Nuria Quintana debuta con La casa de las magnolias

Suma de letras, diciembre 2021

La casa de las magnolias es el magistral debut literario de Nuria Quintana, la prometedora nueva voz que tiene los ecos de las novelas de Kate Morton o Jane Austen.

Una casa de estilo indiano, una traición inesperada, un amor imposible de olvidar, un secreto guardado durante más de 50 años, una mujer dispuesta a saber lo que el pasado oculta entre sus pliegues, son los mimbres de La casa de las magnolias.

En 1924, en la preciosa casa de las magnolias se vi­ven tiempos felices. Ajenas al muro invisible que las separa, Aurora, una de las niñas del servicio, y Cristina, la señorita, crecen juntas, jugando como buenas ami­gas. En el universo infantil que comparten, no imagi­nan que una traición marcará su destino y separará sus caminos.

En 1992, la vida de Isabel comienza a resquebrajarse al fallecer su madre, con quien mantenía un vínculo muy especial. En el desván, donde sube a reencon­trarse con los recuerdos compartidos, descubre una carta olvidada que abre una herida en su pecho: su padre no es quien ella creía. ¿Cómo ha podido su ma­dre engañarla durante más de 50 años?

Conmocionada por el descubrimiento y dispuesta a conocer sus verdaderos orígenes, Isabel emprenderá un viaje emocional que la llevará de vuelta al pasado. Un viaje en el que no solo acabará descubriendo sus raíces, también un amor inolvidable capaz de devol­verle la felicidad perdida.

Nuria Quintana comenzó a escribir gracias a las nove­las de Kate Morton. «Ella ha contribuido de una ma­nera muy especial a esta historia con sus maravillosas novelas. En sus mundos mágicos encontré la determi­nación y la inspiración para lanzarme a escribir», ex­plica. Fue así, animada por el talento de su ídolo, como durante la pandemia decidió dar forma a una historia que llevaba tiempo instalada en su cabeza.

La fortuna hizo que fuera la editorial que también pu­blica a Morton la que se fijara en ella, considerándola «una de las nuevas voces de la narrativa de mujeres.» La pulsión prosística para trasladar al lector a dife­rentes épocas junto a las hermosas y detalladas des­cripciones son dos de sus grandes virtudes, junto a la viveza argumental de una trama que depara algunos giros sorprendentes. Y aunque por momentos tam­bién se prevén ciertos acontecimientos futuros, no se desea saltar en el tiempo, a la vez que el lector se deja arrastrar por la cadencia de su prosa.

Es La casa de las magnolias una novela llena de matices que no solo habla de amor, traición, amistad y pérdida, también de las relaciones paternofiliales, de la luz y la oscuridad que habita en cada uno de nosotros y, sobre todo, de la necesidad de ser queridos, de sentir que formamos parte de la vida de otra persona, de soñar que no vamos a ser abandonados, olvidados.

Los secretos familiares son una fuente inagotable de inspiración, tanto en la literatura como en la cinema­tografía.

Isabel, la protagonista de La casa de las magnolias, es una mujer sacudida por un secreto fami­liar que acabará transformada gracias a esa búsque­da del tesoro, llamémoslo así en cuanto que se llega a la verdad tras seguir un reguero de pistas. Lo que conocerá, esa historia que permanecía oculta a sus ojos, será todo un ejemplo vital que la convertirá en una mujer nueva. Un viaje esperanzador que el lector desea que llegue a buen puerto, algo que este tipo de novelas promete aún cuando la historia tenga un sabor agridulce.

Probablemente es Kate Morton la actual reina de los secretos familiares, pero lo que podríamos conside­rar una tendencia literaria ha formado parte de fenó­menos superventas como: Dime quien soy, de Julia Navarro; trilogías La villa de las telas La mansión, de Anne Jacobs; El azul de la virgen, de Tracy Chevalier, Mi negro pasado, de Laura Esquivel, o La red de Alice, de Kate Quinn, por mencionar algunas. A todas ellas se une ahora Nuria Quintana, una voz por descubrir.

Nuria Quintana nace en Madrid en 1995, pero su infancia transcurre en Galicia, con el mar de fondo. Hace siete años regresa a la capital para cursar sus estudios universitarios, Comunicación Audiovisual y Administración y Dirección de Empresas. A través de la escritura y de la fotografía lleva toda su vida tratan­do de contar historias.

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