No hay nada mejor para comenzar una nueva lectura cuando tienes tantas pendientes, que tener el libro en tu poder y que te inviten a una presentación con el autor, ya que entonces sientes la necesidad de llevar algo visto para poder tener una mejor visión de la novela y, llegado el caso, si te surge alguna cuestión poder hacérsela llegar al escritor.
Por eso cuando nos invitaron a un encuentro en plena Feria del Libro, en la Biblioteca Eugenio Trías, no sólo teníamos claro que íbamos a asistir, sino que además esta novela adelantó a otras muchas que estaban esperando su oportunidad.

MIS IMPRESIONES

Hace ya tiempo leí El lejano país de los estanques, la primera entrega de la de la saga protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, con la intención de ir dando poco a poco cuenta de las siguientes entregas que ya tenía en mi poder pero, como suele suceder, se han ido cruzando otras lecturas y esas novelas siguen esperando su oportunidad.
Por eso cuando nos invitaron al encuentro/presentación de Dónde los escorpiones, hicimos saltar por los aires la idea de seguir la saga en orden y nos decidimos por su lectura. Ya tendremos tiempo de volver sobre las anteriores.
Sabemos que nos habremos perdido muchas cosas en cuanto a la evolución de sus personajes principales, pero como las tramas de todas las novelas son independientes, no haber leído las anteriores no nos impedido lo más mínimo disfrutar de esta lectura.

Ya desde el primer momento Lorenzo Silva nos presenta una novela con imágenes de esas que te agarran por dentro, de las que te remueven, de las que no te dejan indiferente, mientras lees en esas primeras páginas de la novela en las que tiene lugar una operación policial en una zona marginal, conflictiva y tristemente conocida por las drogas, de Madrid. Unas imágenes que por si solas pueden parecer normales pero que son tremendas debido a lo que las rodea.

Pero esto no es más que el comienzo porque muy pronto Vila va a recibir una llamada en la que se le ordena ocuparse de la investigación de la muerte de un militar español que se hallaba en una misión internacional en la base de Herat, en Afganistán.

Está claro que la investigación no va a resultar nada fácil. La singularidad de la zona, los distintos estamentos y protocolos que en la base pudieran existir, y las relaciones entre los distintos países que conforman la misión, entre otras cosas, hacen vislumbrar, desde el principio, todos los obstáculos que tendrán que salvar en una investigación policial que se presume complicada por el ambiente en el que va a desarrollarse. Una investigación a la altura de un Guardia Civil veterano, curtido y baqueteado en mil y una ocasiones como es Bevilacqua que contará con la inestimable ayuda de Chamorro.

Lorenzo Silva vuelve a utilizar la trama de una novela de la serie Bevilacqua para hacer un retrato de la España contemporánea, en este caso la misión de un destacamento militar español en Afganistán, pero todo ello desde el punto de vista de alguien que va allí para hacer una investigación de asesinato y se convierte en observador «de lujo» de cómo es el día a día de lo que allí está sucediendo.

Donde los Escorpiones es una novela donde el escenario tiene gran importancia y aporta mucho a la historia que el escritor nos está contando por la singularidad del mismo, donde todo lo que rodea la historia tiene gran trascendencia para la investigación y para quienes, de una manera u otra, forman parte de ella: el paisaje desolador donde está localizada la base, el calor insoportable, la manera de ir vestidos, el polvo que se mastica, el ambiente hostil que los rodea, los distintos idiomas que en la misión se hablan, etc., conformando un fiel reflejo de lo que, y como, se vive en un lugar como aquel.

Lorenzo Silva utiliza una prosa sencilla, cuidada, con un ritmo sosegado, manejando la intriga con maestría, y unos personajes con ricos perfiles psicológicos y muy bien trazados, en una trama bien urdida en la que tensión no decae y en la que «aprovechándose» del punzante sentido del humor de Bevilacqua analiza y critica la situación de la sociedad y el país, y nos incitará a la reflexión.