Lwnberg, septiembre 2020

De la mano de uno de los ilustradores más reputados del país Fernando Vicente llega Frankenstein, el clásico universal de Mary Shelley.

Frankenstein es una de esas novelas que no necesita presentación. Su fama trasciende lo literario y ha pasado a formar parte de la cultura popular, aunque probablemente no son muchos los que puedan decir que han leído la novela original de Mary Shelley. Este relato, escrito en 1818, entre lo histórico, la novela de terror o la de ciencia ficción, está considerada como una de las más significativas del siglo XIX, además de la creadora de uno de los símbolos del terror universal: el monstruo creado por el doctor Frankenstein. Con esta creación dio comienzo lo que se podría llamar la protociencia-ficción, en la que luego
destacarían autores de la talla de Julio Verne, Edgar Allan Poe o H.G.Wells, entre otros.

Rodeada de misterio y de ciertos toques de terror, jugando con lo científico y con el horror más clásico creado por monstruos, castillos encantados o leyendas oscuras, Frankenstein es una obra única. Porque hay algo más detrás: Frankenstein nos habla del deseo humano de conocimiento, de poner a prueba los límites de la ciencia y jugar a ser Dios, algo muy de su época, impregnada de una enorme curiosidad científica y arrastrada por el ansia por la experimentación. Es una obra inserta claramente en la corriente romántica, que aborda temas capitales, como el bien y el mal, la ética del progreso, la venganza, los prejuicios…

Esta edición ilustrada por uno de nuestros grandes de la ilustración, Fernando Vicente, es la transcripción del borrador original de Mary Shelley, el Frankenstein tal y como fue concebido por su autora, en dos volúmenes, y con la disposición de capítulos primigenia. La edición de la Bodleian Library ofrece la oportunidad de leer Frankenstein tal y como fue redactado por vez primera, en treinta y tres capítulos (en vez de los veintitrés en que fue
dividido en la primera edición de 1818) y de descubrir nuevos detalles relevantes de la historia que quedaban enterrados en mitad de un capítulo por culpa de divisiones arbitrarias de los sucesivos editores e impresores.