No pienses en un elefante rosa

Contraluz Editorial, febrero 2022

No pienses en un elefante rosa de Antía Yáñez, una novela contra los estereotipos de la salud mental que no renuncia al humor. Con un conocimiento del TOC en primera persona, la autora nos cuenta la historia de Aurora, una chica a la que el lector querrá acompañar y salvar.

Con un sentido del humor extraordinario y un conocimiento del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) de primera mano, Antía Yáñez aborda en ‘No pienses en un elefante rosa’ la historia de Aurora, una chica a la que el lector querrá acompañar y salvar, y la de Brais, un niño encantador de familia desestructurada y con unas ganas locas de vivir. Ellos son los protagonistas de una novela sobre cómo ser adulto siendo milenial que aborda las enfermedades mentales e invita a tomarse la vida con humor. 

Aurora es joven, tiene trabajo, un círculo de amigas, vive sola en la ciudad, sale cuando quiere y se encama con quien le apetece. Pero en su existencia nada va como debería ir: su compañero de vida y de hipoteca la ha dejado, casi ni habla con sus amigas para no tener que explicarles cosas a las que no tiene muchas ganas de enfrentarse, y a su familia prefiere tenerla lejos, no sea que le reprochen que haya perdido a tan buen chico. Por el edificio de Aurora corre Brais, ese niño superdotado que vive en la escalera y que no hay manera de quitarse de encima. También están los “rolletes” que recoge los sábados por la noche de la barra de cualquier bar, y las novelas eróticas que la entretienen. Pero sobre todo está el elefante, ese elefante rosa en medio de la sala. 

Tengo treinta años y llevo desde los veintipocos diagnosticada con TOC, así que esto para mí era enfrentarme a algo que conocía de primera mano desde una perspectiva diferente. Con el tiempo, te acostumbras a tu realidad y necesitas, a veces, verla desde otro punto de vista”, explica la autora, que llevaba varios años con el proyecto rondándole por la cabeza. En un momento social en el que los índices relacionados con la prevalencia de la patología mental se han disparado, reconoce que la escritura de este libro ha sido terapéutica. “Me ayudó a entenderme mejor. Me faltaba el valor para enfrentarme a mí misma, que soy mi peor enemiga. Más que aportar al debate, tenía ganas de hablar de una situación que tiene que ser normalizada y que me afectaba a mí en primera persona. Y si aporto, pues bienvenido sea”, confiesa Antía Yáñez. 

A la hora de desarrollar los personajes, la autora tuvo muy claro desde el principio cuáles iban a ser los miedos y las preocupaciones de Aurora para transmitir lo que es vivir con un problema de salud mental. Sabía, también, que Brais iba a ser su contrapunto. “Si tuviese que definir a Aurora con una palabra sería milenial. Las frustraciones, la ansiedad, el consumismo, el ser hiperproductivas… Aurora entra en un bucle que Brais rompe, y ahí es cuando puede pararse a meditar sobre sí misma, porque la velocidad a la que va su vida muchas veces no se lo permite”, explica la autora.  

Pero ¿cuánto de Antía hay en el personaje de Aurora? “Hay mucho de mí en ella, por supuesto, pero Aurora toma decisiones que yo no habría tomado. A veces la odio, a veces me río con ella y a veces he llorado por su culpa. Lo que sí es cierto es que he tenido más paciencia con ella que conmigo misma”, reconoce, si bien se remite a las palabras de Berta Dávila que recoge al final del libro: Todo aquel que haya escrito una novela sabe que contar una historia inventada es el modo más sencillo de acabar hablando de lo que más nos importa de nosotros mismos, y que cuando tratamos de decir la verdad prescindiendo de las máscaras de la literatura la dosis de mentira es mucho mayor”. 

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