Ediciones Atlantis, abril 2021

Para no molestar a la marsopa de Carles Rosselló Rodríguez, es a grandes rasgos una serie de relatos que versan sobre las relaciones personales, la amistad, la elección sexual, la identidad de género, el conflicto generacional, la ruptura, el ámbito familiar, la relación entre culturas, el paso inexorable del tiempo, el mundo editorial LGTBI, las manifestaciones de identidad, las relaciones paterno filiares, la aceptación de la sexualidad, los distintos roles adoptados por el individuo, la versatilidad, la sensibilidad femenina, el rechazo, la aceptación, el ocio nocturno, etc.

Las historias recopiladas en Para no molestar a la marsopa y los personajes, no entienden de los grandes temas de la humanidad, las grandes preguntas y las grandes respuestas no se ven contestadas bajo una paleta de colores variopinta y reconocible. Una exposición de unos personajes unas veces orgullosos de su sexualidad, otras aterrorizadas por cómo reaccionarán los padres y amigos ante la confesión o salida del armario. Las diferentes edades de los personajes, son buena muestra de los problemas de identidad sexual que se presentan a cualquier edad y se insinúa que no existe edad para confesarse homosexual. Aquí se alternan personajes gays, lésbicos e incluso bisexuales y se da una oportunidad, una vez más, al sexo heterosexual.

Carles Rosselló Rodríguez (Nules, 1977), estudió Historia e Historia del Arte en la Universidad de València. Durante esos años de formación participó en algún curso de creación literaria en la UJI (Universitat Jaume I). Para no molestar a la Marsopa (2021), es una recopilación de relatos, la primera que escribe su autor, después de las novelas que ni siquiera se ha atrevido a enviar a ninguna editorial por motivos no muy bien aclarados.

Logró colocar algún relato en el libro publicado durante ese mismo año, al final del taller, así como alguna que otra mención en concursos de microrrelatos y relatos breves. Después de aquello y de algunas tentativas, envió su primera novela a alguna editorial, pero por desgracia varias de ellas ya habían sucumbido ante la crisis… y las pocas editoriales en las que podía encajar sus manuscritos, decían estar sobrepasados por la ingente cantidad de originales recibidos en sus oficinas.