Sadigua

Universo de letras, noviembre 2021

Llega Sadigua, de Arturo Díaz Marcos, la novela que te zarandea. Una obra que pone al descubierto la manera con la que operan los hackers, que se aprovechan de la ingenuidad de millones de usuarios que regalan su intimidad en las redes sociales

No es una cuestión baladí la de la permanente exposición que nosotros, los usuarios de las redes sociales, hacemos de nuestra vida íntima y de nuestros gustos. Probablemente, poca gente haya reparado en que la gratuidad del servicio de las redes sociales esconde una sibilina trampa: convertirnos a nosotros mismos en el producto. Los miles de millones de datos almacenados son oro para las grandes corporaciones, siempre dispuestas a vendernos lo que sea menester. ¿Sabía usted que los ingenieros de Facebook pueden predecir con un altísimo porcentaje de acierto si un usuario activo se va a divorciar en menos de tres meses? Pues así es. Los algoritmos estudian patrones de conducta y llegan a conclusiones realmente sorprendentes.

Sobre esta espinosa cuestión que nos afecta a todos trata Sadigua, una magnífica novela firmada por el ingeniero industrial Arturo Díaz Marcos. El Grupo Planeta, el gigante de la publicación en español, ha decidido hacer una apuesta fuerte por este tipo de narrativa que supone un aldabonazo directo a las conciencias de los lectores. La situación de dominio sobre las vidas ajenas que llega a atesorar Ramón Dorado, el despiadado hacker de la novela, debería hacernos a todos recapacitar sobre la información que vamos regalando a diestro y siniestro. A fin de cuentas, habrá que preguntar si queremos ser los programadores de nuestras vidas o… ser los programados.

Formalmente, la novela es un trepidante thriller que, desde la primera página, te sumerge en una acción vertiginosa que deja sin respiro al lector y con la necesidad de ir avanzando páginas para intuir cómo se podrá resolver una trama bien armada y defendida por unos personajes sólidamente trazados. El planteamiento, que transcurre entre Colombia y España, nos hunde en un océano de dudas morales y de la desaparición de la empatía cuando el poder se torna casi omnímodo. Por muchas cuestiones es una lectura más que conveniente para un espectro amplio de la población, incluido el rango de los jóvenes, para que sean precavidos en sus prácticas tecnológicas.

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