Grijalbo, julio 2025
Los crímenes de la isla de Ouessant , de Jean-Luc Bannalec, en su caso número 13, Dupin debe resolver una serie de extrañas muertes por ahogamiento en la hermosa y remota isla bretona de Ouessant.
En el extremo más occidental de la Bretaña, a merced de las fuerzas elementales del océano Atlántico, se encuentra la hermosa, salvaje y verde isla de Ouessant. Justo antes de la celebración del festival de música celta más importante del año, aparece el cadáver de un pobre músico ahogado. Una cruz de cera sobre la almohada de su cama, que remite a un antiguo y oscuro ritual isleño, es un claro indicio de que la muerte no ha podido ser accidental.
El cadáver de un músico alcohólico de ánimo emprendedor pero con mala suerte en los negocios y en la vida aparece flotando en las aguas de Ouessant, poco antes de la inauguración del festival de música más importante de la isla. La presencia de una cruz de cera sobre la almohada de su cama, que remite a un viejo ritual isleño, es un claro indicio de que la muerte no ha podido ser accidental. Dupin, además de verse obligado a desplazarse en bicicleta eléctrica, pues no hay coches de alquiler disponibles, se siente acorralado por la extrema supervisión del prefecto y se enfrenta al mutismo de los vecinos de la isla, una comunidad pequeña y cerrada. Otros dos cadáveres ahogados y la desaparición de algunos objetos de valor convence a Dupin de que un asesino está amenazando la paz de la isla.
Dupin debe hacerse cargo del caso por encargo especial del prefecto pero un grupo de mujeres que viven un poco al margen de las normas y que han comprendido la importancia de lo invisible, no se lo ponen fácil al inspector.
El descubrimiento de otros dos ahogados y la desaparición de algunos objetos de valor convencen a Dupin de que un asesino está amenazando la paz de la isla.






















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