EP Comunicación, octubre 2026
Con motivo de la publicación por Morellini Ediciones, del libro Lucía Bosé, la última toma queremos ofreceros la entrevista a Laura Avalle.
El origen de una novela
La novela nace de una entrevista real que su marido, Davide Sordella, hizo a Lucia Bosé en 2005, en el mismo hotel de Stresa donde ella fue coronada Miss Italia en 1947. ¿Cómo llegó ese material a sus manos y en qué momento comprendió que allí había una novela?
La historia de la novela nació en un momento muy particular, durante los primeros días del confinamiento. El 23 de marzo de 2020 llegó la noticia de la muerte de Lucia Bosè, fallecida en España a causa de la COVID-19. Yo estaba con mi marido, el director Davide Sordella, que la conocía personalmente y quedó profundamente afectado por su pérdida.
Davide había trabajado con Lucia y me habló durante mucho tiempo de ella, de su extraordinaria personalidad y de la película que habían realizado juntos, Alfonsina y el mar, dirigida por él y por Pablo Benedetti, el tándem artístico que firma sus trabajos con el nombre de K. Kosoof. Lucia había
sido la protagonista de aquella película, que sería la última de su carrera.
En aquellos días, Davide llamó a su madre para decirle que iría a verla. Subió al desván y regresó a casa con una pequeña cinta. La pasó al ordenador.
En su interior había una entrevista que había realizado a Lucia en 2005, en el Grand Hôtel des Îles Borromées de Stresa, precisamente el lugar donde, en 1947, ella había sido coronada Miss Italia.
La vimos juntos. Estábamos en plena pandemia: fuera reinaban el silencio, el miedo y una sensación de suspensión que parecía haber detenido el tiempo. De repente, aquella vieja grabación se convirtió para nosotros en una especie de portal temporal. De la pantalla llegaba la voz de Lucia,
viva, presente, mientras contaba su vida. Yo escuchaba y tenía la sensación casi física de estar allí con ellos, en aquella habitación, en 2005. Me sentí parte de aquella conversación, como si el tiempo hubiera dejado de existir durante unos instantes.
Aquella emoción me llegó literalmente bajo la piel. Sentí que tenía que escribir. Sin embargo, no quería hacer una biografía tradicional. En aquella cinta Lucia ya contaba su vida; yo quería transformar aquel encuentro en una historia y devolver no solo a la mujer famosa, a la actriz y a la diva, sino, sobre todo, a la persona: con sus fragilidades, sus pasiones, sus contradicciones y su extraordinaria libertad.
Así imaginé a un director casi de la misma edad que Lucia, enamorado de ella desde siempre, que se entera por la radio de su muerte y, empujado por la necesidad de volver a encontrar aquella voz, recupera una vieja cinta en el desván. A partir de ese momento, a través de la grabación, el pasado vuelve a cobrar vida y Lucia comienza a contar su historia.
En ese sentido, novelé algo que realmente nos había sucedido a Davide y a mí. También Kosoof, el nombre con el que Davide Sordella y Pablo Benedetti han firmado sus películas, entra en la novela transformado en un personaje.
La realidad fue, en definitiva, el punto de partida. La literatura me permitió atravesarla e imaginar aquello que no podía conocer, tratando de acercarme lo máximo posible al alma de Lucia.
El narrador, Kosoof, toma su nombre del seudónimo artístico de su marido. ¿Qué significó para usted transformar a alguien tan cercano en un personaje de ficción?
Kosoof nace de una persona real, muy cercana a mí, pero, en el momento en que entró en la novela, se convirtió en un personaje: una figura suspendida entre la memoria y la imaginación. Fue una manera de transformar una experiencia privada en una historia universal, sin traicionar su emoción original.
Además, resulta interesante que esta historia haya tenido simultáneamente dos vidas: la literaria, con Lucia Bosé , la última toma, y la cinematográfica, con la película homónima realizada por Davide Sordella y Pablo Benedetti en la época de la COVID-19.
La estructura alterna la voz de Lucia, que recuerda su propia vida, con la de un director atrapado en su culpa y en su soledad. ¿Por qué eligió contar la historia de Bosè a través de la mirada de otro personaje en lugar de narrarla en primera persona?
No tuve la suerte de conocer personalmente a Lucia Bosè, como sí ocurrió con mi marido. Yo la conocí a través de aquella cinta, de su voz, pero también de las historias y los recuerdos de Davide.
Estábamos en plena pandemia y, de repente, habíamos recuperado algo que la vida cotidiana casi nos había arrebatado: el tiempo. Ya no había conversaciones consumidas a retazos, entre un compromiso y otro, sino horas que llenar contándonos cosas, recordando y escuchando.
A través de los ojos de mi marido empecé a conocer a Lucia: la persona que había sido para él, lo que había dejado en su memoria y las emociones ligadas a aquel encuentro.
Quizá por eso no habría podido contarla únicamente en primera persona. Necesitaba una mirada que la buscara, que la recordara, que la reconstruyera a través de la memoria.
Kosoof se convirtió así en mi manera de acercarme a Lucia: a través de la mirada de quien realmente la había conocido, para después dejarme guiar por la imaginación.
De la escritura periodística a la narrativa
Antes de este libro había escrito sobre bienestar, eterna juventud y un epistolario con Andrea G. Pinketts. ¿Qué la llevó del ensayo y el testimonio a la biografía novelada, y qué desafíos diferentes le planteó este género?
Soy una lectora omnívora y, en el fondo, mi escritura también lleva esa huella. Como periodista especializada en salud, medicina y bienestar, en los ensayos partía, ciertamente, con ventaja: eran territorios que conocía y frecuentaba desde hacía años.
Pero mi verdadera casa siempre ha sido la narrativa. Es allí donde siento con mayor intensidad el placer de buscar, experimentar y aprender.
Por eso, el paso a la biografía novelada me resultó natural: no vivo los géneros como fronteras, sino como puertas diferentes a través de las cuales entrar en las historias.
Lucia Bosé: una mujer más allá del mito
Según se cuenta en la novela, Bosè atravesó la guerra, la fama, el amor y el duelo sin perder nunca su libertad. ¿Qué fue lo que más le sorprendió al reconstruir su infancia en el Milán bombardeado y su descubrimiento por parte de Visconti?
Lo que más me impresionó fue precisamente su capacidad para atravesar una vida extraordinaria sin dejarse definir nunca por las circunstancias.
Desde un Milán herido por la guerra hasta la victoria de Miss Italia, desde su consagración como diva del cine hasta su amor con Luis Miguel Dominguín, uno de los toreros más célebres de su tiempo, Lucia conoció la fama, la pasión, el dolor y la pérdida.
Y, sin embargo, en medio de todo aquello, siguió siendo siempre Lucia. Una mujer libre, profundamente fiel a sí misma, capaz de elegir su propio camino incluso cuando eso significaba ir contracorriente.
Eso es lo que hace que la admire tanto: no fue solamente una mujer de su tiempo, sino un ejemplo de libertad que sigue hablando a las mujeres de hoy.
La novela aborda también su turbulento matrimonio con el torero Luis Miguel Dominguín. ¿Cómo gestionó el equilibrio entre el respeto por la intimidad de la actriz y la necesidad de contar los capítulos más dolorosos de su vida?
Fue la propia Lucia, a través de aquella cinta de vídeo, quien me indicó el camino. Habla de ello con la libertad de una mujer que no necesita ocultar nada, ni siquiera las páginas más dolorosas de su vida.
Al contrario, habla de ellas con gratitud, consciente de haber tenido, como ella misma dice en la grabación, una vida bella y plena. Yo simplemente intenté respetar esa mirada, dejando que fuera Lucia quien se contara a sí misma.
También esta es, para mí, una forma de su libertad.
Sus hijos, Miguel Bosé, Lucía y Paola Dominguín, ya han leído la novela y, según el comunicado de prensa, han reconocido en ella a su madre. ¿Tuvo contacto con ellos durante la escritura, o su reacción llegó después, con el libro ya terminado?
Las relaciones con la familia de Lucia están vinculadas sobre todo a mi marido, Davide. Yo tuve la oportunidad de conocer a Paola Dominguín y a Olfo Bosè, hijo de Lucía Dominguín, en Málaga, en mayo de 2022, con motivo de la presentación de la película homónima en el Festival de Cine.
Llevaba conmigo la edición italiana de la novela y tuve el placer de entregársela personalmente. Fue un encuentro muy emocionante, también porque para mí significaba confiar la historia de Lucia a quienes la habían conocido y amado de cerca.
El encuentro con el lector español
El libro se publicó originalmente en Italia como L’ultimo ciak y ahora llega a España con Morellini Ediciones, en la colección Femenino Singular. ¿Qué espera que esta historia pueda ofrecer a un público español que conoció a Bosè también como suegra de Miguel Bosé y como figura pública en España?
Espero que el público español pueda reencontrar, más allá de la diva y de la figura pública que conoció, sobre todo a la mujer: Lucia Bosè, con su extraordinaria libertad, sus fragilidades, sus decisiones y su capacidad de ser siempre ella misma.
Me gustaría que su historia pudiera emocionar a las lectoras y a los lectores españoles del mismo modo que me emocionó a mí y al público italiano.
La pandemia y el confinamiento son el punto de partida de la novela: un director anciano se entera de la muerte de Bosè por la radio. ¿Por qué eligió un momento tan reciente y universal como puerta de entrada a una vida tan larga y legendaria?
Porque esa es la puerta de entrada real de la que nació esta historia. La novela parte de unos hechos que ocurrieron realmente: la muerte de Lucia, la pandemia y la cinta que mi marido encontró.
A partir de ahí decidí novelar la verdad, transformando una experiencia real en una historia capaz de atravesar el tiempo.
El confinamiento, con su silencio y su suspensión, me pareció el lugar narrativo perfecto para hacer emerger de nuevo una vida tan intensa y lejana. En aquel tiempo inmóvil, el pasado podía volver a hablar.
La herencia de una mujer que nunca dejó de reinventarse
Con el Museo de los Ángeles, su faceta de escritora y su continua reinvención, Bosè fue mucho más que una actriz. ¿Qué imagen de ella le gustaría que quedara en el lector al final del libro?
Me gustaría que quedara la imagen de una mujer que nunca dejó de buscar: a sí misma, nuevos caminos, nuevos lenguajes y nuevas formas de belleza.
Lucia atravesó muchas vidas sin dejar nunca de reinventarse. Y quizá esa sea su herencia más valiosa: la curiosidad por seguir mirando el mundo con asombro.
Después de este homenaje al cine italiano y a una de sus grandes musas, ¿hay ya otra figura femenina que le gustaría explorar en una futura novela?
Sí, estoy trabajando en una nueva novela, pero prefiero no contar todavía demasiado. Puedo decir que en el centro hay una mujer, un viaje y una maternidad que adopta formas muy diferentes de las que imaginamos.
Es una historia que roza temas que también conozco a través de mi trabajo como periodista científica —la enfermedad, los cuidados y la relación con el cuerpo—, pero que en la narrativa puedo explorar desde una mirada completamente diferente.
Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a Laura Avalle y os animéis a leer Lucia Bosé, la última toma.





















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