Bibiana Ripol, julio 2026
Con motivo de la publicación por Isthar, del libro El hilo rojo de la felicidad queremos ofreceros la entrevista a Thais Alonso
¿Cómo nació la idea de escribir El hilo rojo de la felicidad? ¿Qué hay de vivencia personal en esta historia?
La idea de El hilo rojo de la felicidad nació hace dieciséis años, cuando recibí una noticia médica que me recordó lo frágil que puede llegar a ser la vida. Aquello fue un antes y un después. Durante un año viví haciéndome una pregunta: ¿y si este fuera el último de mi vida?
Esa pregunta lo transformó todo. Empecé a revisar mis prioridades, a valorar mucho más el tiempo, las personas que quería y la forma en la que estaba viviendo. Descubrí que muchas veces esperamos a que la vida nos zarandee para empezar a vivir de verdad.
Con el paso de los años, acompañando como terapeuta a miles de personas que atravesaban pérdidas, enfermedades o grandes cambios, comprendí que esa misma pregunta aparecía una y otra vez. Entonces sentí que había llegado el momento de contar esa historia.
No quería escribir un manual de crecimiento personal. Quería escribir una novela que emocionara, que atrapara al lector y que, a través de la vida de sus personajes, le invitara a hacerse preguntas sobre la suya propia.
En la historia, la conciencia de la muerte aparece como una maestra. ¿Crees que nuestra sociedad ha perdido la capacidad de hablar de la muerte con naturalidad?
Creo que sí. En nuestra sociedad hemos aprendido a mirar hacia otro lado cuando aparecen la enfermedad o la muerte, quizá porque nos enfrentan a nuestra propia vulnerabilidad.
Sin embargo, mi experiencia, tanto personal como profesional, me ha enseñado justo lo contrario: cuando aceptamos que la muerte forma parte de la vida, empezamos a vivir de otra manera. Cambian nuestras prioridades, dejamos de posponer conversaciones importantes y comprendemos que el tiempo es probablemente nuestro bien más valioso.
Mirar de frente a la enfermedad y a la muerte puede ser uno de los procesos más profundamente sanadores que existen. Cuando nos reconciliamos con nuestro propio miedo a morir, nos volvemos mucho más libres para vivir la vida que de verdad queremos.
Por eso no creo que El hilo rojo de la felicidad sea una novela sobre la muerte. Creo que es, sobre todo, una novela sobre la vida. Sobre cómo la conciencia de que un día todo termina puede convertirse en la mayor invitación a vivir con más presencia, más verdad y más autenticidad.
Amalia acompaña al protagonista, Daniel, en un proceso de transformación muy profundo. ¿Quién es y qué representa este personaje en la historia?
Amalia es una mujer a la que la vida ha ido puliendo. Ha conocido el dolor, las pérdidas y también la capacidad que tenemos los seres humanos para levantarnos y empezar de nuevo. Todo eso la ha convertido en una mujer serena, libre y profundamente humana.
No pretende salvar a Daniel ni decirle cómo tiene que vivir. Simplemente le hace preguntas, le invita a detenerse y le ayuda a mirar lugares de sí mismo que nunca se había atrevido a mirar. Porque sabe que las respuestas importantes no vienen de fuera, si no que están dentro de cada uno.
Creo que todos necesitamos encontrarnos alguna vez con una persona así. Alguien que no nos quite el dolor, pero que nos acompañe a atravesarlo. Alguien que nos recuerde quiénes somos cuando la vida, el miedo o las prisas nos han hecho olvidarlo.
Para mí, Amalia representa esa sabiduría que solo regala la experiencia. Una sabiduría que no impone, no juzga ni necesita convencer a nadie; solo acompaña. Y creo que son precisamente esas personas, las que aparecen casi sin hacer ruido, las que terminan cambiando el rumbo de nuestra vida
¿Qué simboliza el hilo rojo del título?
El hilo rojo nació mucho antes que la novela. Durante aquel año en el que decidí vivir como si fuera el último de mi vida, me até un hilo rojo en la muñeca. Era un recordatorio de que quería vivir de verdad y no volver a olvidar nunca lo esencial. Y ya nunca me lo he quitado.
Cada vez que lo miro, me recuerda volver siempre a lo importante. A no perder el tiempo en discusiones absurdas, a quitar lastre, a cuidar a las personas que quiero y a vivir con más presencia. En el fondo, me recuerda que la vida es un regalo y que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí.
Por eso el hilo rojo da título a la novela. Me recuerda que estoy viva. Y mientras esté aquí, quiero vivir con conciencia, autenticidad y, sobre todo, amando. Porque creo que, al final, eso es lo único que realmente nos llevamos al piso de arriba.
A lo largo de la novela aparecen temas como el miedo, la culpa, el duelo, las heridas familiares, la pareja, el cuerpo y la enfermedad. ¿Cuál dirías que es la herida principal que arrastra Daniel?
Como les ocurre a muchas personas, Daniel ha aprendido a sobrevivir, pero no a vivir. Ha construido una vida de éxito, se muestra fuerte, resolutivo y siempre está dispuesto a cuidar y salvar a los demás. Pero, en ese intento constante por sostenerlo todo, se ha olvidado de sí mismo.
Su gran herida es creer que solo será querido y aceptado si responde a las expectativas de los demás. Por eso vive atrapado en el personaje de «Superman», sintiendo una profunda culpa cada vez que piensa en ponerse a sí mismo en primer lugar.
La enfermedad rompe esa armadura y le obliga a hacerse las preguntas que llevaba toda la vida evitando.
¿Qué le ocurre realmente a Daniel: cambia su vida o cambia su forma de mirarla?
Creo que cambian las dos cosas. Pero todo empieza cuando cambia su forma de mirar y, cuando eso ocurre, inevitablemente cambia también su vida.
Las circunstancias no siempre dependen de nosotros. Lo que sí podemos transformar es la manera en la que las vivimos. Daniel deja de preguntarse «¿por qué me está pasando esto?» para empezar a preguntarse «¿para qué me está pasando esto?» o «¿qué puedo aprender de esta situación?». Ese pequeño cambio lo cambia todo.
Empieza a vivir con otra escala de prioridades, se relaciona de una manera diferente con las personas que quiere y descubre que la felicidad duradera no depende de que todo encaje o de que la vida sea perfecta. Depende de lo que hacemos con lo que nos pasa y de la actitud con la que elegimos vivir cada experiencia.
Tu trayectoria está muy vinculada al bienestar, la neurociencia, el mindfulness y la felicidad organizacional. ¿Cuánto de tu experiencia profesional hay en El hilo rojo de la felicidad?
Llevo más de veinte años acompañando a personas y equipos en procesos de transformación. Todo lo que he aprendido durante este tiempo está presente en la novela.
El hilo rojo de la felicidad invita al lector a emprender un viaje junto a Daniel. Y, a través de ese viaje, va descubriendo herramientas y reflexiones que también puede llevar a su propia vida. Las mejores enseñanzas no siempre llegan en forma de teoría; muchas veces llegan a través de una historia que nos emociona y nos transforma.
Daniel se hace preguntas que, de alguna manera, nos pertenecen un poco a todos. Y es que, al final, todos estamos haciendo el mismo viaje, aunque recorramos caminos diferentes.
¿Qué te gustaría que el lector sintiera al cerrar la última página?
Me gustaría que el lector cerrara la última página con una profunda sensación de paz. Que, de alguna manera, mirara la vida —y también la muerte— con menos miedo y con un poco más de confianza.
Ojalá esta novela pudiera convertirse en una pequeña brújula para esos momentos en los que todos nos sentimos perdidos: cuando llega una enfermedad, un duelo, una despedida o una crisis. Pero también me gustaría que inspirara a quienes simplemente desean vivir con más conciencia, disfrutar más del presente y no esperar a que la vida les sacuda para recordar lo que de verdad importa.
Si esta historia consigue acompañar, inspirar o transformar, o simplemente ofrecer un pequeño rayo de luz a alguien en un momento de su vida, sentiré que todo el tiempo, el corazón y el amor que he puesto al escribirla habrán merecido la pena.
Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista a Thais Alonso y os animéis a leer El hilo rojo de la felicidad





















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