Almuzara, marzo 2026
Almuzara recupera el terrorífico El simio, el idiota y los demás, de W. C. Worrow, uno de los grandes maestros del terror victoriano, autor norteamericano nacido a mitad del siglo XIX e injustamente olvidado. Un desasosegante clásico de la mejor literatura de terror.
El Desvelo, nos trae uno de los clásico de la literatura de miedo, El simio, el idiota y los demás, un libro compuesto por catorce relatos que engancha por la utilización maestra del terror psicológico. Ambrose Bierce fue un confeso admirador del autor nacido en Selma, Alabama, y no escatimó elogios hacia su manera de narrar y crear atmósferas asfixiantes. Empieza, por ejemplo, por Su enemigo indomable y después, si puedes, sigue leyendo…
El terror no siempre viene del más allá; a veces, habita en la celda de al lado o en el espejo. En la casa de un rajá o escondido tras un árbol frondoso. Llega a las librerías El simio, el idiota y los demás, la obra cumbre de William Chambers Morrow, editada por El Desvelo, sello de Almuzara, un autor que desafió los tabúes de su tiempo para explorar la crueldad, la deformidad y la locura humana. Olvidado durante décadas y rescatado ahora para los amantes del suspense psicológico, este volumen no ofrece fantasmas, sino algo mucho más inquietante: un catálogo de anomalías humanas. Morrow nos sumerge en una atmósfera opresiva donde el destino es una trampa y la civilización es solo una máscara del salvajismo.
Dentro de esta colección de catorce relatos destaca el perturbador relato “El resucitado”, una pieza que redefine el horror médico. Como advierte la obra: “Hay cosas peores que la muerte: una de ellas es que un científico te obligue a regresar de ella. Descubre el horror de la carne en este viaje sin retorno”. O el apasionante e inusualmente cruel “Su enemigo indomable”, una terrible historia de mutilación o body horror, donde un hombre despojado de sus
extremidades es capaz de cumplir la más aterradora de las venganzas: “…Uno de los sirvientes varones pronto atrajo mi atención por su maravillosa capacidad de malicia. Su nombre era Neranya, y estoy seguro de que debía haber una gran proporción de sangre malaya en sus venas, ya que, a diferencia de los indios —de quienes también difería en complexión—, era extremadamente activo, nervioso, sensible y siempre alerta. Una circunstancia
redentora era su amor por su amo. Una vez, su temperamento violento lo llevó a cometer un crimen atroz: el apuñalamiento fatal de un enano. Como castigo por esto, el rajá ordenó que el brazo derecho de Neranya fuera amputado. La sentencia fue ejecutada torpemente por un tipo estúpido armado con un hacha y yo, siendo cirujano, me vi obligado, para salvar la vida de Neranya, a realizar una amputación del muñón sin dejar ni rastro del miembro
restante…”, escribe Morrow al comienzo del relato. ¿Qué futuro le espera a este sirviente? ¿Y a quien se sitúa en su aterrador punto de mira?
Esta colección resume la identidad literaria de Morrow: una mirada implacable a la fragilidad humana y al placer oscuro de contemplar cómo lo cotidiano se quiebra. Es una lectura breve pero intensa, perfecta para quienes buscan un terror psicológico que deja huella y un suspense que opera desde la lógica del destino más que desde el sobresalto.






















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