GeoPlaneta, noviembre 2020

Atlas de fronteras insólitas: una sorprendente lección de geografía para viajeros curiosos y amantes de los mapas. Un sorprendente atlas para descubrir
cómo las fronteras afectan a la vida cotidiana.

¿Sabías que hay un lugar entre Croacia y Eslovenia que no pertenece a ninguno de los dos países? ¿Y una localidad alemana que no forma parte de la Unión Europea? ¿Y vecinos unidos por una carretera en la que a los vehículos no se les permite parar? El mapa político del mundo está lleno de sorpresas y detalles sorprendentes que tienen que ver con la historia. Hay enclaves que pertenecen a países que están a miles de kilómetros del a madre patria; hay ciudades divididas en las que los habitantes pertenecen a varios países diferentes; hay islas que han cambiado más de 700 veces de manos y otras separadas solo
por 4 kilómetros pero con todo un día de diferencia horaria.

La mayoría de la gente cree que las fronteras de un país están claramente definidas: líneas que separan a los países donde todo, a un lado de la línea, pertenece a un país y todo, al otro lado, pertenece a otro. Este podría ser el caso de la mayoría. Sin embargo, las fronteras que definen nuestro mundo no están tan claras como cabría pensar. Algunos países que han quedado divididos, a menudo devastados, por siglos de conflictos se han visto obligados a dejar atrás fragmentos de su territorio, dando lugar a fronteras inusuales, enclaves y enclaves, ciudades e islas divididas o inexistentes.

Atlas de fronteras insólitas revela, a través de curiosos mapas y textos, el trazado de estas extraordinarias fronteras y territorios, e ilustra cómo estos pueden incluso llegar a afectar a la vida cotidiana de sus habitantes. Detalles curiosos y extraordinarios que suelen pasar desapercibidos y que revelan generalmente una apasionante historia que los justifica. Un libro muy actual que ayudará a reflexionar sobre lo que significan las fronteras y que pondrá a prueba nuestros conocimientos geográficos, incluso para los que presumen de conocer todos los rincones y “rarezas” del mundo.

Con sugerentes ilustraciones, este libro no es un Atlas en sentido tradicional, ni siquiera un libro ilustrado al uso, sino una lectura apasionante para curiosos insaciables y para viajeros imaginativos que se arriesgan a ver mucho más allá de lo que aparece en los mapas políticos oficiales.