaron a todos ellos unos trabajos sin tener en cuenta la edad, el sexo o las condiciones físicas en las que se encontraban. Cómo vivieron en una vieja escuela de totalmente vacía, donde todos dormían en el suelo, sin calefacción y con insuficiente comida.

También nos relata cómo después de este primer período se concede a los polacos deportados una anmistía consistente en que podrían vivir en el pueblo y se les asignaría un trabajo remunerado. Cómo aunque mejoró algo su situación y sus trabajos y hasta tuvieron la suerte de encontrar alojamiento en el pueblo compartiendo casa con otras familias, seguían viviendo en unas condiciones en las que jamás se hubiesen imaginado que podrían vivir. Con unos veranos tan calurosos que era costosa la supervivencia y unos inviernos en los que era muy difícil sobrevivir sin el calzado y la ropa adecuadas (aunque en algunos casos hasta esto era insuficiente), y en unas casas, por llamarlas de alguna forma, en las que hasta un vaso de agua se agua se congelaba por la noche; con unas raciones de comida sumamente escasas en las que algo de leche o un huevo era todo un lujo impagable en el mercado; donde cualquier enfermedad era casi imposible curar.

Todo esto nos es relatado en primera persona lo que hace que nos produzca una mayor sensibilidad hacia lo que nos cuenta, que nos sea más cercano, que nos impliquemos más en la historia, logrando que seamos conscientes de cómo se sintió en cada momento, en cada suceso, en cada acontecimiento, porque ella es la verdadera protagonista de los sucesos que nos lo cuenta.

Pero en cambio todo esto que es tan duro y negativo nos lo relata sin ninguna clase de resentimiento o pesimismo, no pretende dar pena, al revés, todo lo veía con optimismo, se podría decir que quiere encontrar el lado bueno de todo lo que allí sucedió, que no había que hundirse, al revés, había que mirar con la cabeza alta, con orgullo, luchar (en la medida en que podían) para que las cosas mejorasen.

Nos cuenta sucesos de gran sufrimiento en aquel campo de trabajo, aunque no existiera la brutalidad o el exterminio que podría darse en un campo de concentración. De hecho no estaban encerrados y nadie les vigilaba, porque no hacía falta, no había forma de escapar de allí; pero todo esto nos lo relata sin recrearse en su infortunio, como si lo que allí sucediera fueran hechos normales, como si se tratara de lo que les había tocado vivir y no hubiera lugar a quejarse o compadecerse de ellos mismos.

Un relato que nos conmoverá tanto para que en alguna ocasión se nos salte alguna lágrima, pero también en algún momento nos hará sonreír.

Me he encontrado con relato distinto a lo que solemos encontrar. Como ya he dicho no se pierde en divagaciones, es un testimonio directo, contado por una adolescente, en el que utiliza un lenguaje sencillo, pero con unos comentarios que no son tan simples como a primera vista pueden parecer ya que contienen una gran profundidad, y que nos hacen comprender la madurez que ha alcanzado a pesar de su edad.

El relato usa un tono adecuado a una niña/adolescente de esa edad, que se da cuenta y es consciente de lo que sucede, aunque no sea totalmente capaz de entender el motivo. Además no se recrea en los hechos negativos, como dando por sentado que es suficiente con lo que cuenta,  y el lector tiene que ser capaz de imaginar la intensidad de las penalidades, el sufrimiento, la necesidad, el cansancio, el calor, el frío, el hambre etc. por las que están pasando, y que por lo menos en mi caso lo ha conseguido.

Con todo esto, creo que ha quedado claro que Esther Hautzig ha conseguido que me haya sentido atrapada por las páginas de este relato, por su historia, por sus vicisitudes, por su sufrimiento, por sus penas y sus alegrías. Ha conseguido hacerme partícipe de su vida durante estos años y que conociera un poquito de la vida de estos deportados, cuyo único crimen consistió en que se les considerase capitalistas. En definitiva una novela que no te deja indiferente y cuya lectura recomiendo totalmente.

 


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16 comentarios en “LA ESTEPA INFINITA – Esther Hautzig”

  1. Tienes razón, yo tampoco me habría fijado mucho en la portada y título en cambio a través de tu reseña veo que su lectura merece la pena. Me llama la atención y más siendo autobiográfico.
    Besos!

  2. Una reseña perfecta, más que nada porque cumple su función perfectamente, si la hubiera visto antes de ella seguramente no me hubiera fijado en ella, pero ahora me la llevo anotada sin dudar.
    Besos

  3. He leído el libro, pero de manera condensada publicado en la revista SELECCIONES año 1975 edición mes julio, con el titulo: Mi infancia en Siberia, y me ha parecido interesante

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