NUESTRA OPINIÓN …

Hay veces que no sabes muy bien el motivo, cuándo ves una novela sientes atracción hacia ella. Eso me pasó a mi con Oro negro de la que no había oído hablar, tampoco de su autora Dominique Manotti, pero estaba segura de que, antes o después este título acabaría en mis manos.

Oro negro comienza con una boda que tiene lugar en Nueva York, entre la nieta del dueño de una importante sociedad minera de Sudáfrica, con un destacado ejecutivo de una importante sociedad de comercio de minerales.

Emily tiene 20 años y no conoce en absoluto a Michael que tiene 16 años más que ella, pero hacen una excelente pareja y lo que es más importante, sellan los lazos entre las dos compañías.

La acción da un salto a siete años y nos traslada a Marsella, cuándo Théo Daquin, un joven policía, llega a Marsella para ocupar el puesto de comisario. Allí se encuentra una ciudad sumida en ajustes de cuentas entre dos ramas de una familia de la mafia que ha quedado descabezada, y que se disputan el liderazgo.

¿Que tendrá que ver este enlace con lo que sucede años después en Marsella?

Aunque el grueso de la acción de Oro negro transcurre en Marsella esta ciudad comparte protagonismo con Niza, dos ciudades que la autora recrea con todo lo bueno y lo malo que se puede encontrar en ellas. Dos ciudades en las que hace poco se desmanteló el entramado de narcotráfico conocido como French Connection, y donde sigue presente, en busca de nuevos negocios, la mafia cuyos tentáculos llegan a empresarios políticos y policía, lo que en la mayor parte de casos impide la resolución de los delitos que allí se cometen.

Marsella se ha reconvertido y  en aquellos días es el «centro de operaciones» de diferentes ciudades del mediterráneo que intervienen en negocios delictivos o no muy claros.

Una ciudad en la que intervienen los numerosos grupos o servicios policiales y de información existentes en Francia, cuya connivencia con la mafia, en muchos casos, es necesaria para alcanzar, los unos y los otros, sus objetivos. También, dónde tanto la policía como los políticos no sólo están en manos de las mafias existentes o de delincuentes, sino que, incluso llegan a participar de sus negocios de drogas, tráfico de armas, contrabando, tráfico de mujeres, etc.

Dominique Manotti no va a profundizar mucho en sus personajes pero si nos va a ofrecer las pinceladas suficientes y certeras para hacernos una clara idea de como son.

Importante es la manera en que dibuja a los delincuentes, su forma de jugar con el poder y el dinero y sus pocos escrúpulos con tal de conseguir sus objetivos, además de su fotografía de los corsos con su férrea ley del silencio y sus tradiciones de clan.

Tampoco podemos dejar de lado la figura de Daquin, homosexual en una época en que esa opción sexual todavía no estaba muy aceptada, con una vida muy activa que si bien nunca ha alardeado de ello tampoco se ha escondido, pero que en Marsella tendrá que ser mucho más discreto, con un buen físico, enérgico, vital y sobre todo honesto.

Oro negro es una novela con un estilo seco, desnudo de artificios, y aunque no es una lectura trepidante vamos a encontrar una acción que transcurre rápida. Una trama en la que hay crítica social, denuncia, mafias, lucha por el poder, traición, corrupción. Una novela negra muy diferente a lo que estamos acostumbrados.

FICHA DEL LIBRO

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