NUESTRA OPINIÓN …

Eloy Moreno está entre esos escritores imprescindibles para mí, entre esos escritores que sé casi a ciencia cierta que me va a gustar lo que voy a leer y no solo eso, sino que me van a dejar huella. Y así llevo cuatro novelas leídas y así me dejó ayer mismo la última, Invisible, con una huella que sé que no se me va a olvidar.

Todos los libros de Eloy Moreno tienen varios puntos en común: todos te hacen reflexionar, en todos es fácil verte identificado en algún punto y de todos es difícil explicar de tratan sin dejarte algún punto importante y es que creo que en cada libro de este autor cada persona puede sacar sus propias enseñanzas. Para mí el punto en común más importante de todos ellos es que todos me han dejado huella, me han calado hasta dejarme unos días pensando en sus personajes, en sus acciones y sobre todo en las reflexiones que nos deja cada historia.

En este caso Invisible trata de un tema de plena actualidad en nuestros días y lo trata de tal manera que hace lo complejo fácil de entender y todo gracias a que la voz que nos relata la historia, de quien lo sufre.

A través de sus vivencias, de sus pensamientos, de su manera de interpretar todo lo que sucede a su alrededor iremos viendo como lo que inicialmente la mayoría califica de «bromas de niños» se va convirtiendo en un verdadero problema sin que nadie a su alrededor se dé cuenta. Veremos cómo va creciendo creciendo la bola, cómo todo se va haciendo cada vez más grande, más importante, va creciendo más en intensidad y también cómo se transforma.

También se trata de forma muy acertada la manera en la que un hecho sin importancia puede tener un gran impacto en un niño y cómo todos en nuestra medida contribuimos a que el problema permanezca y a que esos «agresores» se hagan más fuertes por nuestro mirar hacia otro lado, por las apariencias, por el miedo, porque no nos toque, por el prestigio, porque hay cosas más importantes o por cualquier otra excusa que nos queramos poner. Esta es la enseñanza que me ha dejado este libro, la conclusión con la que me quedo y con la que no puedo estar más de acuerdo y la que una vez más, como en todas sus anteriores novelas, ha conseguido removerme por dentro y hacer de este libro un libro incómodo porque todos nos podemos ver reflejados en alguna ocasión en esos monstruos a los que tanto criticamos.

También quiero destacar el comportamiento, que nos debe hacer pensar, de todos los compañeros y amigos, del profesorado, de los otros padres, de cualquiera que ve lo que pasa y piensa  «mejor que no me meta no sea que me pase a mi también» o que «no es su problema» . Cómo esos comportamientos llevan a la víctima a pensar que tiene superpoderes, que se ha vuelto invisible y esa es la auténtica razón por la que nadie le ayuda. Me ha conmocionado de sobremanera la manera de pensar de este niño que se crea un mecanismo de autodefensa para poder sobrevivir día tras día.

Y el otro punto importante es el ejecutor, el de cuales son las razones que tiene para haber llegado a ese punto, que algunas veces la raíz no es otra que el mal que crece en él sin motivo aparente pero la gran mayoría el origen está en su propio sufrimiento y en la incapacidad de las personas que lo rodean para hacer de un hecho traumático un aprendizaje y no la raíz de odio, la semilla de querer infligir el mal a otros para sentirte fuerte tú.

Como ya sucedió en El regalo, también es importante el papel de una profesora para hacernos reflexionar, para no enseñar castigando sino enseñar desde el aprendizaje propio haciéndonos a cada uno mirarnos nuestro ombligo y pensar en qué nos queremos convertir.

No tengo ni un solo pero con este libro. Eloy Moreno consigue mediante capítulos muy cortos que entremos en una historia que, aunque al principio no comprenderemos del todo, pronto se irá hilando y nos irá devorando de tal forma que no podremos dejar de leer hasta llegar a un final en el que no he podido contener las lágrimas.

Solo me queda decir, que ojalá este libro se convierta en un imprescindible en el aprendizaje escolar, que ojala se lea en las aulas y sirva para concienciar desde la reflexión a acosadores, cómplices y acosados y nos sirva a todos para fijarnos un poco más en nuestro alrededor y hacer el mundo un poco mejor. Creo que es un libro necesario para todos y quizá incluso un poco más para todos aquellos que se encargan en las aulas de enseñar a los niños.