Ático de los libros, marzo 2026
Esparta de Andrew Bayliss, uno de los jóvenes historiadores más prometedores del Reino Unido y especialista en la Antigua Grecia.
La fascinante historia de Esparta, la gran potencia militar de la Grecia clásica, una sociedad legendaria cuyos pilares —una disciplina militar inigualable, el primer sistema educativo estatal y un papel femenino sin parangón— forjaron el legado de heroísmo más duradero de la Antigüedad.
Este es el libro definitivo para conocer la realidad detrás del mito de la polis más temida de la Antigua Grecia y las razones del auge de Esparta desde su nacimiento a partir de un grupo de aldeas hasta convertirse en una superpotencia guerrera y social. Un texto clave para comprender los aspectos más destacados de una sociedad paradójica, de una arrogancia descarada y una piedad extrema que ocultaba profundas contradicciones: moldeaba a sus ciudadanos con un sistema educativo de gran dureza y oprimía a miles de sus habitantes, pero otorgaba un poder económico y social a las mujeres sin parangón en el mundo antiguo. A diferencia de otras ciudades griegas, podían poseer tierras por derecho propio, tenían voz pública y recibían una educación física similar a la de los hombres. Hacia el siglo IV a. C., las mujeres espartanas controlaban hasta dos quintas partes del territorio de Laconia.
Esparta creó el primer sistema educativo estatal obligatorio del mundo, la agogé, diseñado para forjar ciudadanos-soldados con un entrenamiento físico y moral extremo y despojarlos de su individualidad para entregarlos a un destino de gloria colectiva. Rendirse era impensable y la conocida como «muerte bella» era el camino a la inmortalidad. Esta profesionalización les permitió dominar el campo de batalla frente a otras ciudades-Estado. Mientras el resto de Grecia se hundía sumida en guerras civiles, Esparta destacó por su equilibrio político: combinaba monarquía (dos reyes de casas distintas), oligarquía (gerusía o consejo de ancianos) y democracia (éforos elegidos y asamblea), lo que garantizó la paz interna durante siglos.
Su libertad se alzaba sobre la servidumbre: los ilotas eran naciones esclavizadas para trabajar la tierra. Esparta creó la primera superpotencia que no necesitaba trabajar para reinar, y permitía a sus guerreros dedicarse a la excelencia física y a la guerra. La paradoja de los ciudadanos de Esparta: eran libres pero insuficientes en número. El libro resalta la escasez de ciudadanos (oligantropía) como una de las semillas de su propia destrucción. Al obstinarse en mantener una élite pura e inalcanzable, la ciudad se quedó sin hombres para defender su propio mito. El ascenso de Esparta a la hegemonía mundial y su posterior colapso fueron una lección sobre la sobreexpansión hegemónica y la rigidez de un sistema que no supo integrar a otros pueblos. Se hundió por su incapacidad de compartir su riqueza, manteniendo siempre a sus aliados y súbditos a una distancia hostil.






















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