NUESTRA OPINIÓN …

No puedo decir que me llevó a decidirme por esta lectura. Quizás el título fuese lo que me llamó la atención: Los nenúfares negros, ¿Qué querría expresar el autor con él? , o tal vez su portada, o quizás aquel comentario fue lo que me decidió. La verdad, es que puede que fueran todas estas circunstancias unidas las que me llevaron a decidirme por una lectura que, en principio, no entraba en mis planes.

Los nenúfares negros es una novela que transcurre durante trece días y que comienza con la aparición de un hombre muerto en un arroyo, en una escena evocadora de la que al leer el relato nos parecerá más la descripción de un cuadro que el escenario de un asesinato.

Y es que los crímenes y la pintura van a estar presentes y dándose la mano a lo largo de toda la narración, ya que van a ser varios los asesinatos que tendrán lugar en Giverny, el pueblo donde vivió Monet y sirvió de escenario para que pintara sus famosos Nenúfares. Un pueblo en el que todo gira alrededor del pintor impresionista.

Tres mujeres van a recorrer las páginas de esta novela, una anciana que posee un cuadro singular y que desde su molino controla la vida del pueblo en el que vive, y a los turistas que llegan en busca de ese lugar en el que Monet vivió y pintó sus Nenúfares; una maestra enamorada del arte que vive una vida que no es la que había soñado y está atrapada en un matrimonio al que no es capaz de aportar el amor necesario, lo que intenta paliar con la búsqueda de un hijo; y una niña con unas dotes especiales para la pintura, que hace de ella su mundo y en la que espera encontrar el modo de escapar del mundo en el que vive.

Y entrelazado con las historias de estas tres mujeres que se van entremezclando a lo largo de la historia, nos encontraremos la investigación del asesinato de un médico apasionado del arte y de las mujeres, que llevan a cabo el Inspector Sèrènac y su ayudante Sylvio Benavides, una pareja peculiar con pocos puntos en común, cuya singular manera de llevar a cabo sus indagaciones se complementa de una manera que ni ellos mismos sospechaban. Y todo ello en una sociedad cerrada, muy diferente a la apariencia que muestra, y con secretos difíciles de sacar a la luz.

Puede que en un primer momento nos parezca que lo que tenemos en las manos es una novela negra, aunque para mi en realidad Nenúfares negros es una novela de misterio en la que el arte está muy presente, a través la figura de Monet y su obra, y en la que, además, vamos a encontrar una historia de obsesión, amor enfermizo y sueños truncados.

Michel Bussi utiliza un estilo muy cuidado, una prosa tremendamente evocadora, ingeniosos diálogos, y una magnífica ambientación para tejer una trama muy compleja en la que no adivinas cual es el siguiente paso (tengo que reconocer que en algún momento estaba un poco desubicada), para en su última parte dar un vuelco la historia, que en ningún momento vi venir presentándose ante nosotros, de pronto, una novela con un planteamiento muy distinto al que hasta ese instante había tenido su lectura, con un final de los que dejan al lector con los ojos como platos.

Lo que sí me ha parecido es que la novela pierde algo de ritmo en favor de una prosa con la que deleitarse.

Nenúfares negros es todo un reto, así que si quieres saber cual puede ser la conexión que podría haber entre las historias de estas tres mujeres, los asesinatos que tienen lugar en Giverny, y  Monet y su obra, no te queda más opción que adentrarte en esta lectura.

Para los aficionados a la obra gráfica solo comentar que existe una adaptación de la novela que han llevado a cabo Fred Duval y Didier Cassegrain.

FICHA DEL LIBRO