NUESTRA OPINIÓN …
El aullido del agua de Laia Vilaseca ha sido la novela con la que me he estrenado con esta autora y, estoy segura que no será lo último que lea de ella. En este caso, sin referencias previas de ningún tipo, me llamó la atención la portada pero también el donde estaba ambientada, la Ferrera, una reserva natural pegada al aeropuerto del El Prat, un sitio real del que tampoco había oído hablar nunca.
La novela arranca de una manera potente que hace al lector engancharse desde el primer momento. Un cadáver aparece en un cañizal dentro de la finca de la Ferrera, un espacio cerrado totalmente a todo aquel que no reside en él, además, la chica, Laura, aparece con una peluca y ropa de la hija pequeña de los Domènech, una de las familias que habita en La Ferrera, por lo que una de las grandes incógnitas será si ha sido una muerte dirigida realmente a quién ha terminado falleciendo.
Y así comienza una historia en la que el misterio está presente desde el primer momento mezclado con el juego de intereses y tensión que existe entre las dos familias que habitan la Ferrera y que tienen opiniones contrarias a la cesión de los terrenos para la ampliación del aeropuerto de El Prat. Mientras los Belart están dispuestos a coger el dinero y marcharse a otro lugar, a los Domènech les une ese ambiente de reserva natural y el tiempo que la familia lleva en ese lugar.
El aullido del agua es una historia que mezcla hasta tres hilos temporales y, aunque no es difícil seguir la historia que poco a poco va convergiendo, la cantidad de personajes que aparecen en sus páginas, me ha hecho en más de una ocasión acudir al árbol genealógico inicial para entender de quién estábamos hablando y cuáles eran las relaciones entre los personajes. No obstante, creo que sin tener esta información, que por mi parte agradezco a la autora que haya plasmado al inicio, se podría haber seguido la historia perfectamente sin tratar de entender todas las relaciones.
También al inicio de la novela nos vamos a encontrar un mapa de La Ferrera y es que la finca e incluso el ambiente que se respira en ella es casi un personaje más de la novela. Aparte de la relevancia que tiene de por sí en la historia debido a que es uno de los puntos de fricción de las familias, la autora describe muy bien todo el paisaje y las sensaciones que provoca en los personajes un sitio así. Un paraje tan bello como inquietante y es que no solo la muerte inicial será la mancha oscura de este lugar, pronto descubriremos que en el pasado también sucedieron algunas cosas en ese entorno aparentemente idílico.
Además de todo lo anterior, una desaparición en la familia, también en el momento actual, hará al detective Levy, contratado por Mateu Domènech, empezar a tirar de los hilos de estas familias que parece que ocultan más secretos y mentiras de los que quieren aparentar. Unos personajes llenos de grietas, de secretos y de silencios y que la autora también aprovecha para mostrar esa diferencia de clases sociales que sigue existiendo en determinados ambientes.
El aullido del agua es un thriller que atrapa desde el primer momento, en el que el juego de intereses, el dinero y el poder nos harán dudar de unos personajes llenos de matices y mentiras y en el que el entorno, que juega un papel tan importante, es el único que sabe la verdad desde el principio.






















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