ODIO EN LAS MANOS – MARÍA GÓMEZ

NUESTRA OPINIÓN

Odio en las manos de María Gómez fue una de las novedades que cuando vi el catálogo dejé pasar por el acumulado de lecturas que tenemos. Sin embargo, cuando se volvió a cruzar en mi camino, esta vez, con una comunicación explícita de la novela y le presté un poco más de atención al argumento decidí ir a por ella, tanto que se coló entre otras lecturas y se ganó el puesto de ser mi próxima lectura casi al momento. ¿El motivo? la protagonista era una psicóloga que llevaba años sin ejercer y ya sabéis los que nos seguís habitualmente que el término psicólogo/psicología/novela psicológica hace que adelante posiciones frente al resto.

En Odio en las manos de María Gómez nos vamos a encontrar a Ana García de la Serna, una psicóloga que lleva años trabajando, podríamos decir que a disgusto, en una multinacional audiovisual en el departamento de RRHH. Sin embargo, su vida acaba de dar un vuelco cuando recibe un email de su madre diciéndole que ha decidido irse a la India una temporada y que necesita que se encargue ella de su parte del gabinete psicológico que tiene a medias con su socia, Marie, que en realidad es hija de la socia original, Jaqueline, amiga de universidad de la madre de Ana.

Inicialmente a Ana le parece una locura, ya que lleva años sin ejercer pero, a su vez, le parece el empujón definitivo para dejar de hacer un trabajo que no le gusta y dedicarse a lo que siempre ha querido. Además, su madre, le hace un encargo muy extraño, le dice explícitamente, que se ocupe de Rosario, una mujer que en la primera consulta que mantiene con Ana le revelará que tiene «odio en las manos» sin darle más detalle y dejando a Ana con el «come come» de qué significará aquello. Y aquí es donde realmente comienza esta historia ya que, poco después, Rosario desaparece y su hijo es asesinado de un tiro. ¿quién está detrás de este suceso?¿habrá sido Rosario capaz de matar a su propio hijo?¿se refería a él cuando decía que tenía «odio en las manos»?

María Gómez nos presenta así uno de los temas principales de esta novela: el secreto profesional, el deber moral y la ética. Como en otras profesiones, los psicólogos tienen un código de secreto profesional al que se deben acoger pero la autora nos detalla tanto las distintas casuísticas de este código, sus excepciones y hasta sus interpretaciones y hará al lector preguntarse en más de una ocasión qué haría o habría hecho él en el lugar de nuestra protagonista. 

Sin embargo, éste es solo uno de los puntos de una novela que encierra mucho más, porque en ella, como os he anticipado, vamos a tener un punto de novela de misterio ya que acompañaremos a la policía tratando de averiguar qué ha pasado con Amador, el hijo de Rosario, y por supuesto, qué ha sido de Rosario y si ha sido ella la autora del crímen. Ana, jugará un papel importante en la investigación, por ser la última persona que habló con Rosario pero también lo hará Marie, su compañera en el gabinete y quien se encargará de ella más adelante.

Y así, poco a poco, iremos conociendo a todos los personajes de esta historia y no solo a través de su presente sino mediante su pasado. Descubriremos qué es lo que une (o desune) a Ana y Marie, y sobre todo qué ha llevado a cada una de ellas al lugar en el que están. En este punto me ha parecido muy interesante la historia de Ana, quién comienza haciendo unas prácticas penitenciarias junto a la que se nos presenta como una eminencia en el campo: Casilda Yagüe. También todo lo que se cuenta acerca de esta rama de la psicología, de la labor que hacen con los presos y de las aptitudes que hay que tener, más allá de la formación, para poder trabajar en un ámbito como es la cárcel.

Me ha gustado mucho tanto conocer esa labor, como que se visibilice un campo que creo que no es bastante desconocido en la sociedad; y también, la explicación detallada que se da, y que sin duda ha tenido que llevar una gran labor de documentación por parte de la autora, de las distintas ramas de la psicología, el cómo no todas las personas están preparadas para ejercer cada una de ellas y cómo lo vivido en la infancia puede influir tan directamente en el desarrollo de ciertas personalidades, en este caso haciendo referencia tanto a los profesionales como a los pacientes.

También, se hace referencia con más o menos detalle, algún trastorno mental, totalmente integrado en la lectura, pero que a mí me ha llevado a conocerlos un poco más en profundidad de lo que ya sabía, a descubrir debido a qué puede estar causando e incluso a reconocer sus síntomas.

Por supuesto, no puedo olvidar mencionar el otro de los grandes temas que se trata en la novela: la violencia de género. En este caso, no está tratada directamente y no será hasta casi más de la mitad del libro cuando aparezca pero, cuando lo haga, veremos una clara denuncia, una vez más, de este tipo de violencia, de cómo es ejercida y cómo las víctimas en muchos de los casos no se atreven a denunciar aún estando amparadas por las autoridades. Un tema que hoy en día, desgraciadamente, sigue estando a la orden del día y de los sucesos que vemos casi cada día en las noticias.

Finalmente, también se ve reflejada en esta novela la lealtad en sus distintos tipos pero sobre todo entre amigos a la vez que la autora nos vuelve a poner en la tesitura de la reflexión de… ¿hasta qué punto algo es lealtad o encubrimiento?

En conclusión, Odio en las manos de María Gómez, es una novela fresca, rápida, ágil, a la que te enganchas desde la primera página y llena de giros que hacen que el lector cambie de perspectiva una y otra vez. María Gómez ha conseguido con su primera novela una de las cosas más difíciles que es enganchar a la vez que hace reflexionar al lector sobre la ética, la moral y la lealtad.

FICHA DEL LIBRO

FRAGMENTO

2 Comments

  1. Inés

    La lectura es interesante y creo que invitará a una reflexión en profundidad sobre los temas que trata. No la descarto.
    Besos

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  2. Manuela

    Pues mira me llamó la atención en cuanto la vi entre las novedades, pero la dejé pasar por el motivo que apuntas, demasiado acumulado. Veo que merece la pena, pero no me engaño… no voy a volver atrás ahora salvo que por una de aquellas se cruce en mi camino.
    Besos.

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