NUESTRA OPINIÓN …

Cuando vi Mientras pueda pensarte de Inma Chacón entre las novedades de Planeta me encontré ante la disyuntiva de si elegirla o no para una próxima lectura. 

Por un lado, estaban las ganas de leer la nueva novela de Inma Chacón, autora de la que guardaba un muy buen recuerdo después de la lectura de «Tiempo de Arena» que tan buen sabor de boca me dejó cuando la leí el año pasado. Por otro lado, estaba el argumento de que trataba, ya que aunque me parece interesante no tenía un grato recuerdo de otra novela que elegí sobre tema y en cierto modo me hacía replantearme su lectura. Además, como sucedió con la otra novela a que hago referencia, siempre me ha dado cierto «miedo» que las novelas sobre este tema este y otros temas tan mediáticos, quieran aprovechar el tirón que pueden provocar en la sociedad.

Después de terminada la lectura me alegro no haberme dejado llevar por este último planteamiento ya que se ha tratado de una lectura totalmente satisfactoria.

Al principio esta novela me tenía muy desconcertada, no digo que no me gustara, pero no lograba entender el porqué de cierta parte de la narración. Si la historia según parecía iba de «niños robados» ¿para que nos remontábamos a una historia tan anterior? ¿Qué tenía que ver?.

Así que cuando me faltaba poco para llegar prácticamente a la mitad del libro me estaba planteando que o la cosa mejoraba o me iba a llevar una gran decepción. Pero de pronto y sin apenas darte cuenta, las piezas empezaron a encajar, y todo lo leído hasta ese momento iba tomando cuerpo. Como si se trataran de las piezas de un puzzle todo lo narrado hasta ese momento empezó a encajar y comenzó a conformar un todo.

Todos los personajes tienen una gran importancia en el conjunto de la narración. Y es que si nos puede parecer que los personajes principales son María Dolores y Carlos, a mi me parece que podríamos decir que es una novela coral por la relevancia que tienen todos ellos y no sólo los dos mencionados, aunque la mayor parte de la trama los tenga a ellos como protagonistas.

Nos vamos a encontrar con unos personajes, tanto principales como secundarios, que tienen un gran peso en la novela. Son unos personajes de mucha fuerza, muy bien definidos, totalmente creíbles, hasta los podríamos visualizar claramente por la forma en que Inma Chacón nos da detalles de ellos, por su carácter, por su forma de expresarse, por como actúan, todo tiene un motivo, nada es por azar.

No he leído muchas novelas sobre este tema, ya he dicho antes que sólo he leído otra, pero una de las cosas que me ha llamado la atención en la que tenemos entre manos es la doble visión que nos muestra de la familia que «ha comprado» al niño, y como se ha sentido el niño en esa familia.

Por lo menos cuando yo he pensado en el motivo que llevaba a estas familias a llegar a pagar por tener un hijo, quizás convenciéndose de que no hacían nada ilegal, sino que «agilizaban» por decirlo de alguna manera los trámites de una adopción, siempre he querido creer que ese motivo era poder llenar el gran vacío que podían tener unos padres al no poder tener hijos, y que esa necesidad siempre habría llevado aparejada el amor, el cariño, los mimos, etc. hacia esos hijos. Nunca me había planteado que en algunos casos esos hijos hubieran sufrido una falta total de esos afectos.

Pues bien, en esta novela si bien Inma Chacón nos presenta a una familia que desea ese hijo, que le quiere, que le mima, que le da todo lo que está a su alcance, también nos muestra esa otra situación a la que hago alusión y que, a priori, puede no parecernos tan lógica (aunque totalmente creíble en el contexto de la novela), como es el caso de una madre que no logra superar la pérdida de su propio hijo y que no logra enfocar todo ese amor truncado en el hijo que «ha llegado» a la familia. Su frialdad, su falta de cariño, su falta de atenciones, el poco acercamiento hacen que esa criatura crezca con una carencia total de lo que se supone unos padres estarían deseando ofrecerle. Además esta actitud de la madre hace que el padre tampoco muestre una especial empatía con el hijo para que su mujer no se sienta peor. Una situación a la que se llega por la decisión que tomó el padre de «adoptarlo» y que, digamos, «obligó» a tomar a su mujer, pensando que era lo mejor que podía hacer para llenar el vacío que dejó el hijo fallecido. Unas actitudes, las de estos padres, que tanta influencia tendrán en el carácter y la personalidad de Carlos.

Pero no va a ser ésto lo único vamos a encontrar en esta novela, además del tema de los «niños robados», también recoge «la compra de niños», el amor en sus diferentes facetas, el odio, la maternidad, la falta de identidad, la memoria de unos sucesos que tuvieron lugar en la España de los años de la Guerra Civil y los años anteriores y posteriores y su repercusión en el tiempo, la ilegalidad, el chantaje, la corrupción, … Son muchos los temas a los que da cabida, y sobre los que nos va a dar que pensar.

Nos vamos a encontrar con una novela con tintes históricos ya que nos relata unos hechos que tuvieron lugar  y están encuadrados en una época determinada de nuestra historia, pero también también hay en ella intriga y misterio.

Y todo ello a través de un narrador que, en tercera persona, y con saltos temporales constantes, nos presentará los hechos para dar inmediatamente voz a María Dolores y Carlos, alternativamente, que en primera persona nos relataran sus vivencias, su historia, consiguiendo que nos metamos en su piel.

Historias las de estos dos personajes y sus familias que se van entremezclando dando continuos saltos temporales, como he mencionado, adelante y atrás sin ningún orden cronológico. Pero esto no va a suponer ninguna dificultad para que, en todo momento, podamos ser conscientes del momento en el que nos encontramos y quienes son protagonistas de esas situaciones..

«Mientras pueda pensarte»es una novela fácil de leer, llena de emociones, de sentimientos, con una red de historias que se entrecruzan que, como he dicho, se siguen sin dificultad, y con un relato sumamente intenso que te lleva, a pesar de mi primer desconcierto, a querer seguir leyendo sin prisa pero sin pausa, incitando al lector a querer saber que es lo que va a pasar a continuación, hasta llegamos al final de la novela.

 

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