Trea, noviembre 2020

En Conservar al vacío de María Codes, vamos a encontrar unos poemas de alto contenido simbólico, y a los que se les ha extraído el aire para que no haya ningún efecto ni truco en su(s) imagen(es).

Según podemos encontrar en el prólogo de Conservar al vacío que ha escrito Antonio Ortega, poeta, antólogo y crítico literario: «Los poemas de este libro son como las fotografías de la serie «Flesh Love» del japonés Haruhiko Kawaguchi: en su estudio-apartamento de Tokio, y ayudado por su novia estadounidense, Katherine Kane, envasó al vacío a las parejas que se prestaron a ello. Y fueron unas cuantas, que el fotógrafo encontró en clubes de su ciudad. En la cocina del fotógrafo los voluntarios se sometieron a una operación de plastificado con sus ropas y objetos fetiche. Unas enormes bolsas como para envasar carne (de 100 por 150 centímetros) que el artista compró por Internet envolvieron los cuerpos, y de las cuales el oxígeno fue extraído. Es la expresión de un hecho o de un sentimiento preservado así para siempre, un registro de la fusión temporal de cuerpos y de almas. Construir con imágenes o con palabras la secuencia desnuda de lo real: «el impacto violento / de la luz que secciona / el aroma atosigante / del sudor de los cuerpos, / con la precisa ironía / de un autorretrato ridículo / y su innegable efecto subversivo».

»Hay una consecuencia de la escritura de Anne Carson que es aplicable al modo de expresión poética de María Codes, y es la paradoja de la cercanía distante. La teoría de los conjuntos refleja bien su método de composición: sus libros son sacos llenos de elementos que están ahí para interrelacionarse de forma intuitiva, y cuyos límites a veces dependen más de la percepción movediza que de una lógica imbatible, moviéndose en ese espacio sombreado donde se superponen los campos y nada es puro. Aquí se eleva el decorado a nivel de atmósfera plena, y se aprovecha la circunstancia para definir un estado interior de las cosas. Quizá sea así porque poesía es un término que sobrepasa las connotaciones del género y se refiere más ampliamente a un fenómeno de la experiencia artística, pues la percepción es una poderosa fuerza que, más allá de desenfoques, deseos y aceptaciones del destino, se muestra «de pronto, así, de cuajo».»

María Codes es narradora y poeta. Desea que su biografía se considere siempre en construcción.