Universo de letras, julio 2024
El Tesoro de las Bermudas, la trepidante novela de aventuras solo apta para lectores que tengan… lo que hay que tener
La Editorial Universo de Letras apuesta con firmeza por una narración épica, todo un campo de batalla literario que se presenta como un guante lanzado… al lector aguerrido y amante de los retos
Únicamente los lectores que tengan los arrestos necesarios para medirse con la novela con mayor voltaje de la temporada podrán dar un paso al frente para leer (disfrutar vale como sinónimo) de El Tesoro de las Bermudas. Nos encontramos ante la última apuesta de la siempre inquieta Editorial Universo de Letras, perteneciente al Grupo Planeta, el líder absoluto en publicaciones en lengua española.
Denis Pérez González (Málaga, 1998) es el joven firmante de una obra con la que se destapa como todo un alquimista del relato. Haríamos todos bien en apuntar con rojo sangre el nombre de este joven narrador, por lo tremendamente prometedora que se presenta su carrera literaria. De hecho, esta primera entrega sirve como carta de presentación de un trío protagonista esculpido con las hechuras necesarias para erigirse en icónico e imperecedero. Esta aventuraza en las Bermudas —donde no faltan ejércitos ni dragones— podría, ojalá, tener continuidad con más capítulos.
Hay que destacar el excelente ritmo narrativo de una historia que amenaza con dejar sin aliento al lector. Desde la primera página, las situaciones límite se suceden una tras otra. Da siempre la sensación de que los protagonistas no podrán salir del entuerto en el que se han metido. Sin embargo, serán capaces de encontrar una rendija donde no parecía haberla y, de paso, flirtear con la más guapa de las filas contrarias. Ole ahí.
Sin entrar en destripamientos innecesarios, no está de más echar un vistazo al interior de las páginas para saborear una prosa más impetuosa que el videojuego bélico más realista que exista. «Eché una rápida mirada hacia el templo y pude ver un enorme y alargado dragón blanco que poseía dos grandes alas, capaces de eclipsar al Sol y sumir la isla en la más profunda oscuridad. Su alargada y puntiaguda cabeza, adornada por dos pequeños cuernos, le daba un aspecto amenazante». Lo dicho, aquí hay un autor que ha llegado para quedarse.






















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