NUESTRA OPINIÓN …
Paola crece feliz dedicándose a las labores que sus padres le encomiendan en un pequeño pueblo de Castilla en los primeros años del siglo XX. Por avatares de la vida, al fallecimiento de su abuelo la situación económica se vuelve difícil, y aunque su padre en un principio se opone, Paola termina convenciendo a sus progenitores para ir a servir a Madrid, y así aliviar de alguna forma la economía familiar.
En Madrid entra a servir en una casa acomodada, y aunque el trabajo no la asusta, las cosas no van a resultar tan fáciles como ella imaginaba. Su disposición para el trabajo, su carácter, y la forma en la que conecta con parte del personal de la casa, despierta envidias en otros miembros del servicio que no se lo van a poner fácil.
Cuando por fin logra llevar una vida tranquila estalla la Guerra Civil y su vida se verá arrollada por el caos y la necesidad de sobrevivir.
En Zapatos de Lluvia vamos a encontrar una novela con dos partes muy diferenciadas. En la primera, vamos a conocer a Paola, una muchacha que va a Madrid, una ciudad que la supera, a servir. Cuando llega a la capital se dará cuenta de que aquello que imaginó no tiene mucho que ver con lo que encuentra y ahí comienzan sus dudas. Esto no es el pueblo, un lugar pequeño dónde, con sus cosas buenas y malas, todos se conocen. Se tendrá que acostumbrar a su vida rutinaria, la añoranza por su familia, lo duro que le resulta esa separación, y su lucha contra ese rechazo que algunos de los sirvientes de la casa muestran hacia ella. Pero también descubre la camaradería, la amistad y el amor. Un amor que marcará que su vida.
La segunda parte de la novela es mucho más dura y en ella nos vamos a encontrar a una Paola que al estallido de la guerra, tendrá que dejar atrás esa tranquilidad a la que ha llegado. Tendrá que sacar a su familia adelante cuando la escasez, la desesperación y el hambre hacen su aparición, donde en cualquier rincón se esconde el enemigo porque todos están en la misma situación y, tendrá que luchar por sobrevivir y por la supervivencia de su familia, hasta límites ante los que nunca pensó que tuviera que enfrentarse.
Zapatos de lluvia es una novela muy bien ambientada. Crea una atmósfera que trasciende las páginas y consigue que el lector se sienta dentro de lo que en ella sucede, y sobre todo, en la segunda parte vivirá y sufrirá junto con los personajes todo lo que allí se narra.
Otro punto fuerte de la novela es como Mayte Magdalena ha dado vida a los personajes cotidianos, muy de carne y hueso, y aunque la protagonista indudable de la novela es Paola, y es en la que veremos mayor desarrollo y evolución, no hay que pasar por alto el mimo con que ha dibujado a todos y cada uno de ellos y como ha sido capaz de transmitir sus emociones, consiguiendo que empaticemos con ellos. Hasta logra que, en cierto modo, lleguemos a comprender a Petra, y eso que nos lo pone difícil.
A través de Paola, Mayte Magdalena hace un homenaje a todas esas mujeres resilientes y luchadoras que, durante la guerra, junto a sus familias, fueron las verdaderas perdedoras de la guerra, las que tuvieron que enfrentarse a situaciones verdaderamente peligrosas sin haber ido al frente, y además luchar por su supervivencia. Nos cuenta esa otra parte de la guerra no menos peligrosa, que tuvo lugar entre los civiles que tuvieron que hacer frente al hambre, el miedo, la soledad, la incertidumbre y la pérdida.
Zapatos de lluvia es un relato emocionante con el amor como hilo conductor de una historia de superación, resiliencia, valentía y coraje, en el que trata temas como el odio, la envidia, la lucha por la supervivencia, el valor de la familia escogida, el amor en todas sus vertientes, la amistad, la lealtad y la pasión de un amor auténtico.






















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