NUESTRA OPINIÓN …

Hoy venimos con un libro muy acorde con la época en la que estamos, un libro ligero, con humor y que conseguirá sácarte una sonrisa en más de una ocasión pero a la vez te hará pararte a pensar en la vida que llevamos habitualmente.  Se trata de «Nubes de algodón» de Carmen Alcayde.

Una vez más me hice con este libro por un impulso. Carmen Alcayde siempre ha sido una persona que me caído bien, en los diferentes programas que ha hecho, y además (para que negarlo), la portada y el título, Nubes de algodón, me llamaron mucho la atención, lo que ya es la perdición para mí.

Tampoco era un inconveniente el que fuese un rostro conocido de la tele, ya que no es la primera vez que un profesional que aparece en la pequeña pantalla me sorprende cuando decide lanzarse al mundo literario así que me dispuse a darle también una oportunidad a esta autora con la que yo aun no me había estrenado pese a que ya lleva dos libros publicados.

Nubes de algodón comienza contándonos la maravillosa vida que lleva Estela Cruz, aunque en realidad éste no es el nombre verdadero de nuestra protagonista, su nombre real es Daniela Santos, pero cuando salió de Cuba decidió cambiárselo y así romper con sus raíces y con todo lo que había vivido en ese país para siempre.

Pronto descubriremos que la vida de Estela no es tan maravillosa y que la poca gente que la quiere de verdad no quiere a Estela, sino a Daniela. A partir de ahí comenzara un duro camino para Estela en el que después de tanto tiempo tendrá que volver a sus orígenes, revivir su pasado, cumplir promesas postergadas y olvidarse de terapeutas, de positivismo y de aparentar y recuperar la persona que fue en el pasado para así poder comprender y recuperar a su familia.

Sin embargo, en este camino tendrá que plantearse muchas cosas ya que volver a ser Daniela significa dar otra visión de la vida a sus lectores de libros de autoayuda a los que ha animado durante años a plantar cara a la vida con una sonrisa y a los que ha enseñado que con positivismo todo se puede conseguir. Tendrá que plantearse una nueva faceta como escritora y conseguir mantener a esos lectores con una historia que no tiene nada a las que les tiene acostumbrados sin que se sientan estafados por ella, que tanto tiempo lleva diciéndoles que su método de vida debe ser otro.

En cuanto a los personajes vamos a conocer sobre todo a Estela. Alrededor de ella hay muchas personas: su pareja Carlos, su hija Daniela, su asistente personal Elvira, sus amigas Cassandra, Berta y Paloma, su terapeuta Lucía… pero la auténtica protagonista es ella: Estela.

Es cierto que a todos los personajes los llegamos a conocer, llegamos a comprenderlos y entendemos cómo son ya que están bien definidos pero será en Estela en la que veremos más detalle y en la que advertiremos una evolución muy notoria.

Algo que me ha gustado mucho de Nubes de algodón es precisamente lo anterior, el cambio que sufre Estela y cómo lo vamos viviendo con ella y es que podemos decir que la novela gira en torno a eso. Veremos como se da cuenta de que su vida se desmorona y que no todo se puede solucionar con buenas palabras, que necesita a su familia por encima de cualquier cosa y que la había dejado de lado por su trabajo. También viviremos la relación con sus amigas, a las que ella misma no las consideraba así por ser la típica relación entre famosas que sólo comparten las cosas banales, pero que poco a poco se da cuenta que cuando todas se abren un poquito llegan a entenderse y que todas tienen algo que ocultar, ni son tan perfectas ni sus vidas son tal ideales.

«Mi pero» a esta novela es que en realidad no pasa nada. Aunque no se me ha hecho pesada ni larga y he disfrutado con ella si es cierto que en algún momento he pensado.. ¿pero va a pasar algo? Y en realidad no, no pasa nada. Simplemente vivimos con Estela su cambio, digamos que vemos la evolución del personaje y de su vida pero sin unos acontecimientos demasiado notables. Yo personalmente he echado en falta un poco más de historia acerca de lo que vivió la protagonista en Cuba en su juventud de la que se explican cosas pero pasando un poco de puntillas. También hacia el final del libro, de repente hay un salto de meses que se me hizo un poco raro, no falta información pero me dejó un poco fría.

En cuanto a la forma de escribir de Carmen Alcayde, utiliza un lenguaje sencillo y ameno, alternando la narración en primera persona con diálogos, lo que hace que la lectura sea bastante entretenida y rápida.

En definitiva, es una historia con la que pasar un buen rato, entretenida, que te hará pensar y reír a partes iguales, y con ingredientes clave como el humor, la ironía, la amistad, el amor, la autosuperación, la reflexión y los cambios. Además, no es demasiado larga, la letra tiene buen tamaño y el espaciado y los márgenes son amplios, con lo que en un par de sentadas te la habrás terminado porque, aunque no podemos decir que estamos deseando saber qué va a pasar página tras página, sí es cierto que tiene algo que hace que el tiempo leyendo se te pase volando.

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