Debate, septiembre 2020

El síndrome Woody Allen, es un ambicioso ensayo del crítico y columnista Edu Galán publica en el que, a través de un detallado análisis del llamado «caso Woody Allen», analiza las importantes corrientes sociales que han emergido en los últimos años y reivindica el pensamiento crítico en una discusión pública en la que abunda la engañosa certeza de las emociones. que, a través de un detallado análisis del llamado «caso Woody Allen», analiza las importantes corrientes sociales que han emergido en los últimos años y reivindica el pensamiento crítico en una discusión pública en la que abunda la engañosa certeza de las emociones.

En agosto de 1992, Mia Farrow acusó a Woody Allen de haber abusado sexualmente de Dylan, la hija adoptiva de ambos que entonces tenía siete años. La causa de abusos sexuales sería finalmente archivada antes de llegar a juicio. Pero más de veinticinco años después, Woody Allen ha sido objeto de declaración pública de culpabilidad y de correctiva sanción social.

¿Qué ha sucedido para que Woody Allen, uno de los cineastas más queridos, reputados y respetados del mundo a finales del siglo XX y principios del XXI, haya pasado de ser inocente a culpable en solo diez años? Ya solo la respuesta a esta pregunta tendría calado como para una profunda reflexión, pero El síndrome Woody Allen es en realidad mucho más: a través de un análisis detallado del famoso «caso Woody Allen», este ambicioso y extraordinario ensayo describe con precisión las importantes corrientes sociales que han emergido en los últimos años y que han permitido que muchos revisiten el caso desde un nuevo prisma.

Entremezclado con la narrativa, profunda y documentada, de los episodios más significativos del caso Allen, el crítico y columnista Edu Galán desarrolla a la vez un lúcido y preciso diagnóstico de nuestra sociedad. La reconstrucción de los hechos sirven de excelente motor narrativo y descubre los datos menos conocidos de una historia que se torna apasionante; pero lejos de centrarse solo en esta cronología, Edu Galán pretende llevarnos a la reflexión sobre en qué lugar nos encontramos como sujetos políticos.

Porque, tal y como señala la cita de Santiago Roncagliolo que abre este correo, este libro «No va de Woody Allen, sino de todos nosotros. De nuestra incapacidad para vivir con la incertidumbre. De cómo, queriendo ser buenas personas, nos hemos convertido en cazadores de brujas en Twitter».

Algunas de las causas, felizmente desarrolladas por Galán en la obra, serían el omnipresente sentimentalismo y victimismo, la exigencia de responsabilidad moral al creador, las nuevas formas de activismo y los tabúes sociales, la renuncia de las universidades a formar mentes críticas y adultas, la irrupción de Internet y sus consecuencias comunicativas y psicológicas o la «Causocracia»

El objetivo de El síndrome Woody Allen no es por tanto ni defender ni condenar a Woody Allen, sino aportar la información disponible y reivindicar un pensamiento crítico racional basado en los hechos, por encima de la reacción emocional y tribal que domina la discusión pública y que amenaza con devaluar la salud democrática de nuestras sociedades. Un debate tan pertinente como complejo e inagotable que, precisamente por eso, merece ser tratado en una reflexión profunda.