UNA MADRE – Alejandro Palomas

UNA MADRE – Alejandro Palomas

NUESTRA OPINIÓN …

Muchos de los que han leído Una madre (casi podría asegurar que todos), cuando después han intentado utilizar las palabras para reflejar sus sensaciones han coincidido en una cosa: que difícil es ponerse delante del papel y escribir la reseña de esta novela, plasmar todo lo que se quiere decir de ella. Y yo no puedo estar más de acuerdo.

Es tanto lo que transmite, lo que te hace sentir y cómo lo hace que es prácticamente imposible expresarlo en unas líneas, y más si no tienes facilidad para la escritura.

En Una madre Alejandro Palomas da la voz a Fer, quien en primera persona, nos va situando en la historia, nos va presentando a los personajes y nos invita a que formemos parte de esa cena de Fin de Año que Amelia ha organizado para toda su familia.

Sí, toda, este año no va a faltar nadie.

Amelia está feliz porque al fin va a tener reunidos a todos, como a ella le gusta, y como quisiera sucediese en más ocasiones. Aunque en el ambiente pueda flotar el fantasma de las cosas mal dichas, que no se saben decir o que no se dicen (para que así no existan), que se esconden o que se tratan de olvidar.

Y nerviosa, también estará nerviosa, porque es consciente de lo mucho que los miembros de esta familia se quieren, o precisamente por eso, y sabe que la noche no va a ser fácil y más en una fecha como esta.

Cómo he reconocido aquí a mi madre y ese afán de intentar juntarnos (aunque a veces no lo consigue) en cuanto puede a todos. Bueno, en esto y en algunas cosas más.

Pero también yo me he visto reflejada en esta novela: como madre, como hija y como hermana. También como pareja, pero esa es «otra sangre».

Siempre que un autor utiliza la primera persona en sus novelas consigue hacer la historia y los personajes mucho más cercanos al lector, pero en este caso, en Una madre ésto es totalmente innecesario ya que la forma de escribir y transmitir de Alejandro Palomas y los personajes que crea consiguen que sea algo totalmente circunstancial.

Porque los personajes de Alejandro Palomas son tan reales, tan vivos, tan de carne y hueso, tan llenos de aciertos y desaciertos, de virtudes y defectos, con tanto agaje a sus espaldas, que es imposible que el lector no se involucre en la historia, no forme parte de ella, no se reconozca a si mismo, o alguno de sus seres más próximos, no se emocione, no ría y llore con ellos.

«Todos hemos sido algo que muchas veces explica lo que somos ahora»

La familia que forman Amelia, Tío Eduardo, Silvia, Fer, Emma y su pareja Olga no son una familia muy común, o ¿quizás sí?. Eso da igual, porque lo verdaderamente importante en esta familia son los seres humanos que la componen, cómo son, por qué son así, y ese mar de sentimientos que todo lo envuelve y en el que Alejandro Palomas profundiza tan bien.

Unos sentimientos que nos envolverán también a nosotros, que nos calarán y que en más de una ocasión nos darán un revolcón consiguiendo que nos ahoguemos, que se nos haga un nudo en el estómago y nos suba a la garganta y no nos deje respirar, y se nos saltarán las lágrimas, pero el autor, igual que sabe, muy bien, llegar a nosotros y provocar esa sensación, con gran maestría y sin que chirríe en ningún momento, o suene extraño, sabe romper esa sensación, sacarnos de esa angustia y hacernos sonreir y quizás hasta reir, con esas formas de llenar de ruido la estancia que tiene Amelia, con esas formas de llevar la conversación a otro lado y romper la tensión, con esa ironía fina que se gasta el autor, tan difícil de utilizar y que él domina manejándola con precisión.

Hasta este momento sólo había hecho referencia de pasada al escenario. Un escenario importante. Una celebración navideña, pero no cualquiera. La noche de fin de año. Un año que acaba, un día que termina, una noche dónde en muchos lugares se tiran los trastos por la ventana o se queman, y que se da paso a un día que se inicia, un año que comienza, buenos propósitos. Una vida nueva.

Al terminar las páginas de este libro inmediatamente me vino una palabra a la mente: ¡¡Gracias!!

GRACIAS (con negrita y con mayúsculas) a Alejandro Palomas, por esta novela y también por haber sabido reflejar de esta manera que una madre siempre es una madre. Da igual como sean sus hijos a los acepta sin juzgarlos, da igual lo que hagan, lo que pidan o lo que ella intuye que piden, lo da todo por ellos, se ahoga para que ellos no lo hagan, adivina lo que tienen, lo que les pasa y lo que no, lo que callan y cuando hablan que lo que dicen no es exactamente lo que expresan sus palabras, que espera a que sea el momento apropiado para escuchar y para hablar, y … muchas cosas más. Alejandro ha sabido transmitir la esencia de una madre y como nunca deja de serlo. Una Madre.



«Yo he perdonado a mi marido. A vuestro padre no»

 

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22 comentarios en “UNA MADRE – Alejandro Palomas”

  1. Qué te voy a decir de esta novela que no hayamos comentado ya? Me costó muchísimo la reseña, Alejandro es único a la hora de transmitir todo tipo de emociones tan difíciles de plasmar en palabras…
    Besos

  2. Me haré con él seguro, leí El tiempo que nos une que megustó mucho y a raiz de esa lectura me hice con dos lobros mas del autor que aun gengompendientes, pero que leeré al igual que este

  3. Por todo lo que había leído sobre la novela, no dudé en hacerme con ella en la feria del libro.
    Y cada vez veo que fue una decisión muy muy acertada.
    Es la próxima lectura de mi madre, espero que lo disfrute tanto como tú.
    Un beso.

  4. Acabo de terminar de leer la reseña totalmente con la boca abierta. Mi madre se llama Amalia (sí, de verdad) y no sé cómo se me pudo pasar esta novela en su tiempo. Como nunca es tarde para casi nada, y menos para leer novelas, ya sé qué novela va a caer en mis manos en los próximos días. Saludos.

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