NUESTRA OPINIÓN …

Otra vez me tengo que referir a la portada de un libro como algo que te induce a querer tenerlo entre tus manos y leerlo. Y es que me ha pasado de nuevo con Sé lo que estás pensando de John Verdon.

En su día no dejó de llamarme la atención la portada de un libro que mucha gente iba leyendo en el transporte público. ¿Cómo no iba a intrigarme una cubierta de fondo oscuro en la que lo que más resaltaba era que aparecían números, del 1 al 9, grandes, claros, con manchas (algunas de sangre) en su interior?. Ni que decir tiene que me hice con un ejemplar.

Sé lo que estás pensando está dividido en tres partes cada una de las cuales tiene una especie de prólogo escrito en cursiva (con lo que facilita la diferencia con el resto del texto de la novela) y que quizás, en un principio, no nos cuadre y no veamos con claridad que tiene que ver con el resto. No os preocupéis. Cuando os parezca que habéis olvidado ese prólogo de la primera parte, aparecerá la segunda y posiblemente empezaréis a atar cabos.

A su vez cada una de estas partes está dividida en capítulos, hasta un total de 53, no muy extensos, de estructura sencilla, que devoraremos sin darnos cuenta.

Una novela muy bien pergeñada, con un buen ritmo narrativo, manteniendo nuestro interés de manera continuada y creciente. Y es que una de las cosas positivas que tiene esta novela es que te engancha desde sus primeras páginas, con una lectura ágil, fácil y adictiva que te lleva a no querer dejar su lectura ni encontrar el momento para hacerlo cuando estás inmerso en ella. Si eres de los que lees en el transporte público ten cuidado, ya que fácilmente se te irá el santo al cielo y es posible que te pases de parada.

Y la forma en la que Sé lo que estás pensando te engancha está directamente relacionada a la intriga que mantiene a lo largo de sus páginas y a la forma que tiene de presentar los distintos enigmas, así como que éstos sean resueltos de forma sencilla, no presentando en ningún momento soluciones rocambolescas que nos pueda parecer inverosímiles, sino lógicas y que van viendo la luz en su debido momento.

En cuanto a sus personajes que vamos a encontrar en Sé lo que estás pensando,  son totalmente creíbles, muy bien dibujados, de los que, sin necesidad de excesivas y complicadas descripciones, nos va a ser fácil conocer como son, y reconocer porque actúan de una determinada manera, dando gran importancia a su faceta intelectual.

En Sé lo que estás pensando nos vamos a encontrar a un David Gurney analítico, que no puede dejar de dar vueltas a las cosas hasta que encuentra la solución, que ha desarrollado una gran voluntad que le lleva a dirigir sus pensamientos en un sentido determinado (algo que aprendió, por si solo, a hacer cuando era poco más que un niño) para abstraerse de otros que le asaltan y a los que no quiere enfrentarse, como por ejemplo la muerte de su hijo, por la que siente una gran culpabilidad, o el momento, no muy bueno, en el que se encuentra su matrimonio.

También es interesante la personalidad de Madeleine, su esposa, una mujer tranquila, que disfruta con las cosas cotidianas, que sufre por su marido, que preferiría que verdaderamente se hubiese jubilado y olvidado de su profesión, y con una facilidad de respuesta a los planteamientos que le hace su marido, de forma rápida, sencilla y clara en cuanto a la forma procesarlo y de verlo, y con sentido común, que hace que Gurney no dude en echar mano de esta capacidad que posee, y que a veces tanto le ayuda. Una mujer que conoce muy bien a su marido, que sabe como actúa y por qué lo hace de ese modo (aunque no esté de acuerdo), y lo que tiene en la cabeza, la mayoría de las veces, algo que a Gurney no deja de asombrarle.

Tampoco es nada desdeñable la personalidad del asesino que mantendrá en jaque a Gurney y a la policía, sin que sepan muy bien a que tipo de criminal se enfrentan.

Desde luego Verdon no ha creado unos personajes para salir del paso en Sé lo que estás pensando.

Con todos estos ingredientes el autor ha creado una novela que me ha dejado muy buen sabor de boca y creo que no voy a tardar mucho en ver lo que me depara la segunda investigación de Gurney.

Espero que vuelva a contarme una historia llena de intriga, con personajes sólidos, con el ritmo adecuado y que me mantenga atrapada entre sus páginas hasta el final. Aunque, si pudiera, también le pediría que intentase que su desarrollo no me diese pie a descubrir quien es el asesino hasta que la novela estuviese más avanzada, porque alrededor de las ochenta páginas anteriores al final ya me imaginaba quien podía ser, hasta lo descubrí antes que Gurney. Este es el único pero que le pongo.

De todas formas, si te gustan las novelas policíacas y de intriga, esta novela no te defraudará.

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