Ediciones B, diciembre 2025
¿Y si la mafia italiana tuviera origen español? Las tres familias es la nueva novela de Miguel Ángel González
Un huérfano sin pasado. Una vieja leyenda. Una historia de familias, secretos y venganzas.
¿Y si la mafia italiana no hubiera nacido en Sicilia, sino en España? Esta audaz premisa es la que Miguel Ángel González explora en Las tres familias , una novela en la que rescata una legendaria huida del siglo XV para plantear que los cimientos de la Cosa Nostra podrían remontarse a tres hermanos castellanos convertidos, sin quererlo, en fundadores de las grandes familias mafiosas. A partir de esta hipótesis tan poderosa como sugerente, el autor teje un relato que une pasado y presente para demostrar que, a veces, la sangre escribe destinos que atraviesan siglos.
1957. El destino elige a veces caminos insospechados. Criado en un orfanato durante los duros años de la guerra, Hueso es un buscavidas que sobrevive en las calles de Palermo a base de pequeños timos y escaramuzas. Siempre lleva consigo, como un talismán, el misterioso camafeo con el que las monjas lo encontraron cuando fue abandonado, siendo apenas un bebé, a las puertas del hospicio. Lo que él ignora es que ese colgante contiene la clave de sus orígenes: un legado que se remonta varios siglos atrás.
Siglo XV. Tres hermanos llegan a tierra firme después de una penosa travesía como polizones. Han escapado del reino de Castilla tras vengar a su hermana, violada y asesinada por un señor feudal. Cuando deciden separarse para evitar ser capturados, uno de ellos dirige sus pasos hacia la isla de Sicilia, llevando consigo el medallón que perteneció a la joven. Estos fugitivos, según cuenta una antigua leyenda, fueron los fundadores de las tres grandes familias de la mafia italiana.
Cuando Hueso descubra que él es el último descendiente de esa estirpe, se verá arrastrado al corazón de una trama de poder, honor y traición, en la que deberá enfrentarse a su propia historia… y a un destino que nunca imaginó.
En una tierra donde la traición nunca se olvida, solo la sangre marca el camino.






















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