Caligrama, octubre 2020

El poemario Naturaleza muerta se presenta como un lienzo barroco en donde las luces y las sombras conviven en la belleza.

El poeta mexicano Ernesto Flores de Anda bebe de los clásicos y retrata la naturaleza y la epopeya de la historia mitológica en su primer libro de poemas.

La editorial Caligrama publicaNaturaleza muerta, de Ernesto Flores de Anda. El poeta mexicano presenta su primer poemario cuyas páginas están repletas de animales, insectos y plantas, y también de alusiones a la épica griega literaria. Sus versos son sencillos y deslumbrantes y construyen un bodegón pictórico en el que conviven imágenes de elementos que representan a la vida y a la muerte. «Los antiguos pintores del barroco neerlandés que en los siglos XVI y XVII retrataban alimentos y objetos inmóviles de la naturaleza con el mayor esmero posible y con toda la destreza que podría esperarse de cualquier pintor de renombre, muy pronto se apoderaron de un símbolo que en todas partes es sinónimo de la fugacidad de la vida y del lacerante recuerdo de la proximidad de la muerte: el cráneo», cuenta el autor.

Los poemas de de Anda conforman un espacio en el que el ser humanos se relaciona con Dioses griegos, vive batallas mitológicas, y convive con objetos. De esta forma, el lector no solo lee, sino que observa lo que lee y las imágenes que acompañan. Así, de Anda le escribe a Ulises, a Apolo y Afrodita, a la vez que atiende a los búhos, el cactus o el jarrón de flores, y lo hace apoyándose de lleno en la belleza: «No hay naturaleza muerta./ Este búcaro con rosas/ pulula, aunque yo advierta/ que se mueren silenciosas», dicen un poema.

A la manera de un lienzo barroco, las luces y la sombras se alían para hablar de lo clásico, «pero de forma accesible a todo público, profano y exigente», dice el autor, que define su poesía como algo «telúrico y urgente». Al mismo tiempo, analiza la época actual para la composición poética y afirma que «el hecho de que en la edad presente no tenga mucha repercusión no obedece a que exista un vacío espiritual en el corazón de las sociedades modernas, sino a que la poesía que se hace en nuestros días o bien está llena de cierto patetismo íntimo del que muchos lectores sensatos de mi generación huyen, o bien es incapaz de comunicarse con el lector como consecuencia de un lenguaje deficiente». 

Ernesto Flores de Anda: Nacido en la fría noche de un lluvioso noviembre de 1986, en un brumoso día de muertos en México, Ernesto Flores de Anda escribe poesía desde hace más de una década y Naturaleza muerta es su primer libro de versos.