Random House, octubre 2026
¿Qué ocurre cuando un museo conoce el origen de sus piezas y no las devuelve? La restitución del patrimonio entra en la ficción de la mano de Brais Lamela en La lengua extranjera.
¿Qué ocurre cuando una historia de emigración, recordada durante generaciones como un relato de pérdida y supervivencia, se contempla desde la tierra a la que llegaron los emigrantes? ¿Puede quien ha sido expulsado convertirse también en colonizador? ¿Qué palabras permiten contar esa transformación sin repetir el lenguaje de quienes midieron, parcelaron y declararon vacío un territorio que ya estaba habitado?
En La lengua extranjera, Brais Lamela entrelaza tres tiempos y tres investigaciones. Un joven gallego viaja a un país sudamericano tras el rastro de Nueva Galicia, una colonia agraria fundada a comienzos del siglo XX por emigrantes de su tierra. Su pareja estudia la procedencia de unas esculturas religiosas creadas por artistas indígenas y conservadas en un museo extranjero. Entre ambas historias aparecen las cartas de un viajero que cruzó el Atlántico un siglo antes para participar en la mensura de las tierras destinadas a aquella colonia.
Cartas, fotografías, expedientes, inventarios, notas de museo, sueños y noches de insomnio componen una novela sobre las palabras con las que fundamos países, legitimamos propiedades, borramos nombres y tratamos de devolver a las cosas una historia. Una obra que pregunta si conocer el origen de un objeto es suficiente cuando nunca se contempla seriamente su restitución, y si es posible reconstruir el pasado sin apropiarnos también de las voces de quienes lo vivieron.




















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