NUESTRA OPINIÓN …

Hace tiempo que leí Sueños a medida y sabía que no sería la única novela de Nuria Pradas que leería. Fue una buena lectura y, aunque todavía tengo pendiente de lectura su siguiente novela, El aroma del tiempo, no quería demorarme con la que hace poco se ha publicado, Toda una vida para recordar, así que cuanto he tenido un hueco no lo he dudado un momento y ha volado en mis manos.

No son buenos momentos en Estados Unidos sumida en los años 30 en la Gran Depresión y la familia de Sophie no se libra de este hecho.

Aunque sabe que su familia no podrá ayudarla, Sophie consigue una beca para cursar estudios en El Chouinard Art institute de Los Ángeles que le dará la formación necesaria para entrar a trabajar en unos estudios de animación y pese a tener que enfrentarse a su madre y contar solo con el apoyo de su padre da el paso de abandonar a su familia, aunque sabe que no lo va a tener fácil, y de esta manera perseguir su sueño.

Con el inicio y despegue hacia el éxito de los Estudios Disney como telón de fondo, conoceremos cómo es la vida de Sophie, una joven cuyo sueño es ser animadora y trabajar en los estudios Disney. Una joven que se traslada a Los Ángeles con sólo 17 años y una beca bajo el brazo, y cómo va abriéndose camino para cumplir su meta de ser animadora en este difícil campo que está vetado a las mujeres, un mundo en cuya industria las féminas se dedican a trabajos y departamentos muy concretos y menores, con poca o nula capacidad de promoción, como el de «Tinta y Pintura», en el que tanto tiempo trabajará Sophie.

Me ha encantado la ambientación de Toda una vida para recordar, tanto por la época como por todo lo que tiene que ver con la industria de la animación y, en concreto, con los Estudios Disney en los que esta historia se centra. Cómo de un edificio casi en medio de la nada, unos Estudios llenos de deudas, en los que eran poco menos que una gran familia, van cambiando poco a poco las cosas y los Estudios logran dar el gran salto gracias a la aventura que supuso Blancanieves, el primer largometraje animado, que marcó un antes y un después en la historia de la animación. Un salto y un éxito tras el cual se perdió aquella primitiva esencia que tenían los Estudios y ya nada fuera igual, con una huelga que Walt Disney nunca entendió como una reivindicación sino como una traición de algunos de sus grandes animadores.

Como ya pasara en Sueños a medida, también me han gustado mucho sus personajes, todos ellos dibujados de tal manera que los hace muy cercanos, trazados con cuidado, creíbles y entre los que destaca, sin duda,  Sophie, una mujer luchadora, que nunca se da por vencida, que no se conforma con lo que ha conseguido y que quiere seguir aprendiendo e ir hacia delante aunque no tenga las cosas fáciles.

A todo lo anterior se añade una prosa elegante y cuidada, resultando Toda una vida para recordar una novela muy entretenida, una lectura muy viva en la que nos será fácil sumergirnos y disfrutar perdiéndonos entre sus páginas y ese mundo y esa época que tan bien retrata Nuria Pradas. Una lectura que sin ningún género de dudas os recomiendo.

FICHA DEL LIBRO

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