Bibiana Ripol, diciembre 2025
Con motivo de la publicación por Círculo Rojo, del libro Necesito un Aireo queremos ofreceros la entrevista a Laura Vendrell
En Necesito un Aireo relatas cómo pasaste de una vida profesional estable a un viaje transformador. ¿Qué te hizo dar ese primer paso hacia el cambio?
Llegó un momento en el que tenía todo lo que se suponía que debía tener para ser feliz: un buen trabajo en una gran multinacional, un sueldo estable, una vida cómoda… Había alcanzado lo que se supone que es el “éxito profesional” con 29 años como responsable de marketing llevando más de 100 millones de euros de facturación, pero dentro de mí había un vacío. Sentía que me estaba apagando poco a poco y que había perdido la ilusión por mi trabajo. Me imaginaba 5 o 10 años más allí y no le encontraba ningún sentido.
El clic llegó cuando me topé con la esquela de una antigua profesora de universidad que tenía 42 años. Ese día comprendí que la vida no es eterna y que estaba hipotecando mis mejores años a cambio de seguridad. Pedí una excedencia, compré un billete solo de ida a Colombia y me fui a viajar. Ese viaje fue, seguramente, la decisión más importante de mi vida.
Describes dos puntos de inflexión en tu vida. ¿Qué los une y qué los diferencia?
Ambos nacen del mismo lugar: la necesidad de sentirme viva, libre y en coherencia conmigo. El primero, en 2013, fue una ruptura con el piloto automático y el camino marcado de la “niña buena”. El segundo, en 2021, fue una reafirmación: quería diseñar mi vida como emprendedora.
La diferencia era mi nivel de consciencia: en el primer viaje huía en busca de respuestas y autodescubrimiento. En el segundo, ya sabía que las respuestas estaban dentro de mí, me había trabajado a mí misma y solo necesitaba el espacio para crear la nueva etapa.
En La (in)comodidad de la mediocridad abordas la frustración profesional. ¿Por qué crees que tantas personas se conforman con trabajos que no las hacen felices?
Suelo decir que los que estamos entre los 30 y los 50 años, somos “la generación sándwich”: por un lado, nuestros padres nos educaron para buscar seguridad y estabilidad. Y por otro, vemos a las nuevas generaciones hablando de conseguir sus sueños y no conformarse. Queremos el discurso de los jóvenes, pero nuestra cabeza está amueblada con las creencias de nuestros padres.
Muchos profesionales están atrapados en “jaulas de oro” porque les da más miedo la incertidumbre que la insatisfacción. El problema es que quedarse en un trabajo que te apaga tiene un coste invisible: tu energía, tu ilusión y tu salud mental… Y eso no lo compensa ninguna nómina.
Uno de los temas más poderosos del libro es el miedo. ¿Cómo aprendiste a convivir con él sin dejar que te paralizara?
Hay muchos tipos de miedos: al fracaso, al éxito, al qué dirán, al abandono… Es una paradoja porque todos convivimos diariamente con ellos, pero nadie nos enseña a gestionarlos. Creo que es esencial que se enseñe un poco de inteligencia emocional en las escuelas. Yo lo aprendí hace pocos años en un curso: el miedo es una emoción que aparece para protegernos de algo. En lugar de luchar contra él o taparlo, el mejor camino es mirarlo de frente, conversar con él y averiguar cuál es su “intención positiva” para que te sirva de brújula.
Viajar es el hilo conductor de tu historia, pero también una metáfora. ¿Qué representa realmente el viaje para ti?
Viajar me conecta con la libertad porque es la oportunidad que tenemos de deshacernos de todas las etiquetas que nos definen y encasillan. Dejas de ser la persona que vive en x, trabaja en x, tiene un coche x… Y simplemente eres tú. Tienes la oportunidad de ser un lienzo en blanco con cada persona nueva con la que te cruzas. Además, es la manera más efectiva que conozco de abrir la mente y ser mucho más tolerante.
En el proceso de cambio personal, ¿qué pesa más: el juicio ajeno o la autocrítica propia?
Depende del momento. A mí, al principio, me pesaba mucho el juicio ajeno: el miedo a decepcionar, a no cumplir expectativas, a que mi entorno no entendiera mis decisiones… Pero cuando te trabajas eso, te das cuenta de que el juicio más duro siempre es el propio. Aprender a hablarte bien y a soltar la autoexigencia es uno de los grandes retos que tenemos, sobre todo, las mujeres.
Tu historia muestra que la reinvención no tiene edad. ¿Qué le dirías a quienes creen que “ya es demasiado tarde” para cambiar de rumbo?
Que no es tarde, es urgente. Urgente para no arrepentirte dentro de 10 años de no haberlo intentado. La edad no marca el límite, lo marca la inercia, la falta de retos, el estancamiento, la frustración sostenida en el tiempo. Cuando alguien de 40 o 50 años me dice que cree que va tarde, le pregunto: ¿Cuántos años de vida laboral te quedan por delante? ¿10, 15, 20? Nunca es tarde para acercarnos un poquito más a nuestra felicidad.
Además, la reinvención profesional no tiene por qué implicar un cambio radical o emprender un proyecto propio. A veces, solo se trata de un pequeño ajuste para trabajar en algo que se alinee más con nuestros valores y talentos. Tengo muchos ejemplos de eso en mis clientes.
Después de vivir tu propia reinvención personal y profesional, hoy eres coach y acompañas a otras personas en ese proceso. ¿Qué te motiva a hacerlo?
En mi proceso, invertí mucho tiempo, dinero y energía dando tumbos entre cursos y terapias para saber qué quería y hacia dónde tirar. Así que cuando por fin lo tuve claro, me obsesioné con crear un método que acortara el camino a las personas que se sintieran como yo. Por eso creé el Método AIREO, para acompañar a profesionales que se sienten perdidos o desmotivados a reconectar con lo que les mueve y construir un nuevo rumbo laboral alineado con sus valores y talentos, sin saltar al vacío. ¡Ya han pasado por el programa más de 100 profesionales de todos los sectores! Me emociona ver cómo, cuando una persona recupera su brillo, también transforma su entorno.
Si pudieras dejar al lector con una sola idea tras leer Necesito un Aireo, ¿cuál sería?
Les diría que el proyecto más importante del mundo es diseñar su propia vida. Que paren y se pregunten con honestidad: “¿qué quiero yo de verdad?”.
Y que no hay que esperar a tenerlo todo claro para cambiar; hay que empezar a moverse y la claridad irá llegando por el camino.
Mi intención con el libro es que sea una chispa que te recuerde que estás viva y que aún hay mucho por vivir.
Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a Laura Vendrell y os animéis a leer Necesito un Aireo






















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