Nadie por delante

Destino, mayo 2022

Nadie por delante de Lorenzo Silva, una ficción más pertinente que nunca, protagonizada por aquellos que viven los conflictos en primera línea. Relatos inspirados en hechos reales, de alta intensidad, vividos por quienes se postulan para estar en ese incómodo lugar donde no queda nadie por delante.

Alicante, julio de 2002. Jorge, alias Ruina, está en un concierto de Estopa cuando recibe un aviso: los marroquíes han tomado el islote Perejil y a él, joven sargento, lo movilizan para preparar la operación destinada a recuperarlo. Junto a Jorge y sus tres compañeros, viviremos el asalto al islote, que nos descubre la existencia de la unidad de élite a la que pertenecen y que es sólo el preámbulo de veinte años de operaciones. Desde la batalla de Nayaf, en Irak en 2004, hasta la peligrosa y comprometida evacuación del aeropuerto de Kabul en 2021, en la que los protagonistas son los jóvenes a los que Jorge y sus compañeros dan el relevo y que ellos, ya maduros y al borde del retiro, tienen que conformarse con observar en la distancia.

Nadie por delante tiene la guerra como objeto central y a quienes la hacen y la padecen como protagonistas que levantan acta de sus estragos. Para construir la ficción Lorenzo Silva ha contado con el testimonio de varias decenas de estos soldados, que le han permitido acceder a las historias que en los últimos veinte años les ha tocado vivir.

De ellas ha sacado los relatos que componen este libro, en los que ese sustrato de realidad se somete al cincel de la ficción, tanto en los hechos como en los personajes. Algunos de ellos comparten apodos con personas de carne y hueso, pero no ha tratado de reproducir sus biografías y en muchos casos lo narrado se aparta sustancialmente de ellas, así como de los episodios reales, de los que no pretende servir una crónica. Los protagonistas de estas historias escogieron enrolarse en una de las unidades más expuestas del Ejército, llamada a estar siempre en primera línea e incluso más allá, en esa vanguardia donde el peligro es máximo. En concreto, dentro del Mando de Operaciones Especiales (MOE) del Ejército de Tierra, con base en Rabasa, Alicante. A través de sus ojos, vemos la guerra que no ha cesado en todo nuestro siglo y que ahora nos llega expuesta y a diario en las crónicas de Ucrania, pero que ha estado transcurriendo igualmente para estos y otros muchos militares españoles, aunque apenas nos llegaran sus lejanos ecos, en Irak o Afganistán.

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