Ático de los libros, febrero 2020

El rey que fue y será, de T. H. White, la mejor novela fantástica jamás escrita.

Ático de los libros ha publicado este mes de febrero: El rey que fue y seráde T. H. White, un clásico indispensable para los amantes de la novela de aventuras y la fantasía del que J. K. Rowling considera el «padre espiritual» de Harry Potter.

La saga del rey Arturo es un clásico de la fantasía, y sus paisajes y elementos, como Excalibur o Camelot, se han convertido en icónicos. La monumental obra de Terence H. White nos sumerge a lo largo de cinco novelas en una apasionante historia de aventuras, amor y magia que lleva generaciones cautivando a los lectores. Considerada por la crítica como la mejor novela fantástica jamás escrita, ha servido de inspiración a numerosas películas, como el clásico de Disney Merlín el encantador o la obra musical Camelot, ganadora de tres premios Oscar.

T. H. White realiza un reflexivo viaje a través de la naturaleza humana, explorando con humor, pasión y originalidad a partes iguales temas tan actuales como el poder, el amor y la justicia. Este volumen, que compila por primera vez los cincos libros de White sobre la vida del legendario rey Arturo, es sin duda un libro necesario en la biblioteca de todos los amantes de la buena literatura.

Terence Hanbury White (1906-1964) nació en Bombay, India, y se educó en el Queen’s College, Cambridge. Tuvo una niñez infeliz —«mis padres se odiaban», escribiría más tarde— y creció hasta convertirse en un solitario, con un profundo conocimiento del folclore y la mitología y un tremendo entusiasmo por la pesca, la caza y volar (actividad que emprendió una vez superó su miedo a las alturas). White fue profesor de escuela hasta el éxito que conoció en 1936 su libro England Have My Bones, un libro sobre aventuras en la campiña y en la naturaleza, que le permitió dejar su trabajo y dedicarse a escribir a tiempo completo. Junto con El azor, White fue autor de veintiséis libros, entre ellos su famosa tetralogía artúrica Camelot. Murió en el mar Egeo, de regreso de un viaje, cuando entraba en el puerto de El Pireo, y está enterrado en Atenas.