Caligrama, marzo 2021

La tierra de Albacete, escenario de la primera novela de José Luis Martínez Cebrián, El barranco del Sordo. Aún conserva su cartilla de abastecimiento, por ello quiere que las generaciones venideras miren al pasado a través de las páginas de El barranco del sordo.

La editorial Caligrama publica El barranco del sordo. La obra hace un recorrido desde los años 30 a los 60 de nuestro país. Madrid, Barcelona y el Alto Volta, ahora Burkina Faso, y Albacete, son los escenarios elegidos para la trama de una novela poderosa. Enamorado de su tierra, José Luis Martínez Cebrián sitúa a los personajes en lugares de la provincia castellanomanchega, como la Sierra del Agua. «Viví la posguerra y los duros años de la dictadura marcados por la escasez y el silencio de las ideas. Aún conservo mi cartilla de abastecimiento, fechada a los pocos días de venir al mundo, como testimonio de aquellos años dramáticos vividos en España»Los recuerdos de su infancia y juventud le sirven de soporte emocional para plasmar en sus escritos el drama humano de aquella época.

Amaranta y Pablo son hijos de dos hombres enfrentados por la ideología y el estrato social. El amor, como en la propia vida, iluminará los días de los protagonistas. Cuando se enamoran, son capaces de sortear los obstáculos y la incomprensiones. Dejan a un lado los odios y las venganzas. La familia Segador será el núcleo de la narración en esta novela ingeniosa y entrañable, capaz de mostrar los claroscuros personales y sociales de unas décadas no tan lejanas.

El texto atesora incontables mensajes y, a la vez, deja muchas puertas abiertas para las preguntas. El escritor albaceteño ha querido plasmar el cómo, aun no habiendo marcha atrás en el tiempo, la mirada al pasado puede dar armas para desafiar al futuro. Los paraísos y los infiernos pueden quedar a la vuelta de la esquina y el ser humano es también maravilloso. La literatura de Cebrián se presenta demoledora y luciérnaga.

José Luis Martínez Cebrián nació en Albacete en el año 1947. A los veinticuatro años trasladó su residencia a Madrid, donde transcurre toda su vida laboral. Ya jubilado, puede llevar a efecto su deseo, tantas veces aplazado, de escribir, sintiendo la necesidad de contar sus vivencias o las de personas de su entorno impregnadas del poso que deja la reflexión del pensamiento maduro.