Destino, marzo 2026
El aula insurgente, un manifiesto contra la domesticación educativa y la lógica mercantilista que asfixia la enseñanza. Una reflexión de la educación desde una perspectiva social, antropológica y política, del filósofo y profesor Carlos Javier González Serrano.
¿Qué es y qué significa enseñar y aprender? ¿Qué tipo de acción es educar y cuáles son los medios que requiere? ¿En qué situación queda, tras la etapa escolar, el sujeto educado?
Después del éxito de publicación de Una filosofía de la resistencia (Destino, 2024), el filósofo Carlos Javier González Serrano entrelaza sus reflexiones filosóficas con su experiencia docente en su nuevo ensayo, El aula insurgente. Una lectura intensa, reivindicativa y reflexiva, donde el autor desgrana los males de los que adolece el sistema educativo y plasma, en contraste, su manera de entender la labor docente.
Un manifiesto contra la domesticación de los alumnos, el secuestro de los tiempos educativos, la infantilización pedagógica y la lógica mercantilista, que asfixian día a día la enseñanza.
En estas páginas, Carlos Javier González Serrano defiende el aula como espacio «sagrado» —no por devoción, sino por su capacidad de custodiar lo inesperado— donde el silencio, la pausa y la atención desafían la prisa y la uniformidad. Un lugar para la insurgencia, donde se puede y se debe dudar de la lógica dominante y los imperativos sistémicos.
A diferencia de lugares como los centros comerciales, las casas de apuestas o los complejos turísticos, que anestesian y domestican al individuo quebrando su relación con el mundo, el autor habla del aula como un lugar que previene la opresión, el aislamiento y la desidia.
Según el filósofo, la escuela debe entenderse como ese «núcleo indómito donde se protege lo único que merece ser salvado: un alma despierta, en consciente atención, que se resiste a ser tasada o sometida». Así, solo dando lugar a lo inesperado se puede desafiar la dominación.
En esta línea, el autor hace hincapié en la importancia de abrir el diálogo en las aulas, en tanto que espacios de seguridad y sosiego, para hablar de lo irresoluble y que los estudiantes sientan que sus dudas tienen un lugar en el mundo.
Cultivarse, dejar de ser incultos, es aceptar el espacio del Misterio en nuestro vasto cúmulo de certidumbres. El espacio educativo no debe ser una cadena de montaje en la que se acumulan saberes, destrezas y competencias, sino la formación de una claridad en medio del sofocante espesor de nuestras seguridades, asentadas en nuestro ánimo y en nuestro intelecto como una segunda piel.
El profesor describe un contexto educativo que fomenta la individualidad y el imperialismo afectivo, que normaliza la anulación del otro a favor de la propia idiosincrasia. Un sistema en el que, asimismo, se demanda cada vez más a los estudiantes contar con aptitudes emocionales y donde se priorizan asignaturas orientadas al emprendimiento y la productividad. Un contexto en que los alumnos se convierten en meros recipientes de habilidades al servicio del sistema productivo, competencias con las que deberán enfrentarse a un mercado laboral precario y competitivo. El autor revela cómo las asignaturas que facilitan la detención, el devaneo y el contra-tiempo, es decir, que permiten reflexionar radicalmente sobre nuestra realidad (Ética, Literatura, Latín y Griego, Filosofía, ciencias de base, Historia del Arte, Música, Interpretación Dramática), tienden a perder peso específico en los currículos hasta, incluso, desaparecer. Según González Serrano, mientras las materias sobre «iniciativa emprendedora» muestran al estudiantado el mejor modo para alcanzar un fin, son las asignaturas humanísticas las que permiten cuestionar cómo de deseables son ciertos fines. Por lo que, lejos de presentarse como recetarios de consignas del pasado, es importante impartirlas leyendo, interpretando y comprendiendo, dando lugar al desarrollo de un criterio propio, en contra de la homogeneidad.
Ante esta situación, González Serrano defiende el papel de los docentes, aquellos quienes sustentan las aulas como lugares de enseñanza abiertas a lo inédito, pese a la falta de apoyo institucional y social.






















0 Comments