UN LUGAR A DONDE IR – María Oruña

UN LUGAR A DONDE IR – María Oruña

NUESTRA OPINIÓN …

A veces hasta se da la situación de que sale una nueva novela del autor sin que hayamos leído la anterior y esta forme parte de una saga. Eso es lo que nos sucedió a nosotras con María Oruña, publicaba un Lugar a donde ir, todavía no habíamos leído Puerto escondido, algo que ahora sabemos que haremos con seguridad.

En la Mota de Trespalacios, una construcción medieval circular poco conocida hasta para los que habitan en la zona, aparece el cadáver de una mujer vestida con un traje medieval. Tanto su apariencia como por la forma en que está colocada parecen indicar que el asesino ha sido concienzudo con la puesta en escena y que parezca una princesa medieval no es precisamente fruto del azar.

Cuando Valentina Redondo y su equipo llegan al lugar son casi inexistentes las pistas e indicios que la forense y los de criminalística les van a suministrar para empezar a indagar, ya que nadie parece haber visto nada y al margen de las peculiaridades del escenario y la indumentaria de la víctima, lo único que se ha podido encontrar es una moneda antigua entre las manos de ésta. Pero el de la princesa medieval, como han dado en llamarla, no va a ser el único asesinato.

Al mismo tiempo Oliver, la pareja de Valentina Redondo, está intentando localizar a su hermano desaparecido hace tiempo. Una llamada perdida es lo único de lo que dispone para tratar de averiguar su paradero.

Si lo que te he contado hasta este momento no te parece suficiente y quieres saber más no te va a quedar más remedio que leer Un lugar a donde ir.

Vaya por delante que yo no había leído Puerto escondido, la anterior novela de María Oruña, por lo que os puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que para disfrutar de Un lugar a donde ir no es en absoluto necesario haber leído la primera.

Por lo que sé, y he podido apreciar, Puerto escondido es una novela autoconclusiva, de la que Un lugar a donde ir sólo «hereda» algunos de sus personajes y la historia que da continuidad a éstos, pero os puedo asegurar que la autora nos da los suficientes datos de estos personajes heredados para que los conozcamos y nos pongamos en situación sin necesidad de leer la anterior novela y sin tener la sensación de que nos hemos perdido nada por no hacerlo. Eso sí, os aseguro que posiblemente sintáis la necesidad de leerla para saber que aquello a lo que hacen mención que pasó y no se nos cuenta en ningún momento, ya que la autora se ha cuidado muy mucho de desvelar dato alguno que pueda descubrir nada y chafar su lectura.

Yo tampoco os voy a contar mucho de Un lugar a donde ir, ya que a nada que se hable de más puedes revelar más de la cuenta.

Mediante tres voces, una de ellas en primera persona y con un carácter intimista, y otras dos en las que se vale de un narrador omnisciente, María Oruña nos presenta una novela que se desarrolla en tres planos temporales, una herramienta que utiliza con habilidad captando fácilmente la atención del lector.

La manera en que se inicia Un lugar a donde ir logra suscitar nuestro interés desde el primer momento, aunque no es una novela de un ritmo trepidante. De hecho hubo algún momento en que me dio la impresión de que perdía fuelle, como en esos pasajes en que, para mi gusto, se extendía en puntos que aunque eran bastante interesantes y estaba claro que se había documentado mucho y la habían entusiasmado, a mi me dio la impresión de que la narración perdía algo de ritmo. Eso sí llegado un momento, empezó a remontar y alcanzar un ritmo y una tensión que iban creciendo sin decaer hasta el final, a la vez que nos ofrece un desenlace y una resolución del caso impecables, en los que nada es porque sí, y se sustentan de manera consistente en los acontecimientos relatados.

Hay que reconocer que María Oruña sabe elegir los escenarios, unos escenarios poco comunes, que llaman la atención y que te llevan a indagar sobre ellos. Por lo menos en mi caso, durante la lectura en más de una ocasión que fui a «San Google» a buscar esos lugares que tenían que ser extraordinarios.

No cabe duda que se ha documentado no sólo en lo que respecta a los escenarios a los que logra trasladarnos sin dificultad (aunque alguno de ellos no lo conociera de primera mano), sino sobre otra serie de temas y de aspectos de la novela que aunque nos puedan parecer insólitos la autora en el encuentro que tuvimos con ella nos dijo que están contrastados, haciéndolo de forma cuidadosa y concienzuda.

El título de la novela, como podremos comprobar a lo largo de la lectura, no está puesto al azar. Un lugar a donde ir aparece en distintas ocasiones a lo largo de la novela siendo el refugio, el lugar, la meta, el destino, lo que los personajes de la novela buscan en la vida, tal y como nos sucede a todos nosotros. Un título que, como algunas otras que vamos a encontrar en la novela, nos llevará a la reflexión.

En conclusión, Un lugar a donde ir es una novela muy entretenida, con una estructura compleja pero cuya lectura no resulta dificultosa, que sabe captar la atención del lector, y un suspense bien dosificado, yendo a más según avanza la novela, escrita con un estilo cuidado y claro, en que la narración y los diálogos, algunos de ellos con unos toques de fino humor que nos sacarán más de una sonrisa, se alternan en una proporción adecuada, con una excelente ambientación, y ensamblando con habilidad las piezas consigue un desenlace final que la hace subir muchos puntos.

 

 
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22 comentarios en “UN LUGAR A DONDE IR – María Oruña”

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