Septiembre 2025
Donde se acaba el mar, de Breogán Conde, es una novela que combina humor, sátira y guiños a la novela negra, seguimos las desventuras de Leo Pemán, un farero gallego que vive en un rincón remoto y azotado por el viento, donde el Atlántico parece tragarse la cordura de cualquiera que se quede demasiado tiempo mirando el horizonte. Su vida transcurre entre rutinas absurdas, supersticiones locales y el constante runrún de un pueblo pequeño, hasta que un inesperado legado familiar irrumpe en su existencia: un supuesto retrato de Hitler pintado nada menos que por Picasso.
A partir de ese momento, lo que parecía una herencia envenenada se convierte en el motor de una trama disparatada. El cuadro atrae a coleccionistas, contrabandistas de arte, políticos corruptos y toda una fauna de personajes estrafalarios que ven en la obra una oportunidad de enriquecerse o de lavar su reputación cultural. Sin quererlo, Leo se ve arrastrado a un torbellino de engaños, persecuciones y tramas criminales que lo alejan de su faro y lo empujan a enfrentarse al lado más grotesco de la sociedad.
La novela, escrita con un estilo ágil y cómico, juega con los tópicos del género policiaco y los desarma con situaciones ridículas, diálogos llenos de ironía y descripciones que rozan lo caricaturesco. El paisaje gallego —con su lluvia interminable, sus tabernas, sus habladurías y su mar inmenso— se convierte en un personaje más, tan impredecible como los propios protagonistas.
Más allá del enredo principal, Donde se acaba el mar es también una sátira social: se burla del mercado del arte, de la avaricia de políticos y empresarios, de la picaresca local y del contraste entre la tradición y la globalización. Con un humor que recuerda a Eduardo Mendoza o Tom Sharpe, la novela utiliza lo absurdo para revelar verdades incómodas, mostrando cómo la codicia y el engaño pueden esconderse detrás de la cultura y de los discursos solemnes.
En definitiva, se trata de una comedia literaria disparatada, con tintes de novela negra y un trasfondo crítico, donde un farero ingenuo se ve convertido, muy a su pesar, en protagonista de un vodevil internacional a cuenta de un cuadro imposible.






















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