Los que habéis leído lo que llevamos de la saga de Sebastian Bergman sabéis que en la tercera novela «Crímenes duplicados» dejaron el pabellón por todo lo alto, no solo por la novela en sí, sino porque el final, las últimas líneas nos dejaban con la boca abierta, más cuando no sabíamos si se iban a seguir publicando en español las siguientes entregas. Por suerte, Planeta oyó nuestras súplicas y en septiembre, por fin, publicó Silencios inconfesables, la cuarta entrega. Además, ya sabemos que en enero llegará el siguiente Castigos justificados.

Como no podía ser de otra forma Sebastian sigue sin defraudar y nos muestra una nueva faceta y una evolución muy interesantes.

 

MIS IMPRESIONES

Estas novelas tienen el plus de que siempre me sorprenden, y me explico. En Secretos imperfectos me sorprendió encontrarme a un personaje como Sebastian, un psicólogo criminalista con el que nos alejábamos de la típica novela negra sueca y nos encontrábamos una novela en la que para mi gusto lo más importante no era la historia policial sino el personaje: Sebastian.
En Crímenes duplicados Sebastian seguía teniendo importancia pero la empezaban a obrar también el resto del equipo y, sobre todo, tenía importancia la historial policial: un asesino en serie. 
 
En la tercera, Muertos prescindibles, quizá era donde estaba más equilibrada la relación de los personajes con la historia en sí y lo que me sorprendió fue la evolución que pudimos ver en Sebastian. Descubríamos un Sebastian diferente a cómo lo habíamos visto hasta el momento pero sobre todo, los autores nos dejaban un final con el que no podíamos más que suplicar la siguiente novela.
En esta cuarta entrega, Silencios inconfesables, también vamos a ver más equilibrio entre la relación de los personajes y la historia policial y en este caso lo que me ha sorprendido es que empiezan a cobrar protagonismo, quizá hasta por encima de Sebastian, el resto de los personajes.

En Silencios inconfesables vamos a entrar en materia desde el minuto uno. Para empezar, se nos va a resolver en seguida el misterio que nos había quedado al final de la tercera novela. Los autores no quieren jugar con nosotros ni hacernos esperar y nos cuentan qué ha sucedido desde el primer momento, de hecho, para mi gusto, se habla hasta poco del suceso ya que los autores no retoman el momento en cuestión sino que saltan varios meses hacia delante para situarnos directamente ante un nuevo caso para el equipo de Torkel.

Por otra parte, también se nos plantea desde el principio el nuevo homicidio al que se enfrenta nuestro equipo favorito. En este caso vamos a vivir de la mano de uno de los personajes presentes cómo sucede ese asesinato y será ésta una de las voces que iremos recuperando en ocasiones a lo largo de la lectura. La voz de una niña que lo ha presenciado todo y que lucha con ella misma entre hablar o huir.
Será trabajo de Sebastian que la niña, la única testigo de los hechos, logre explicar a la policía, de la manera que sea, quién ha sido el autor de lo sucedido. Todo esto mientras ella misma está en peligro ya que el asesino no quiere dejar cabos sueltos.La policía tendrá un duro trabajo porque… ¿quién tiene motivos suficientemente poderosos como para asesinar a toda una familia, con niños inlcuidos?

Mientras que en los otros libros de la saga, la historia policial es algo un poco más secundario, en este caso, la historia es importante en la novela y como tal vamos a seguir la investigación e iremos descubriendo los sucesos a medida que lo hace el equipo policial para llegar a un final que, una vez más, nos sorprenderá cuando creamos que todo está resuelto.
También vamos a saber qué pasa con la relación de Billy con My, cómo está Vanja después de los sucesos de la tercera novela, y cómo afronta Torkel la pérdida de un miembro tan valioso de su equipo, tanto personal como profesionalmente. También nos llevaremos más de una sorpresa con Billy que nos abre una nueva vía para la siguiente novela.


Tengo que decir, que me ha hecho mucha ilusión que los autores hayan recuperado a Jennifer, a la que conocimos en la tercera entrega. Es un personaje que puede dar mucho que hablar.

En cuanto a Sebastian, como siempre, merece mención aparte. Vamos a encontrar la esencia del Sebastian de siempre pero nos vamos a encontrar a un Sebastian mucho más comedido, relajado, un Sebastian afectado pero que, a la vez, siente una vez más que puede ser útil en el equipo cuando ve que gracias a él la niña ha sido salvada y que también de él depende su evolución y recuperación. Pero este personaje, como siempre, nos deparará más de una sorpresa y, aunque es cierto que en esta novela tiene una gran evolución, también tiene una gran recaída en el pasado.

En conclusión, Silencios inconfesables, vuelve a ser una gran novela, nos vuelve a dejar con la miel en los labios para la siguiente entrega y consigue, una vez más, engancharnos desde el principio a una historia que nos sorprenderá hasta la última página.