Ingenio Comunicación, septiembre 2026
Con motivo de la publicación por HarperCollins Ibérica, del libro No te fíes de ellos queremos ofreceros una entrevista a Manuel Ríos San Martín.
¿Qué se van a encontrar los lectores en No te fíes de ellos?
¿Nunca os habéis parado a pensar que muchos acontecimientos importantes están manipulados por intereses ocultos? No te fíes de ellos trata sobre un grupo de presión muy poderoso que actúa en la sombra desde hace cinco siglos y se dedica a manipular el multimillonario mercado del arte, incluso a costa de vidas humanas, si es necesario. Y, si lo hacen con el arte, ¿qué no pasará en otros ámbitos?
Si tuvieras que definir el libro en una frase, ¿cuál sería?
Es un thriller intenso y elegante que nos sumerge en el lado más oscuro del arte y de la fama: un mundo que esconde secretos por los que muchos estarían dispuestos a matar.
¿Cuánto hay de verdad y cuánto de ficción en No te fíes de ellos?
Vivimos en un mundo en el que la gente cree en conspiraciones absurdas, fomentadas por determinados poderes y acrecentadas por el influjo de las redes sociales. Las personas son manipulables en el ámbito político, en temas como la inmigración y la xenofobia, y en otros relacionados con la ciencia y la medicina, como las vacunas o el terraplanismo. Cada día hay cientos de noticias falsas que se vuelven virales. La manipulación es real; la historia
concreta que se cuenta en la novela es ficción. Eso espero.
¿Por qué consideras que esta novela puede ser más actual de lo que cualquier lector podría imaginar?
Estas teorías conspiranoicas de las que hablo inundan las redes y tienen dos efectos en la población: por un lado, los ciudadanos que las crean, por muy absurdas que resulten, serán capaces de aceptar cualquier otra teoría que les proponga ese grupo de poder. La pertenencia es fundamental para el
ser humano. Y ellos lo saben. Pero hay un segundo efecto: las conspiraciones descabelladas encubren otras que no lo son. Se crea una maraña de «todo es lo mismo», y de esa manera se ocultan otros hechos reales que influyen en la sociedad sin que resulte evidente. Esta novela pone sobre la mesa esa
manipulación con una historia original y emocionante.
En la misma, hablas sobre redes capaces de ocultar o manipular el patrimonio cultural, ¿crees que existen realmente en la actualidad?
Existen, sin duda, aunque no creo que estén tan bien organizadas como cuento en la novela. Todos vemos en la prensa y en las redes sociales cómo aparecen cuadros, partituras o manuscritos que se creían perdidos o de los que no existían referencias. Conseguir que una de esas obras sea reconocida como auténtica hará ganar dinero a mucha gente, como ha sido el caso del Salvator Mundi, atribuido al mismísimo Leonardo da Vinci, que se ha vendido
por 450 millones de dólares a un príncipe saudí. Otros escritores, como Daniel Silva, también tocan este tema en sus novelas. Estoy seguro de que, a partir de ahora, muchos lectores me mandarán esas noticias cuando las encuentren. ¡Las espero!
¿Qué caso real fue el detonante inicial de la historia?
El detonante fue un monólogo del escritor Fernando Marías que presencié en una pequeña sala de Madrid, y que terminaba con la sentencia de Fernando: «Si me pasa algo, si muero esta noche, vosotros, todos vosotros, tendréis la prueba definitiva de que la Corporación existe». Fernando Marías murió el 5 de febrero de 2022, y eso me impulsó a escribir esta historia.
¿Por qué Fernando Marías es una figura tan importante dentro de la novela?
La historia parte de una conversación con Fernando, al que traté durante años. Él había escrito una novela corta, Esta noche moriré (en la que se basaba el monólogo). La historia explica el modus operandi de esta organización secreta que manipula el mercado del arte. Él la llamaba La Corporación. Pero su novela se centraba en los pormenores de la ingeniosa venganza de uno de los personajes. Yo siempre le decía que ahí había una historia interesantísima, y que él solo la había apuntado. Pero él estaba centrado en otros proyectos y me animó a que fuera yo quien la escribiera. Fernando murió poco después, de manera un tanto inesperada, y consulté con sus hermanos la posibilidad de terminar por fin ese relato. Tanto a Fernando en su día como a sus hermanos les pareció muy buena idea, y ahora, unos años después, HarperCollins publica No te fíes de ellos, la verdadera historia de la Corporación.
¿Qué fue lo más inquietante que descubriste durante la escritura del libro y que no sabías al empezar?
La gran cantidad de obras importantes que aparecen y desaparecen en el transcurso de la historia: los manuscritos de Kafka, cuadros de Leonardo, Caravaggio o Goya, canciones de Jim Morrison, nuevos montajes inéditos de películas clásicas… Pero también hay multitud de obras que han sido
robadas: El grito, de Munch, o La Gioconda, por suerte recuperadas, o, aquí en España, el famoso robo de los cuadros de Esther Koplowitz, del que ahora se va a hacer una miniserie para TVE. Pero otras siguen en paradero desconocido: obras de Rafael Sanzio, Vincent van Gogh, Amedeo Modigliani y esculturas de Henry Moore. También he sido consciente de cómo se organizan las campañas de manipulación en redes sociales mediante estructuras de bots internacionales, perfiles falsos e incluso cuentas reales, todo ello de forma coordinada.
¿Nos puedes dar más detalles sobre el logo que aparece en la contraportada?
Va a dar mucho juego. Es el logo de La Corporación y juega un papel fundamental en la historia. El que tiene ese logo les pertenece de alguna manera.
¿Podría existir realmente una organización como La Corporación?
Si existiera una organización de ese tipo, ya procuraría ella misma que no lo supiéramos. De todas maneras, sí que se intuyen organizaciones secretas muy poderosas. ¿Qué hay en torno a los papeles de Epstein? ¿Quién iba de verdad a esas fiestas? ¿Allí solo se abusaba de chicas? ¿No se hacían negocios? Esa es una red que, en cierta medida, ha trascendido. ¿Cuántas habrá que no?
Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a Manuel Ríos San Martín y os animéis a leer No te fíes de ellos





















0 Comments