PARIS 2041 – Ezequiel Szafir

PARIS 2041 – Ezequiel Szafir

NUESTRA OPINIÓN …

Cuando desde la editorial se pusieron en contacto con nosotras para saber si nos animábamos a ser de los primeros en leer París 2041 de Ezequiel Szafir y vimos la sinopsis y los avales que traía la novela, no nos lo pensamos mucho, estábamos decididas. Además nos anunciaban una lectura totalmente adictiva. Qué más puede pedir un lector.

No es difícil por el título de esta novela que intuyamos donde y cuando se va a desarrollar la acción.

Ezequiel Szafir nos traslada a un futuro no muy lejano y nada halagüeño, en el que vuelve a repetirse, en cierto modo, la historia. Parece que la raza humana no aprende de sus errores y una y otra vez, con algunos cambios, vuelve a caer en los mismos derroteros.

En París 2041 nos vamos a encontrar que la Unión Europea ya no existe, ni tampoco su moneda, y que Francia es un país enfrentado con Alemania debido a temas económicos y a esa sensación de que gobiernan al resto de los países, que el resto tienen que bailar al son que toca, siendo éstos sus marionetas.

Francia se ha convertido en un país totalmente xenófobo, algo que viendo las noticias de hoy en día no resulta inverosímil, y para lo que la crisis ha sido un buen caldo de cultivo. Además aduciendo el bien, la defensa de los ciudadanos y a su seguridad, éstos se hallan bajo un sistema policial en el que se controlan y analizan todos sus movimientos.

Y es que según vamos leyendo París 2041 nos damos cuenta de lo que se nos propone en esta novela, en cierto modo, ya se ha vivido. París está bajo un gobierno con un gran líder, que con la excusa de la defensa de los derechos de los ciudadanos y su seguridad les ha privado de la democracia y ha dividido la ciudad en dos partes, dejando en lo que ha dado en llamar la Zona Libre, que ocupa los Distritos 18 y 19  a todos aquellos que no son franceses de “pura cepa”, a los judíos que no disponen de dinero para pagar por seguir mantenido su domicilio en la otra zona, y a los que por diversos motivos deben mantenerse alejados.

Pero no por ser Zona Libre allí se goza de libertad, muy al contrario, para pasar a esa zona hay que ser portador de una tarjeta en la que debe constar toda la información, y una vez estés en esa parte de la ciudad vas a ser vigilado de cerca por esos drones que todo lo ven y lo escuchan.

Claro que en la otra parte de la ciudad no están mucho mejor ya que toda la información está manejada por el Gobierno. Todo está bajo su control. Allí los ciudadanos tampoco se escapan de los drones y de su férreo control, tan férreo como al que son sometidos las redes sociales o las nuevas tecnologías mediante las cuales pueden ser controlados hasta en sus lecturas, porque tampoco se puede leer lo que se quiera, también hay libros prohibidos (otra vez se vuelve a tener miedo a lo que hay en los libros), o el control de esa policía con el símbolo del partido tatuado en la mano (en muchos casos junto con la esvástica), metidos en sus trajes de neopreno que parecen tener sólo músculo y ni una gota de cerebro, quedando muy claro que es lo que se espera de ellos.

Además, el FL1 es el único canal de televisión que se podía ver, y que además de emitir noticias continuamente, transmite los discursos de una hora de duración en la franja de mayor audiencia, del Comandante de la Francia Libre, unos discursos totalmente propagandísticos, con la información manipulada, en los que se le dice a la población justo aquello que esta quiere oir y lo que conviene transmitir desde gobierno, siendo además unos discursos completamente convincentes. Alguno de estos discursos son parte de la novela y merecen una lectura tranquila por parte del lector y una posterior reflexión, y seguramente no podremos evitar un escalofrío.

Pero no todos están de acuerdo en como se están desarrollando los acontecimientos, como ya sucediera en épocas pasadas de la Historia, existe la Resistencia. Una red que opera a uno y otro lado de París, integrada por personas de diferentes grupos que luchan por la liberación y para que la democracia vuelva a instaurarse.

La verdad es que París 2041 nos lleva a la reflexión de hacia donde va nuestra sociedad, a qué medios se ponen para no llegar a lo que esta novela nos propone, a pensar en que se está confundiendo la sociedad y aquellos por los que estamos gobernados. Pero también sobre la manipulación de los medios de comunicación.

Nos incita a pensar sobre la dependencia que tenemos a veces de las nuevas tecnologías y como se nos olvida dedicarnos un rato de atención, de charla, de sentir cerca a los otros, a un rato de conversación delante de un café o una cerveza.

París 2041 resulta una lectura muy ágil, muy rápida, y aunque en un principio pudiéramos pensar que va a tratarse de una lectura con una acción trepidante no es así hasta prácticamente el final de la novela, y tampoco lo es en exceso.

Lo que sí transmite muy bien Paris 2041 es esa sensación de vigilancia, de opresión, de casi sometimiento y las ansias de algunos de cambiar las cosas, de ser verdaderamente libres.

No quiero acabar sin dejar de señalar que, aunque son poco los años que nos faltan para llegar a la fecha propuesta en la novela, si esperaba que tal y como avanzan, nos pudiéramos encontrar muchos más cambios tecnológicos que influyeran en la sociedad, aunque comprendo que no es especialmente a donde va dirigida la novela, que lo que sí nos propone es una crítica al abuso de la tecnología y lo que propone es que no seamos esclavos de esta y no nos olvidemos del placer de leer las páginas de un libro de papel o el simple hecho de tomar un lápiz y anotar en una libreta.

También me ha quedado la sensación de que me faltaban cosas, de que necesitaba, en algunas partes de la novela, conocer más datos.

Tampoco he entendido muy bien en cuanto al comportamiento de los protagonistas, ni la historia de amor que se nos propone, así como la decisión final que toman como integrantes de la Resistencia y que se han estado jugando la vida continuamente, ese cambio tan drástico en su determinación.

Pese a estos puntos señalados anteriormente París 2041 ha sido una buena lectura, rápida, ágil, que logra transmitirnos su atmósfera estupendamente y que nos lleva a la reflexión. Un futuro que fácilmente podría convertirse en realidad.

 
 

17 comentarios en “PARIS 2041 – Ezequiel Szafir”

  1. Estamos de acuerdo. Disfruté mucho de su lectura pero algunas cosas se me quedaron flojas y la historia de amor y las decisiones finales de los personajes no me.convencieron.
    Besos

  2. Aun no lo he terminado, lo haré porque no me gusta dejar lecturas a medias, pero no nos engañemos es una novela bastante mala. La idea de partida era prometedora, si te gusta la temática, pero la trama es superficial y endeble, y los personajes ñoños. La historia de amor no hay quien se la trague, los discursos morales rezuman tópicos y la “Resistencia” no está ni esbozada en su estructura o funcionamiento. Teniendo el III Reich y la ocupación de Francia como modelo es imperdonable una re-presentación tan vacua i mal reproducida. El Líder de los malos malísimos con pajarita de topos, por favor.

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