El pasado jueves 4 de junio, como ya viene siendo costumbre en esta nueva normalidad, tuvo lugar la presentación digital de Mil besos prohibidos,  la nueva novela de Sonsoles Ónega, un título que no puede estar más en línea con la situación actual aunque nada tenga que ver con ella esta novela.

La presentación digital de Mil besos prohibidos fue una conversación entre la autora y el también autor y presentador Boris Izaguirre a través de la cuenta de Instagram de la Editorial Planeta.

Una de las primeras cosas que Sonsoles Ónega contó fue que con esta novela quería un cambio pero que sus editoras la convencieron de que el lector tiene y quiere reconocer al autor en sus novelas, así que uno de los primeros trabajos que tuvo que hacer fue encontrar una voz narradora que se ajustara a este extremo.

En consonancia con lo anterior también comentaron que el autor, por supuesto, piensa en los lectores cuando se adentra en la escritura de una novela pero en este caso dijo Sonsoles que ella ha intentado en todo momento que esto no la condicionara.

Indudablemente un tema que no se podía obviar, siendo estos dos escritores conocidos por otras facetas televisivas, es el continúo juicio a  que son sometidos todos aquellos que aparecen en la televisión poniéndose siempre en tela de juicio su labor como escritores, y ambos estuvieron de acuerdo en que trabajar en la televisión no invalida para escribir libros (y yo añado: para además hacerlo bien y que tengan calidad).

También hubo tiempo para hablar de la situación actual y es que Sonsoles ha estado todo este tiempo al mando de un informativo. La autora nos decía que la satisfacción más grande para ella en estos días, era haber podido ofrecer horas de compañía a todos aquellos que se encontraban solos en sus casas y haber podido ofrecer su micrófono y su medio como altavoz a todos aquellos sanitarios, investigadores y en definitiva cualquier persona que se haya querido expresar. A su vez, confesó que ha sido una labor difícil ya que quería ofrecer información contrastada que no siempre era fácil.

Volviendo a la novela, se puse de manifiesto que es una novela sobre el destino y la pasión que ahora también son elementos muy presentes en la actualidad. Sonsoles Ónega contaba que tanto el destino como la imposición del mismo son cosas en las que cree, piensa que, si algo tiene que pasar, si es el destino, se impondrá sobre cualquier cosa. De hecho, a su anterior novela está convencida llegó por destino y como eso todas las cosas que le han ido pasando en la vida y que casi nunca no han sido buscadas.

En cuanto a los personajes, y enlazando con el destino, se habló de lo curioso que es que en una novela sobre el destino, Constanza sea abogada, una profesión en la que se decide sobre el destino del resto. Sonsoles contó que quería escribir un personaje que tuviera contacto con el poder, un personaje a quien su origen no le condicionara y por eso eligió la profesión primero de fiscal y más adelante de abogada.

Para  construir el personaje de Mauro, pidió ayuda a un sacerdote amigo y todo lo que refleja a través de él es como se lo han contado.

Tampoco quiso olvidarse de los personajes secundarios y en que en Mil besos prohibidos hay dos personajes secundarios femeninos muy potentes: Rosalinda y Benita. A Sonsoles le gustan mucho los personajes secundarios porque dan la posibilidad de crear más tramas alternativas. En este caso, Benita representa a media España, a la España trabajadora,  a toda esa gente que huyó del pueblo para buscar un futuro mejor.

En el caso de Rosalinda, la madre de Constanza, es un personaje que no abre la boca y que siempre ha cargado de toda responsabilidad a su hija durante toda la novela, que no dice nada pero que está presente en todo momento y que, además, pone de manifiesto la necesidad de organizar también la salida de este mundo. Un personaje que únicamente dice una frase y, según nos contó la autora, para escribir esa escena tuvo que consultar a un neurólogo para ver si realmente era posible que eso pasara ya que le gusta ser verosímil en todo lo que cuenta.

El personaje de Constanza, también ha sido de los más difíciles de trabajar en toda su carrera de escritora, porque no quería que pareciera una mujer que se inmiscuía en la vocación de un hombre sino que el lector percibiera que su amor estaba antes de esa vocación y que era el destino el que se imponía.

Otra de las cosas en las que Sonsoles hizo hincapié es en la relación madre/hija presente en la novela, en como muchas veces nos empeñamos en que entre madres e hijas tiene que haber una relación estrecha y que no hay necesidad de que sea así.

Sonsoles Ónega también nos comentó que Mil besos prohibidos es una novela de caprichos como la aparición de escenarios como la Gran Vía, el Lago Como o ciertas reflexiones.ya que a través de sus personajes dice lo que quiere decir como periodista y como mujer.

Aunque es una pena que hayamos perdido por el momento ese contacto del cara a cara al que estábamos acostumbrados, es una suerte que se sigan pudiendo celebrar, aunque sea digitalmente, estas presentaciones que nos hacen conocer un poco más a los autores y a sus novelas y que, ahora sí, permiten a todo aquel que quiere, acercarse un poco más a sus autores favoritos, sin importar en dónde se encuentre el lector y en qué lugar se realicen los encuentros.

Agradecer a Editorial Planeta, Sonsoles Ónega y Boris Izaguirre la posibilidad de hacer posible esta presentación digital de Mil besos prohibidos de la que los lectores hemos podido disfrutar a través de Instagram.