Entrevista a Pablo Méndez

PJ Comunicación, agosto 2026

Hoy os traemos una entrevista a Pablo Méndezfundador y director de Ediciones Vitruvio, una de las editoriales independientes de poesía con mayor recorrido en España.

Pablo Méndez es un editor que lleva tres décadas sosteniendo un catálogo poco habitual: más de 1.400 títulos de poesía y más de 800 autores publicados. En un momento en el que se habla mucho de la crisis del libro, de la concentración editorial y de la dificultad para que la poesía encuentre espacio, su trayectoria permite abordar un asunto bastante singular, el de cómo se mantiene viva una editorial dedicada casi por completo a un género que rara vez ocupa el centro de la conversación cultural.

¿Qué diferencia a Ediciones Vitruvio de otras editoriales independientes de poesía?

Seguramente el deseo de conseguir que los poemas se salgan de los libros, organizamos más de ochenta actos al año, el Festival de Madrid, el de Barcelona… los homenajes, los encuentros, nos gusta hacer actos continuamente.

Publicaste tu primer poemario con 18 años y con 20 comienzas tu carrera como editor, ¿fue un proceso natural, es decir, ya tenías pensado convertirte en editor o te das cuenta de cómo está el mercado editorial y crees que puedes encontrar tu propio espacio?

Yo quería dedicarme de forma absoluta a la poesía, lo decidí de adolescente, como otros decidían estudiar Derecho o Empresariales, y para conseguir esto, el camino de la edición era el más idóneo, eso y un amor hacia los libros que tuve desde muy niño, amor a los libros y a todo lo que estuviera impreso.

¿Qué tiene que tener un autor o autora para ser publicado en Ediciones Vitruvio? ¿Buscas un tipo de poesía concreta o se basa en tu elección personal y en la calidad de la poesía?

Para publicar en Ediciones Vitruvio solo es necesario que el libro nos guste, nada más. No nos importa el resto, nacionalidad, edad, estudios, trayectoria, residencia, sexo, ideología… todo esto nos da igual, lo que queremos es que el libro nos guste.

¿Es más fácil para un autor o autora publicar en 2026 que cuando tú comenzaste con 18 años?

Sí, sí, claro… cuando yo empecé en 1993 publicar un libro de poesía era dificilísimo, sólo había dos medios, sólo dos, ganar un premio y o subvención, o tener una buena reputación ante un editor lo que resultaba muy difícil con un primer libro. Ahora es más fácil, pero al mismo tiempo debo decir que la exigencia, por esto mismo, era mayor. Los libros que iban saliendo estaban respaldados, ahora ocurre esto mucho menos.

En estos 30 años al frente de Ediciones Vitruvio, ¿cuál dirías que es la mayor satisfacción que te ha dado la editorial?

Hay tantas, yo soy el editor feliz, amo mi trabajo, cada día doy gracias de llevar 30 años viviendo de lo que más me gusta. ¿La mayor satisfacción? Saber que tantos y tantos poetas han encontrado lectores gracias a nosotros.

¿Qué significa Baños del Carmen para Ediciones Vitruvio?

Es nuestra colección estrella, para mí un gran orgullo, sobre todo porque mantiene intacto su propósito inicial, alternar la publicación de grandes autores, clásicos o de gran prestigio con autores nuevos. Ahora acaba de salir el número 1. 100 que es una antología de Bertolt Brecht, y al mismo tiempo el 1099 que es De los rostros, la luz, el primer libro de José María García Sáez.

De cara a los próximos 10 o 15 años, ¿qué planes tienes para la editorial y qué retos crees que pueden surgir en un mercado tan volátil y competitivo como el literario?

Nosotros queremos seguir trabajando por la mejor poesía contemporánea, y dándole el mismo espacio a los autores jóvenes, que a los veteranos, queremos descubrir autores y devolver voces valiosas que se han ido quedando fuera. Organizamos dos festivales anuales muy tradicionales, el de Madrid y el de Barcelona, en los próximos años queremos organizar alguno más, estamos ya trabajando para eso, será maravilloso conseguirlo.

Has tardado 12 años en publicar Huérfano buscando el mar, ¿a qué se debe este largo periodo de ausencia entre este y tu anterior poemario?

Para mi la poesía es algo muy especial, solo escribo poesía cuando noto que lo necesito, es algo especial. En estos 12 años he publicado varios ensayos, una novela, una biografía sobre Santiago Bernabéu, un libro sobre cómo usar menos el móvil por medio de la escritura creativa… lo que más me gusta es escribir poesía, pero es cuando sale.

Háblanos de tu proceso para escribir poesía, ¿te sientas a escribir y te exiges que te salga un poema o una idea que luego se convertirá en poema o las ideas van surgiendo y luego las materializas por escrito?

No me siento a escribir poesía, va surgiendo el impulso poético y entonces lo paro todo, donde sea y como sea. Pero si no surge, me toca esperar y escribir otra cosa.

En Huérfano buscando el mar podemos “conocer” a Pablo Méndez a través de los poemas, pues hablas abiertamente de tu vida, ¿el poeta está obligado a desnudarse metafóricamente ante el lector? Y si es así, ¿te causa algún tipo de pudor?

Bueno es verdad que mi poesía trata sobre mi vida, todo lo que me ocurre. Te cuento una anécdota sobre esto, Huérfano buscando el mar, lo leyó mi hijo mayor que tiene a hora 17 años, cuando lo leyó su madre le preguntó si le había gustado y él le dijo: Sí, pero es que lo cuenta todo, todo. Y es verdad, lo mío es una desnudez total, pero ya lo fue con mi primer libro, estoy acostumbrado.

Frente al pensamiento científico, filosófico… ¿Qué ventajas (o desventajas, si se da el caso) ofrece el pensamiento poético? ¿Es en sí mismo el poético un pensamiento «subversivo»?

El pensamiento poético es más misterioso, más abierto, más cercano a eso que no ocurre, o no debe ocurrir, o no sabemos realmente que pasará cuando ocurra. La poesía puede saltar la lógica, ser un misterio de nosotros mismos y del resto.

¿Qué objetivos persigue la poesía? ¿Podría ser uno de ellos el ofrecer conscientemente al lector la oportunidad de reflexionar sobre asuntos concretos, como pueden ser temas de actualidad, o el poeta solo escribe como resultado de una pulsión irreprimible? ¿Es la poesía para el poeta un lenitivo de su dolor, incluyendo en este concepto emociones consideradas comúnmente negativas, como la melancolía, la ira…?

Sí, sí, realmente, pero es mucho más, es un grito, no siempre de dolor, que quiere hacerse de otros, un grito de amor, de nostalgia, de emoción. Un grito individual que puede hacerse común… con respecto al objetivo, quizá el gran objetivo sea realzar el lenguaje con nuestros sentimientos.

En la coyuntura actual, ¿podría ser necesario o conveniente el resurgimiento de la poesía social?

A mí me interesó mucho la poesía social. Mi libro Barrio sin luz, de 1996, tenía mucha poesía social. Mi poesía de ahora no la considero poesía social, aunque eso deben decirlo los lectores, me parece un momento idóneo el actual para hacer poesía social, pero debe hacerse desde el corazón y la responsabilidad, porque puede caer en lo frívolo.

¿Qué entiendes que podría ser considerado el verdadero éxito de un poeta? (Recordemos que grandes personalidades de las letras han llegado a decir que «el verdadero éxito de un poeta es el abandono de la poesía», así Rafael Cansinos Assens).

El éxito es tan ambiguo, y tan diferente según cada uno. Yo recuerdo cuando acompañaba a Gloria Fuertes al banco o a hacer recados, era maravilloso ver el cariño y la admiración que despertaba en la gente, eso me parece a mí el mayor éxito de un poeta, pero ella soñaba un premio, el reconocimiento de una academia, no sé. Yo considero eso el verdadero éxito, que los demás disfruten con tus versos.

Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a Pablo Méndez

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